EL EFECTO DEL RELATO BREVE
Taller en línea
”Aseguran que un fantasma hace sonar las campanas del pueblo”.
La frase anterior podría ser un rumor, una noticia o un sueño. Sin embargo, para quienes participen en el taller El efecto del Relato Breve será un punto de partida con el que cada escritor construirá su Relato Breve.
¿Es el Relato Breve el género literario del siglo XXI? ¿estamos ante las puertas de un boom del microrrelato? Mientras esas respuestas llegan, nuestros usuarios no pierden el tiempo y continuan publicando sus relatos en El Recreo.com. A ti, escritor convencido de que cada día el hecho literario dependerá menos de un intermediario que permita la relación escritor-lector, ¿te gustaría trabajar algunas herramientas técnicas del microrrelato? Si es así, El Recreo.com te invita a participar en el taller en línea El efecto del Relato Breve, bajo la dirección del escritor Edgar Borges. Espacio real, espacio imaginario; Tiempo real, tiempo imaginario; La voz que cuenta; Memoria y acción de los personajes; El primer efecto; No hay pausas, llega el conflicto; El final sorpresa y La construcción de las piezas son los ejercicios que trabajaremos a partir de la frase “Aseguran que un fantasma hace sonar las campanas del pueblo”. ¡El resto de la historia la escribes tú..!
¡El Recreo.com te invita! ¡Plazas limitadas!
Inicio: 15 de septiembre de 2008
Más información en:
http://www.el-recreo.com/modulos/mdle.asp?id=47&mod=cursoderelatos
Inscripción: edgarborges1407@yahoo.es
GRACIAS ¡¡¡ POR APARECER EN MI CAMINO, de nuevo
voy a apuntarme ya al curso de microcuento, a ver qué surge. Tras BREVERÍAS me ha quedado el gusanillo. Muy contenta con EMILIA.
GRACIAS tb por incluir mi aportación-invitación del AVE TURUTA (MUY EMOCIONANTE)
Quizás envíe algún poema a SENTIDO FIGURADO
GRACIAS de nuevo por estar y aparecer en mi camino……. un lujazo leerte.
Comentario por selvalunar — Julio 1, 2008 @ 3:33 pm
Continuación al micro a modo de ejercicio para pasar el rato bebiendo un fresco trago de agua, ¡hops!:
“Nunca supieron que era un pueblo fantasma y desaparecieron con él. Ahora cada uno toca las campanas a una determinada hora del día, solo esperan que tú me leas.”
Julián Sánchez
Comentario por Julián Sánchez — Julio 1, 2008 @ 4:31 pm
Hola, Silvia, encantada de verte por aquí!
Julián, te veo en racha e inspirado!
Comentario por valeriatittarelli — Julio 1, 2008 @ 6:45 pm
Muy bueno, Julián, en tu línea de miedos.
Propongo otro, así como jugando:
“Aseguran que un fantasma hace sonar las campanas del pueblo. Lo aseguran con una fe ciega, cerril. Y en esas siguen, haciendo como que no ven al nuevo párroco, capaces de la exclusión más absoluta con tal de no aceptar su pendiente en el lóbulo izquierdo, sus homilías revolucionarias, su aire de rock star”
Comentario por miguel ángel zapata — Julio 1, 2008 @ 8:18 pm
Como me gusta la palabra “cerril”…
Comentario por valeria — Julio 1, 2008 @ 8:42 pm
Valeria, gracias, ésta inspiración la has prodigado tú, y no te cuento la que me generasteis Anabelilla y tú, ñej,ñej, en relación a cierta novela.
Miguel Ángel. Genial desde el espíritu revolucionario y el concepto cerril, ésa obtusidad tan fiel como la vida misma, saludos, Julián
pd: Quedan inaugurados los juegos olímpicos de Valeria para microcuentos, versiones y demás, ¡Huy!, me acabo de erigir en juez y ejecutor sin consultar a la jefa, ¡Glups!
Comentario por Julián Sánchez — Julio 1, 2008 @ 11:35 pm
buenas intervenciones, ja,ja. A ver si el eco de las campanas llega hasta Hamburgo, me sacude la vena literaria y aleja esos fantasmas que pueblan mi ordenador.
Muak a todos. Je,je, me gustan los piropos virtuales.
Comentario por Anabel Cornago — Julio 2, 2008 @ 10:43 am
Hola, hola.
Julián permiso concedido (por supuesto). Hoy no hay vena literaria que valga porque acabo de venir del hospital (nada grave, solo rajar la orejilla para quiter un abceso, pero que queréis que os diga una es tierna). Cuando desaparezca el efecto del Nolotil, igual me apunto. Besitos.
Comentario por valeriatittarelli — Julio 2, 2008 @ 11:16 am
¡¡ Anda !! No todo iba a ser malo… me acaban de entrevistar vía móvil por lo del premio, desde el periódico Granada Hoy. Yuppi!!!
Comentario por valeriatittarelli — Julio 2, 2008 @ 11:23 am
Hola, Valeria, Anabel y demás parentela de este salón digital.
Anabel ¿qué tal? Seguro que alejas esos fantasmas del ordenata y nos das a todos una sonada campanada, je,je, ¡que falta nos hace siempre!
Me alegra que lo del hospital no haya sido nada grave Valeria y ¡FELICIDADES POR LA ENTREVISTA!
No hay que cejar, hay que insistir y ser pacientes, ¡bien!, ya nos enviarás una copia.
Saludos, Julián Sánchez
Comentario por Julián Sánchez — Julio 2, 2008 @ 11:31 am
¡Qué divertido! deberiamos hacer esto más a menudo y quién sabe si publicar alguna cosa en conjunto. Ahí va mi aportación.
Convencido de que lo que aseguran los lugareños es cierto, me dirigí al campanario de la antigua iglesia, olvidada de los vivos para pena de los muertos. Escaleras de piedra suben en circulos hacía el bronce mordido por el tiempo. Allí arriba nada escupía ecos sobrenaturales. La cuerda, raída, pendía hasta mis pies mecida por el viento. La noche alargaba la angustía de la espera. La cámara digital sigue recogiendo imagenes oscuras de la nada ruinosa. La campana me mira, me enseña su garganta, su glotis. Me altera en silencio. Maldito silencio que dura ya toda la madrugada. La cuerda cuelga como babas, de un caparazon sin vida. No soporto la espera, no puedo aguantar la angustia del silencio. Primero, acarició la cuerda. Suave, la tomo entre mis manos. Sonrio porque esta noche el fantasma del pueblo seré yo, un investigador de lo insolito sin éxito. Tiro de ella con fuerza a la espera del eco tremendamente natural que aterrará a la población. La campana se mueve allá arriba. La glotis se prepara para gritar… es lo último que sale de mi garganta antes de que la pesada campana me rompa la cabeza.
Comentario por Eduard Pascual — Julio 2, 2008 @ 11:50 am
Ja,ja, ja, muy bueno y naturalmente sobrenatural. Ya le gustaría a la roja y a los rojos un rematador de cabeza de este tipo, je,je.
Saludos, Julián
Comentario por Julián Sánchez — Julio 2, 2008 @ 1:21 pm
Valeria, pronta recuperación. A l@s demás, un abrazo. Es la primera relajación o licencia literaria que me puedo permitir en la vorágine del día de hoy, y esta chorrada lo primero que escribo en bastante tiempo.
Aseguran que un fantasma hace sonar las campanas del pueblo, pegote urbanístico remachado en el magro cinturón del extrarradio de la capital. Allí donde se confunden las fronteras administrativas, no hay barreras para el sonido que emana de esta que ya nunca más podrá ser considerada “ciudad dormitorio”.
Comentario por José Cruz — Julio 2, 2008 @ 6:02 pm
A ver si a partir de aquí peude salir algo:
Aseguran que un fantasma hace sonar las campanas del pueblo. Sobre las doce, según los más precisos. Nadie sabe de esta justa que está a punto de costarme el puesto. Yo les diría a los que tanto hablan que afinaran más su oído temporal, que se pusieran en mi lugar de currante. Las campanas van adelantando cuando les viene en gana su repiquete algunos minutos, como si anunciaran una cuenta atrás lenta y si tregua. En cuanto sincronizo mi reloj con ese tañir de gorigori, me relajo y creo dominar la situación, zaca: vuelven a sonar adelantadas. Cada vez me cuesta más llegar a tiempo para detenerlas. Menuda misión del carajo. Fueron muy claros conmigo: “No admitimos incompetencia, el susto son sólo doce golpes”. Si por las campanas fuera, seguirían bandeando hasta desgastarse. Tocan con la desesperación compulsiva del invisible por hacerse notar. Y yo, oficial fantasma de primera, tengo que ingeniármelas para bregar con esa tozudez que acabará por dejarme en el paro.
Comentario por Anabel Cornago — Julio 2, 2008 @ 7:56 pm
Valeria, corazón. Biennnnnnnnnnnn, yupiiiiiiiiiii, por la entrevista. Y besotes tiernos a la orejilla.
Aquí van mis comentarios. También necesito una crítica feroz, estimulante…. Jo, que quiero volver a escribir y no hay forma:
Impulsivo, solidario –barbudo para Erik- Julián: la idea del pueblo fantasma me encanta, como me apasiona leer esa espontaneidad fluida con la que armas un texto. Tu “Venidos del miedo” tiene la concreción de la genialidad. Por eso, en este micro, porque eres un lince en armar historias de dos líneas, quizás podrías terminar así: “Nunca supieron que era un pueblo fantasma y desparecieron con él”. No me cuelgues del campanario, ja,ja.. Y cuéntanos con pelos y señales eso de la inspiración. Muak.
Zapata, yo de mayor quiero seguir llevando no uno, sino dos pendientes que me recuerden tu maestría. A ver, ¿cómo lo haces?, ja,ja. Impredecible ese final. Muak.
Eduard, que vas camino de campeón del género negro, te digo que este micro de final contundente tiene un lenguaje cuidado y trama creciente. Mira ese “acarició” y sigue escribiendo así. Necesito tiempo, más tiempo, para seguir leyendo tus relatos. Muak.
Al ingeniero Cruz, José, de las letras: idea cojonuda –como dicen en mi pueblo-, quizás un par de adjetivos menos, ay, es mi opinión, porque el “mensaje” es el que más me ha gustado de todos los micros. Muak.
Me ha encantado leeros. Besotes acalorados desde Hamburgo (uf).
Comentario por Anabel Cornago — Julio 2, 2008 @ 9:01 pm
Anabel, muy pero que muy, pero que muy bueno el fantasma en sus funciones laborales en peligro, je.je. Cada frase de tu microcuento está pulida. Encaja en su decir y arrastra la lectura hacia donde quieres. Necesitas tiempo para poder dedicarte con el trasunto de todas tus actividades y gestiones. Solo es tiempo no inspiración. No te confundas. Te lo digo yo que soy del Barça, que es la fase personal de mí que más le mola a Valeria, ji,ji,ji.
Como habrás leído mi idea era un divertimento entre un trago de agua y luego metí la concrecíón, un tanto humorística, para un taller literario con todo mis respetos. Si te dijera la síntesis que se me ocurrió después, je,je, Eres un lince.
El microcuento de José es de una fiereza increíble. Radiografía la periferia donde lo aséptico es desierto de una manera magistral.
Je,je, me alegro de haber iniciado este buen tiempo literario mientras bebía agua, si llega a ser una cerveza montamos una antología.
Gracias por tus palabras sobre “Venidos del Miedo”. Ya estoy deseando leer tu libro y el de much@s más, lo de la idea, je,je, no hablaré sino es delante de mi abogada, salud y poesía, Julián
PD: Ji, ji, osito ¿one estás?
Comentario por Julián Sánchez — Julio 2, 2008 @ 11:39 pm
Aseguran que un fantasma hace sonar las campanas del pueblo. Y es verdad, pero no siempre ha sido así. Virgi y yo hace tiempo que escogimos el campanario de la iglesia para nuestros encuentros. Es un lugar estrecho al que no sube nunca nadie. La vista del pueblo es magnífica. Mientras haciamos el amor, la campana vibrava a nuestro lado al son del viento y los jadeos. El verano es increiblemente agradable y el descubrimiento de nuestros cuerpos resultó una experiencia maravillosa. Lo que no podiamos imaginar jamás es lo que sucedió aquella noche de 1982. Virgi me dijo que estaba embarazada. No teniamos más de 16 años y nuestras familias se odiaban a muerte. Desde entonces, todas las noches lucidas de verano, toco la campana para que el espiritu de Virgi me encuentre; y no dejaré de hacerlo hasta que ella llegue y ambos podamos marchar hacía la luz para amarnos eternamente.
Comentario por Eduard Pascual — Julio 4, 2008 @ 10:08 am
Estimad@s autor@s, un cordial saludo.
Ante las adversas circunstancias me veo obligada a exigirles una indemnización por el uso de mi imagen e identidad a su libre albedrío en sus creaciones que respeto y mucho.
Atte, suya, cordial, La Campana
PD: El fantasma fue encontrado en coma etílico hace unos siglos por eso ya no asusto a nadie.
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Ésta es mi 2ª versión, je,je, nos loe estamos pasando pipa, Julián Sánchez
Comentario por Julián Sánchez — Julio 4, 2008 @ 1:16 pm
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
¡GENIAL!
Espero escribir una tercera, porque el tema da de sí.
Comentario por Eduard Pascual — Julio 4, 2008 @ 2:04 pm
Je, je, pues sería un puntazo que te salga una tercera, amigo, ¡ánimo!
Comentario por Julián Sánchez — Julio 4, 2008 @ 3:06 pm
Aseguran que un fantasma hace sonar las campanas del pueblo. Sí, aunque Hemingway nunca se atrevió a decir que era yo, Robert Jordan. Después de un accidente a caballo que me destrozó la pierna, el puñetero escritor yanqui me obligó a quedarme aquí y enfrentar solo a la caballería Nacional. Ahora que se jodan y que digan lo que quieran; yo a lo mío. ¡Clonc, Clonc! ¡Clonc, Clonc! ¡Clonc, Clonc!
Comentario por Eduard Pascual — Julio 4, 2008 @ 3:54 pm
Ja, ja, ja, ja,ja, muy bueno, y muy de culto diría yo.
Comentario por Julián Sánchez — Julio 4, 2008 @ 3:56 pm
Oye, ¡qué bien! Julián por un momento has conseguido asustarme, creía que alguien me quería demandar a mí. Fiúuuuuuuu.
Comentario por valeria — Julio 4, 2008 @ 3:59 pm
Buen y largo silbido. Tienes buenos pulmones, je,je. Siento lo del susto, ñej, ñej, me alegra que te haya gustado. Recogiendo lo que decía nuestro amigo Eduard ya solo queda que nos lo quiera publicar alguien. A mí me ronda una tercera idea, pero la voy a dejar en standbye. ¡AH! el libro podría titularse “Campanazos sinvergüenzas”.
Saludos, Julián
Comentario por Julián Sánchez — Julio 4, 2008 @ 4:37 pm
Estais inspiradísimos (Anabel y José: ¡bárbaros!) Creo que deberíamos armar un grupo de intervención y agitación cultural que podría denominarse “Por quién doblan las campanas” o “Campaneros de España”, así como muy castizo. A ver, otro (pura coña marinera):
“Aseguran que un pueblo…no. Aseguran que las campanas…no. Un fantasma muy seguro de sí llegó al pueblo y…no. Había una campana fantasma que… No, no y mil veces no. Me es imposible crear nada, ni una mísera línea decente. Si al menos dejaran de sonar inmisericordes, aviesas, fantasmales, esas campanas…”
Buen verano. Abrazos.
Comentario por miguel ángel zapata — Julio 5, 2008 @ 4:17 pm
Aseguraban que un fantasma hacía sonar las campanas del pueblo, pero poco les importó. A esas alturas, tan lejos de la civilización occidental, la presencia de seres sobrenaturales excedía cualquier creencia.
Los hippies pordioseros se asentaron en el villorrrio abandonado, y levantaron de nuevo los muros de la iglesia. Esta, convertida en sala de conciertos, albergó a todo tipo de grupos dispuestos a cambiar el mundo de la música. “Innovación”fue la palabra clave, y a eso ayudo el fantasma del último párroco de ese perdido pueblo del pre-pirineo, que volvió a renacer gracias a los sueños de unos pordioseros rojos que querían cambiar el mundo.
Besos a tod@s.
P.D. Julian, llamarme osito solo esta permitido para Vale. Para ti lo de Pep Punkie te basta.Muchos besos, barbudo.
Comentario por Pep — Julio 5, 2008 @ 10:58 pm
Qué buenísima idea, Pep; super gráfica.
Lo mío no son los micros, me falta la inmediatez de la que haceis gala, pero lo intento. Por cada historia que escribo, o que escribís, yo me alargaría varias páginas (soy un glotón de páginas en blanco, lo reconozco). Aunque esa es la esencia del micro, que haya un antes y un después. Estoy aprendiendo mucho entre vosotros, gigantes del micro.
Un besazo, hoy, para todos y todas.
Comentario por Eduard Pascual — Julio 6, 2008 @ 11:24 am
Hola, Pep, bienvenido a este salón celestial de la literatura. Eduard, a mi también me gusta escribir relatos de unas cuantas páginas y tengo varios libros con ellos, uno con la segunda edición agotada, pero mi debilidad, gozo y sustancia es el micro. A raíz de estos días ha salido mi tercera versión que me diviritó mucho escribirla cuando hiciste tu tercera el día 4, je,je, la había dejado que reposara como el buen vino, que digo siempre en las entrevistas, en mis bodegas, pero la saco al arenal:
LA MALDICIÓN
Campanas, el fantasma, debo escribir algo, no sale nada. Mis editores, Pascual y Tittarelli, me sugieren, me piden, me exigen. Varias páginas, una idea, otro libro, derechos de autor, bolos, actividades, viajes, dietas, otro best-seller. Fantasma, derechos, folios, dinero, viajes, fantasma, todos, repican y golpean mi cabeza, minuto a minuto, horas, dias, no puedo ¡¡mááááás! Y así meses. Ya solo siento alivio al golpear con fuerza´enajenada una cabeza y conseguir la mezcla de sangre, masa encefálica, cabellos, ojos…
Comentario por Julián Sánchez — Julio 6, 2008 @ 12:56 pm