frío y poético. Anoche al final me decidí por Mario Cuenca Sandoval, tal vez porque le presentaba Andrés Neuman y este chico encandila con su diálectica, las cosas como son… Fue una velada estupenda y atípica. Tras la lectura de poemas de Mario (ahora os dejo una muestra), recibí como regalo (en patria potestad, a decir verdad) el libro de Javier (¿Fran?) Montoro, “Anatomía de las Matrioskas“, jovencísimo poeta cordobés, editado por Alea Blanca (no hará mucho os comentaba que había tenido lugar la final del concurso que habían organizado). Pero es que antes de eso, otro poeta, al que llaman “el poeta de la calle Oficios“, me entregó la que bajo su punto de vista es su mejor creación> un papelito (del que llevaba varias copias) escrito con lo siguiente:
“Busco tía buena que me ame” 660027292
(Interesadas, pueden llamar a dicho teléfono, me concedió permiso para publicarlo en el blog).
Total, que os dejo retazos de la noche en forma de poesía de estos tres chicos. Pasen y opinen:
MARIO CUENCA SANDOVAL
“Discusión”
Qué forma de dolor está en camino
Aclárame de qué nos va a servir
desmenuzar el tedio
sacarle las ráíces y rasgar la placenta de las horas
De qué vale exponerlo al viento de este instante
Un diálogo denso como tragar resina
Si nada pesa tanto
como lo que se dijo a la ligera
Si todas las palabras que se dan sin medida
-cuidado-
se metamorfosean en un cuadro de El Bosco
FRANCISCO JAVIER MONTORO
“Miopía emocional”
Llega el otoño
Es hora de contemplar un cielo
de caoba y viruta prensada,
de pisar la fruta aplastada en la escarcha
Empedrada está la interfaz
entre las fronteras de lo bucólico y lo ostentoso,
la gente maldice la burbuja que nos protege
en forma de cristales con antirreflejante
Hay masivas fugas de riñones, de glándulas,
escaparates llenos de muñecas e imperialismo
El mundo hace cola para graduar su frustación
en dioptrías.
EL POETA DE LA CALLE OFICIOS
“Roma”
dar gracias al oleo por
su tendencia al zanussi?
arrellanarse los vuelos
de niños cometas y
delicatessen y
ególatras de tres al cuarto
enrojece
por el diablo de los múltiplos
se pasean por este ingente castillo
con arrebato vocación de alar
los propósitos norte 46 figurines
y yogur al agrandar por su profundidad que
esta manía convexa
sobre poco
la primera de mis voces
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Por cierto, ¡buenos días! y besitos para seguir soñando.
Buenos días, ya estoy maquillado de besitos, saludtes, Julián Sánchez
Comentario por Julián Sánchez — enero 13, 2009 @ 11:00 am |
Estás que no paras, Valeria. ¡Cómo me gustaría darme otra vueltecita por Graná…!
¡Feliz día!
PD. El teléfono comunica siempre, ja,ja.
Comentario por anabel — enero 13, 2009 @ 11:06 am |
Buenos días, Julián.
Anabel…pillina!!! Por lo de “tía buena” vale, pero no, tú no ibas a amar al muchachito, lastimica!
Comentario por valeriatittarelli — enero 13, 2009 @ 11:17 am |
Buenos días,
Yo lo de “tía Buena” me lo he tomado como un eufemismo y he llamado…
Después de tres timbres han descolgado. Una voz demasiado juvenil me ha interrogado por mi identidad antes de que yo pudiera decir “hola”. No es que me haya parecido joven, que va -eso no puede uno jurarlo hoy en día a través de un celular-, es que la pregunta me ha parecido ajustada al calibre del ofrecimiento; podía haberse imaginado que iba a llamarlo un hombre…
Ese tiempo de silencio que precede a la presunta respuesta, ha sido un momento fantastico, porque yo sabía mucho más que el desconocido que se ofrece a un millón de millones de personas que se sienten bien consigo mismas.
Me he recreado en eese silencio, porque era mío, y a nadie más que a mí pertenecía el poder de decidir cuando hablar. Imagino que el titular del teléfono habrá pestañeado tres o cuatro veces antes de preguntarse el alcance de la broma; que habrá inspirado dos litros del aire que lo envuelve; y canviado el peso de su cuerpo de un pie al otro en el pedazo de tierra que pisa antes de volver a preguntarme por mi persona. Una sonrisa me ilumina la cara, pero él no puede ver la felicidad que me embarga cuando estoy a punto de decirle simplemente “hola”.
Contraigo la cara; hay que hacerlo para articular palabras. La fuerza del alma alcanza las cuerdas vocales y el aire contenido en los pulmones sopla en ellas para emitir el eco de las cuatro letras unidas por la lengua. Los labios hacen la circunferencia imperfecta y estriada de la H muda junto a la O sonora, pero en el último instante del lanzamiento programado, un clic agudo impide al “poeta de la calle de los oficios” descubrir que alguien, desde el otro lado del sistema central peninsular, pretende averiguar el alcance y resultado de su experimento. Tal vez sea mejor dejar mi propio número de móbil y que la suerte quiera que sea él quién llame.
Un saludo para el valiente,
Edu
Comentario por Eduard Pascual — enero 13, 2009 @ 12:02 pm |
¡Ah, qué obra! “Busco tía buena que me ame” es una creación gozosa, febril, entusiasta, heredera de la lírica alada y optimista del Cernuda de “Ocnos” o el Lorca de “Canciones”, quizá también más del Neruda netamente epicúreo que del socialmente angustiado. La delicadeza con que el verso traza la necesidad vital de una redención a través del amor y el sexo elevan cada palabra a la categoría de arte mayor. El empleo de la aliteración en “b” y el rigor estilístico con que los números del teléfono son desplegados ante el lector, casi marcan, visualmente (prosa que se deleita en lo sensual y lo sensitivo), el beso que se desea recibir como modo y forma de salvación (sólo las tías buenas o muy buenas pueden otorgar ese don al artista, falto en su ascética vida del fragor y el aroma de la carne), y que este poeta parece merecer desde la primera a la última letra. Una obra redonda.
PD: Yo también sé hacer crítica hasta de la lista de la compra, faltaría plus. Lo que hace el aburrimiento y una hora libre en un IES español…
Comentario por el zar — enero 13, 2009 @ 12:03 pm |
jajaja, Eduard, ¡qué valiente tú! Fijo que te llama, ainsss, qué malévolo eres… Ya me contarás en qué quedáis…
Zar, zarito, eres increible!
Comentario por valeriatittarelli — enero 13, 2009 @ 12:10 pm |
Selectivo, je,je, “tía buena”, el resto de tías abstenerse, ¿no?. Dicharachero, broma o realidad con el gracejo machista acostumbrado. Y valiente gestión de Eduard con una descripción lírica, morbosa e irónica del momento, je,je. La verdad es que nos la ha hecho sentir con pasión. De todos modos, me callo lo que opino sobre el papelito. Lo dejaremos en eso de la poesía de “enfant terrible”, vanguardista, provocadora, el ligue, y bla, bla, bla, bla.
La voz de “Miopía” es la que me ha parecido más sincera, menos pedante, con una habilidad intrínseca entre tiempo y espacio, reflexión y estética camino de un juicio de valores en la pulpa de la realidad.
Saludos y abrazos, con una cojera durísima en el pie izquierdo fruto de un golpe que me dí en la feria del disco con un hierro y una maleta. La verdad es que duele, y me entorpece el trabajo en la calle desde ayer. Me he puesto Reflex, ya veremos cómo paso el día.
Julián Sánchez, besos y cervezas
PD: A mucha distancia de nosotros, pero tocando un tema que a más de un@ nos concierne y del que ayer hablaba nuestro zar, os recomiendo el artículo de Marías en la página tres ó cuatro del ¡Qué Leer!
Son cosas que pasan y nos pasan, al menos a mí unas cuantas como esas me han ocurrido, je,je, pero no en su nivel sociomediático del espectáculo literario.
Comentario por Julián Sánchez — enero 13, 2009 @ 12:30 pm |
De los dos frentes posibles de anoche yo estuve en el otro, en el del Piaff con la lectura de Gregorio Morales, que leyó un relato metaliterario, sobre la verdad y mentira de este mundo.
Este del papelito se ha merecido la llamada de Eduard. Por cateto. Me parece que no ha visto ninguna película en las que salgan artistas neoyorkinos (ahora mismo recuerdo “¡Jo, qué noche! de Scorsesse), eso sí son extravagancias. Extravagancias reales, como la que se encontró un aspirante recién llegado a la big apple. Va al apartamento de uno de estos artistas, trataba de introducirse en el mundillo, y el del apartamento le dice: “Estamos cocinando un poema”, y efectivamente fueron y se sacaron un folio escrito del horno. Eso sí es una performance, lo demás son soplapolleces.
Abrazos.
Comentario por José Cruz — enero 13, 2009 @ 10:08 pm |
Ja,ja, muy bueno, José, puro metalenguaje eso del horno. Me imagino lo que se puede sacar de expresiones como “tirarse el pisto” o “darle a la sin hueso”. Por ejemplo.
Comentario por el zar — enero 14, 2009 @ 12:05 pm |