IoSonoValeria

septiembre 30, 2010

Y luego…

Archivado en: Actividades de nuestros amigos,Buenos días,Canciones para amar — valeriatittarelli @ 10:40 am

… llega el jueves, que me gusta a mí especialmente este día, y encima has leído, te has enterado de cosillas nuevas, has entablado conversación virtual con otro escritor más … así “el luego” poco importa, si “el ahora” nos llena de pequeñas satisfacciones, ¿verdad?

El lunes pasado le daba la enhorabuena a Víctor Lorenzo Cinca por haber conseguido ser finalista en el concurso de microrrelatos fantásticos de la revista MiNatura; pues bien, ayer pude contactar con Ignacio Cid Hermoso y me ha prestado su texto también finalista. De paso, aparte de leeros su micro, bichead en su bitácora… http://ventajasdeserunhipopotamo.blogspot.com/ (me encantan los nombres de las bitácoras que visito últimamente: “Ventajas de ser un hipopótamo“, “Dr. Frankestein, supongo“, “Realidades para Lelos“, “El tacto de un billete falso” , “Elefante Rosa Fanzine” , “El huevo izquierdo del talento” … ¡creatividad ante todo!)

REFLEJOS (Ignacio Cid Hermoso)

En el camino entrelazaban sus dedos las dos hermanas. La mayor, en plena florescencia carnal, ejercía su derecho responsable sobre la pequeña. La pequeña, de cabellos bravos y piel de tambor, engalanaba el bosque con su brincar despreocupado, amparada en la seguridad de la mirada vigilante de su hermana. Las dos, vestidas con el rocío de la madrugada, sucumbían al hechizo del bosque caduco, recorriendo sendas de luz de luna al cobijo de todo aquello que se tragaba las sombras. Fue al detenerse junto a un lago cuando la pequeña vio algo en el fondo de éste, más allá del lugar donde el agua partía la piedra y se dejaba verter en líquido desahogo sobre el regazo de la roca madre.

Mira, hermana, hay una niña en el fondo de este lago.

Calla, boba, ¿no ves que es tu reflejo?

Sin embargo, la niña estaba segura de que aquel no era su reflejo. Ese rostro no era el suyo, aunque se le parecía. Su mirada era antigua y hambrienta. Anhelaba escapar.

Pero entonces, ¿por qué tú no te reflejas en el agua, hermana?

La mayor, intrigada, se asomó al abismo de la orilla y con sus dedos rompió el silencio del estanque. Los nenúfares bailaron al ritmo de su tacto, pero la superficie no le devolvió su imagen. Por eso se inclinó aún más, intentando recuperar el reflejo que el lago le había robado, y al descompensar su equilibrio, cayó al agua. Pronto, los brazos húmedos del lago se cerraron en torno a su cuerpo y el lodo que forraba el fondo se la tragó. La pequeña se quedó paralizada, esculpida en la piedra de su propio horror.

Fue entonces cuando el reflejo salió del estanque para encontrarse con la noche seca. Su mirada estaba ahora saciada y con pies nuevos corrió a refugiarse al bosque.

La niñita descubrió aterrada que un reflejo distinto comenzaba a formarse en la superficie. Aquel rostro tampoco era el suyo, aunque se le parecía. Su mirada era vigilante y fraternal. Anhelaba compañía. Por eso, la pequeña cerró los ojos y se arrojó a los brazos de su hermana. Dos imágenes en el fondo que ya no reflejaban a nadie.

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Leído en Facebook:

¡Y DÉLE CON LA Ñ! (Manuel Mejia G.)

El escritor está absorto; no logra colocar ni uno de sus textos en parte alguna, hasta en la revista de crucigramas le miraron feo cuando les propuso un pequeño texto en donde habla de la magia de las palabras y cómo la “ñ” es elemental en nuestra vida, que sin eñes no hay sueños ni mañanas, no hay pañales para niños y los limeños no pueden hacer carantoñas, y a editorial que va vienen con que ya le respondemos, que pase mañana a ver, que el señor no está, ¿no tiene otra cosita con más sabor, algo de historia y menos ficciones, algo con sangre fresca y olorosa?, pero el colmo lo tuvo ayer cuando un agente editorial escupió exactamente sobre su párrafo más logrado, aquel en donde habla sin eñes de sexo puro y masculino, erecciones inciertas. ¡Coño!, se dijo.

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Elefante Rosa Fanzine es el nombre elegido para el estreno de un blog “donde lucir bellas en Perfopoesías online”, según las palabras de Natalia Manzano. ¿Os pica la curiosidad? Pues aquí teneís el enlace a dicha bitácora (http://elefanterosapoesia.blogspot.com/) y a la propia de Natalia (http://nataliamanzano.blogspot.com/ .

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En “El huevo izquierdo del talento“, se pueden leer varios de los relatos del escritor Carlos Salem (¿recordáis el de Sotanovsky y la ilusión por cruzar un puente de ilusiones?). Os dejo este por aquí, pero no dejéis de visitarle en su casa virtual para conocer todas sus novedades:

QUÉ EXTRAÑO, AMOR (Carlos Salem)
Un cigarrillo, sí, por favor, y gracias por decir que desnuda y fumando parezco más sexy. Gracias por el cumplido de ahora y por el polvo de hace un rato. No estés nervioso, por favor, fui yo quien te invitó a mi piso, por primera vez en dos meses, mientras que tú querìas hablar de algo que te incomoda. Sé que ANTES o en lugar de follar querías hablar, sé que si no me desnudo en el centro del salón, no hubieras tomado la iniciativa, y sé por qué. Siempre supe, antes de saber, mi madre decía que era una niña rara. Sí, cúbrete, si tienes frío. Qué extraño, amor, que nos miremos como extraños entre el humo, cuando hace cinco minutos, antes de que fueras hacia el baño y te espiara caminar desnudo, pendiente la espalda de mi evaluación, antes nos reconocimos con voracidad mordida de promesas. No me mires así, por favor, ya sé que soy rara, me miras como me miraba mamá, antes de sacudir la cabeza y murmurar que la culpa era de mi padre por haberme llamado Manuela. Manuela era mi abuela, y la abuela de su abuela, y la abuela de la abuela de su abuela, la primera Manuela, la que inauguró la leyenda, allá en Galicia. Decían que era bruja, qué extraño, amor, que sólo se conservaran los rumores de su pasión por la ciencia sin libros, y no su verdadera magia, la de ser capaz de amar hasta la muerte. La suya y la del amado. Todo eso me lo contó papá, mi madre no hablaba de las Manuelas, y a mí me llamaba la niña, para no convocar sus miedos con el nombre que creía maldito. La primera Manuela amó a un marinero, ya sabes, la historia de siempre. El marinero era sueco, noruego o de algún país helado. Y prendado de Manuela dejó el barco y las olas, se hizo labrador. La historia cuenta que era alto y silencioso, con el cuello siempre doblado, porque aunque estuviera lejos de la costa, su cabeza siempre buscaba el mar. Y al mar se fue, enrolado en secreto en un carguero que iba lejos. Qué extraño, amor. Aunque algunas viejas del pueblo me narraban la historia con lujo de detalles, del barco en que se marchó el rubio aquél, sólo se sabe que iba lejos. Nunca adónde iba. Sólo lejos. Manuela enloqueció, había desafiado su familia para marchar con él al campo y enterrarse entre árboles, hierbas y animales sombríos. Y él se había ido. Sí, me gusta esa caricia, pero me gustaría más si no la percibiera como una prisa por desviarme de la historia, por olvidar en humedades lo que te ha dejado la boca seca, qué extraño, amor, si has sido tú el que preguntó y sólo quiero responderte. No, no dejes de hacerlo. Manuela, te decía, la primera Manuela, dicen que enloqueció, que hablaba con las plantas y dormía con las bestias. Que parió sóla en el bosque. Ya sabes que en Galicia, lo de las meigas siempre estuvo presente. Comenzó a recibir visitas de lugareños que le pedían consejo o remedio, y ella les daba hierbas y consuelo. ¿Hay algo de malo en eso? Nada. Pero cuando volvió uno, que era del pueblo y se había embarcado con el sueco, y habló de cómo una tormenta los persiguió durante semanas, y de cómo, en una mañana despejada cayó un rayo, suspendido en el aire durante un momento, como eligiendo dónde dar, y dio en el sueco; cuando se difundió todo eso, comenzaron a mirar a Manuela de un modo extraño. ¿Queda agua? Ya, pero no quieres ir a buscarla. Qué extraño, amor, estas semanas desde que nos conocimos, todo el tiempo de la seducción en círculos, no has dudado en adivinar cada deseo mío, para cumplirlo antes de que lo formulara. Pero esta noche, que te he abierto mi casa y mi cuerpo, te noto lejano, inquieto. De otra Manuela, nieta de la primera y heredera del cabello y los ojos del sueco, como yo, me llegó también la herencia de la risa. Dicen que reía como nadie, descalza, feliz, que adoraba correr por el campo y que todos suspiraban aliviados al ver que la maldición no había pasado por los ríos de la sangre de la abuela a la nieta, pese a la audacia de ponerle el mismo nombre. Se hizo moza y todos los jóvenes del pueblo la rondaban, pero ella parecía esperar algo que vendría de fuera. Y vino, claro. Un señorito, como en las novelas. Dicen que por las noches corrían por el monte, desnudos como animales. Se los veía tan enamorados que todos pensaban que la diferencia social no importaría. Además, era un secreto a voces que ella estaba embarazada. Pero el padre del muchacho llegó desde Madrid, amenazó con desheredarlo y él se rindió. Manuela huyó al bosque, no sé si al mismo lugar en que lloró su abuela, pero dicen que como ella, la vieron hablar con animales y correr con la sombra de los lobos en las noches de luna. Y cuando los lobos aullaban, en el pueblo decían que era el llanto de Manuela. Empezaron a morir vacas. No todas las vacas, sólo las del pazo del amante cobarde. Y él cayó en una extraña debilidad que lo hacía sudar aún en invierno. Los médicos de Madrid fueron impotentes para identificar su mal. Y murió deshidratado, en el pueblo, porque pidió volver. Dicen que lo llevaron en parihuelas por todo el bosque, llamando a Manuela, y que no la hallaron, aunque juraban que desde la espesura, sombras inquietas vigilaban. Sí, un dedo, así, despacio. Manuela emigró a Venezuela, para huir de esos rumores y para alejarse del bosque. Pero su nieta, la tercera Manuela, la que nació tan lejos de Galicia, no pudo eludir su legado. Creció bella y fulgurante, bajo un sol diferente. Pero la luna era la misma, como la sangre enamorada que se le despertó torrente, cómo no, cuando a la ciudad llegó un forastero. Había sido artista de circo, pero un matrimonio provechoso y unas fiebres oportunas lo habían dejado en posesión de una fortuna considerable, y a una edad en la que podía escoger entre cualquier mujer del lugar. Y escogió a Manuela. Y amó a Manuela. Y la dejó cuando tuvo a la vista otro matrimonio adinerado y de frágil salud con una heredera de la zona. Manuela, lo adivinas, huyó al bosque, tropical pero bosque, sin la sospecha posible de sombras y lobos, pero ¿Qué eran entonces esas presencias fugaces que juraban haber visto desaparecer los pocos que se atrevían a ir en su busca para curar el amor o la pena, la fiebre o el mal de ojo? La boda fue sonada. Para homenajear al novio, el suegro hizo tender un cable entre dos altos postes. Aplaudieron alentando al antiguo artista del equilibrio, para que recordara sus habilidades ante los invitados. Y él accedió. Sólo que en mitad del recorrido, a varios metros del suelo, se detuvo, paralizando de miedo. Y no hubo manera de hacerlo avanzar. Pasaron las horas ,llegó la noche y él seguía helado en mitad del alambre, tieso y en un equilibrio imposible. Cuando la luna llena asomó tras los altos árboles, dicen que sonó un aullido desconocido en esas tierras, y el novio funambulista recuperó el movimiento y cayó a tierra. No volvió a levantarse. Sí, cuentos de vieja, eso mismo decía mi madre. Sí, así, un poco rápido, sólo un poco. Qué extraño ,amor, ahora mismo, pese a la penumbra, distingo en tu cara el mismo color gris que tenía la cara de mi madre. Desde que yo era niña, nunca quiso volver a Galicia, y cuándo se le iba la mano con el anís, maldecía a su madre por haber vuelto a España, y maldecía a mi padre por haberme puesto ese nombre. Sólo después de su muerte pude volver a Galicia. En cada viaje que hice, encontraba un nuevo fragmento de la leyenda. Eso y la fascinación por el bosque bajo la luna, el cariño de los perros, el viento al correr descalza, desnuda, y segura de que un día cualquiera encontraría un amor tan grande como el de ellas, un forastero, como tú, ¿hay alguien más forastero que un piloto de avión?, alguien a quién amar hasta la muerte, alguien que entienda que después de tanto silencio, cuando me lanzo a hablar no puedo parar, y a tu pregunta de hace un rato, cuando volviste del baño, te diré que sí, qué extraño, amor, lo preguntaste cómo si rogaras estar equivocado, pero acertabas: lo que viste entre las sombras del salón no es un perro, sino un lobo. Y ahora cuéntame eso tan importante que querías decirme, pero no dejes de tocarme, aunque te tiemblen las manos. Qué noche más bella, ¿habías notado que hay luna llena?.
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Feliz día a todos. ¡Sonréid!
http://www.youtube.com/watch?v=Qh3mdwaI-XM&feature=channel

septiembre 29, 2010

“No es fácil ser verde”

Archivado en: Actividades de nuestros amigos,Buenos días — valeriatittarelli @ 10:24 am

¡Muy buenos días!

¿Qué os parece el titular del post? Bueno, ¿verdad?

    Se trata del título del libro de relatos de Sara Mesa (Madrid, 1976).  Ayer recogí dicho libro (Premio Tritoma de Narrativa Joven 2008), y pude leer algunos de los cuentos allí incluidos. He de decir que las palabras de la contraportada son totalmente ciertas: “Personajes excéntricos, solitarios y angustiados, que subsisten en escanarios fríos y deshumanizados (centros comerciales, ciudades sin nombre, casas cerradas, extrañas fábricas). Sobre ellos se posa una mirada fría, que no pretende explicar ni justificar sus historias, sino simplemente mostrar las desviaciones de lo falsamente llamado cotidiano“.

Pues sí, me ha parecido justo eso. Os dejo uno de los relatos saboreados ayer.

ESA ARAÑA EN EL TECHO (Sara Mesa en “No es fácil ser verde”, Editorial Tritoma)

Me levanto como cada mañana, dando tumbos, con los ojos legañosos y el pelo aplastado por los lados, con una oreja doblada y las piernas entumecidas. Me duele el corazón, la uña del dedo pequeño del pie izquierdo y un punto indeterminado entre la sien y el nacimiento del cabello. Por otra parte, nada nuevo. Apoyado en el quicio de la puerta, la veo en el cuarto de baño recogiendo sus cosas. Las mete con exagerada meticulosidad dentro de una bolsita de aseo transparente: va recortando pedacitos de papel higiénico y frota con ellos los estuchitos de maquillaje, los botes, los pinceles, el peine, cada objeto por pequeño que sea, y después los coloca ordenadamente en la bolsa. Cualquiera diría que lo hace así, tan mansamente, sólo para prolongar mi agonía. Bostezo intentando mostrar indiferencia, pero se me ha formado un hueco inmenso entre el pecho y el estómago, en esa zona de angustia que tan bien me conozco.

Ella levanta la cabeza hacia el espejo y me sonríe. Vuelvo a la cama y me tapo con la manta hasta el cuello. Miro la araña de la esquina; hace ya un par de semanas que la veo en su sitio, tejiendo su tela con parsimonia maligna, pero siempre me faltan fuerzas para sacarla de ahí. Luego ella viene, -ella, no la araña- me besa en la boca, me mordisquea una oreja distraídamente -puedo ver con claridad que está pensando en otros asuntos- y se marcha sin decir hasta cuándo. Sé que no hace falta asomarme al balconcillo. Consigo imaginarla perfectamente; puedo ver cómo teclea en su móvil, cómo cruza la calle, cómo echa a correr cuando se aproxima el autobús y cómo finalmente se aleja, se aleja y se convierte en un punto distante que allá en el horizonte se difumina ante mis ojos -no los que mantengo cerrados, no, sino aquellos con los que puedo recrearla durante sus ausencias-. Resumiendo: otra vez se ha ido la muy puta.

Hace viento. Los días de viento tenemos portazos. Es así. El aire se cuela por el balconcillo -aunque esté cerrado, porque siempre quedan rendijas incontrolables- y también entra por el ventanuco del cuarto, y cuando las dos corrientes se chocan forman un remolino invisible y es el caos -la araña se tambalea en su tela; pero resiste-. He observado una regla infalible que relaciona las corrientes de aire con sus ausencias: cuando hay viento y ella se va, retumba toda la casa, y -como el piso es pequeño-, uno se siente morir en el epicentro de una explosión fatal. En cambio, si ella se marcha en un día calmado, no hay problema alguno; todo es suave. Siempre termina regresando, y a veces me sorprende mientras duermo. Cuando vengo a enterarme de su vuelta, ya respira acurrucada en mi costado, como un pedazo de musgo entrañable adherido a mi corteza envejecida.

Los días en que ella se lleva su bolsita de aseo, yo cojo el coche al atardecer y voy a mirar los aerogeneradores de la costa. Conozco el punto exacto desde donde puedo contemplarlos mejor. Los veo extenderse por el campo estéril, sólo fértil de viento. He contado 14 de los antiguos -de 55 metros de altura- y 32 de los nuevos -de 47 metros-; leí las medidas en algún sitio. Desconozco la langitud de las aspas, pero así, a ojo, calculo que al menos deben tener 20 metros cada una. Voltean y voltean y se cargan de energía. Me pregunto cúantos  portazos podrá generar cada uno de estos bichos -me recuerdan a enormes mantis blancas, devoradoras inclementes de machos vulnerables, santateresas temibles y temidas-. El viento me revuelve el pelo, bate mis esperanzas y zarandea mi ánimo. Me gustan los aerogeneradores. De algún modo me dicen su opinión sobre las cosas. No entiendo por qué algunos se quejan de lo que denominan, con cierta grandilocuencia, su impacto visual, de no sé qué desgaste paisajístico. Los aerogeneradores siempre me parecieron hermosos e incuestionables, como torres de marfil intocables.

La regla de las corrientes de aire se revela con claridad en el funcionamiento de estos molinillos: si los aerogeneradores giran a una velocidad constante sé que ella no volverá esa noche. En cambio, si giran de manera irregular, deteniéndose a ratos, como a trompicones, puedo tranquilizarme, porque sólo será cuestión de esperar.

Ahora todo me huele a brisa y a mar. Me paso los dedos por el pelo y sonrío. Cautro molinos más se han detenido, y cinco de ellos voltean sus palas muy perezosamente. El viento mueve la hierba seca como un peine invisible, eterno y maternal. Hoy sé que volverá.

Regreso conduciendo lentamente. Sentado sobre la cama, mastico una tortilla de dos huevos -se pegó a la sartén y las partes quemadas me sabem a café-. Después me duermo sabiendo que no podré escucharla cuando llegue, porque no habrá portazos y porque sé que ella es extremadamente cuidadosa. Puedo ver cómo mete la lleve y la gira con dulzura; puedo ver cómo entra sigilosa y cómo cierra la puerta muy despacio, para no despertarme; puedo sentirla ya a mi lado, su olor profundo y húmedo, sus ojos de avellana que dormitan tras mi espalda.

Pero despierto y sólo veo una ausencia: su ausencia que me habla. No sopla el viento; todo está aquietado; el aire de la habitación late despacio como un pulso mórbido y enfermo.

La araña pende del techo sin que su hilo se balancee ni un solo milímetro. Tengo otra vez legañas en los ojos, el cuerpo agarrotado, el pelo sucio, una oreja -e ignoro por qué siempre es la misma- se me ha descolocado. Me duele ahí, en ese punto indeterminado entre la sien y el nacimiento del cabello; me duele la uña del dedo pequeño del pie izquierdo; me duele el corazón. La muy puta no ha vuelto. Y yo no sé, no puedo comprender, en qué ha fallado ahora mi teoría.

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¿Recordáis el blog “El doctor Frankestein, supongo”  ¿Al escritor  Jesús Esnaola?

Sí, ¿verdad?  Pues teneís que pasaros por su bitácora, para leer su última creación.

Yo os dejo la antepenúltima, así no os aguo la sorpresa…

EQUILIBRIO (Jesús Esnaola en http://frankensteinsupongo.blogspot.com/ )

Pocas veces en la vida te encuentras a alguien tan odioso como el tío Braulio así que, mientras miro el velatorio a través del cristal, con todos los familiares y vecinos llorando sin ganas y alabando al viejo sin ninguna fe, me dan ganas de entrar y sacudirlos de las pecheras, de arrancarles de las manos los pañuelos sin usar. Pero al entrar en la sala me quedo parado, pendiente de las imágenes que me devuelven los cristales del tanatorio, los reflejos de los llorones que se vuelven personas alegres, sonrientes, el duelo de este lado convertido en celebración.

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¿Estáis siguiendo el concurso de relatos en cadena organizado por la Cadena Sery Escuela de Escritores? ¿Quereís saber cómo va?

Os dejo los ganadores y finalistas  de las dos últimas semana (escuchado en Cadena Ser y “recogidos” los textos desde la página de web de Escuela de Escritores> http://www.escueladeescritores.com/relatos-en-cadena-2011 )

Semana del 16/9.  La palabra clave para comenzar el relato era “tachán”.

Ganador del 16/09, semana 2
Autor: Vicente Muñoz Pijuán
El exterminador

—¡Tachán! —dijo el asesino, y otras dos o tres se retorcieron moribundas en el suelo.
—¡Tachán! —repitió una y otra vez, y el hormiguero se llenó de caos y destrucción.
—¿Pero qué haces, hijo? —dijo mamá preocupada por la higiene (la mano que no usaba para el exterminio sostenía la merienda).
—Soy Dios mamá, y me llevo hormigas al cielo.
Mamá salió al patio vestida de luto, se sentó junto a él y le cogió por los hombros con los ojos húmedos.
—Déjate, hijo, déjate y merienda.
El niño la miró sin entender, remató sus últimas víctimas y dio otro bocado.

Finalistas del 16/09, semana 2
Autor: Miguel Barceló Sureda
La noche más divertida

“¡Tachán!”, gritó Marcelo, ante los ojos expectantes de Lucía. Recomponiéndose después del salto, se acercó y le acarició una mejilla con su manita. Hacía tiempo que no se lo pasaba tan bien cuando papá y mamá salían de noche. Siempre solía regañarle y se lo prohibía casi todo. Aquella noche era distinta. La canguro no le impedía hacer trastadas. Tampoco le regañaba. Cuando él despertó, la habían cubierto con una sábana como las de los fantasmas. Papá estaba muy nervioso y mamá lloraba. Un hombre decía palabras que Marcelo no lograba entender, como cardíaco. “Mamá, ¿por qué se la llevan?”

Autor: Marco Morcillo Martín
Final alternativo

¡¡Tachán!! Tronaban los platillos, y entonces el asesino debía hacer coincidir su disparo con el sonido, pero en aquella vieja película, James Stewart siempre lo evitaba. Deseó que el malo alcanzase su objetivo, y para su sorpresa, en el momento decisivo, de un tiro certero se cargaba al tipo del palco. Un poco asustado, pero en el fondo complacido, buscó Casablanca. La puso en el vídeo y en efecto, al final la Bergman se quedaba con Rick. Con una sonrisa lobuna en la cara rebuscó en el cajón. Por algún sitio debía haber algo del Coyote y ese maldito Correcaminos

Semana del 23/9. La palabra clave para comenzar el relato era “y dio otro bocado”.

Ganador del 23/09, semana 3
Autor: José Manuel Garrido Verdugo
Sucu Lento

Y dio otro bocado.
Y mientras masticaba, pensó si lo que hacía tenía sentido.
Y comenzó a contar, en sentido inverso, desde cien.
Y buscó sabores, puliendo cada milímetro de sus encías con la lengua.
Y sonrió a quienes, maniatados, se le acercaron.
Y anotó mentalmente en qué lugar de sus desnudeces mordería.
E incluso, sin que casi se notara, saludó a algunos moviendo la cabeza.
Y tragó, con la ayuda de un sorbo de vino.
Y pudo notar la tirantez de su estómago.
Y lo digirió todo.
Y se levantó.
Miró al horizonte y se fue, como los ángeles al caer el sol.

Finalistas del 23/09, semana 3
Autor: Francisco Javier Guillén Domínguez
De limón

Y dio otro bocado al bizcocho de limón preguntándose para qué demonios había dejado su mujer el matarratas sobre la encimera.
—Parece que la muy zorra tiene ganas de encontrarse mañana algún bicho muerto en la cocina. Ojalá sea gordo.

Autor: Alejandro Borrell Bas
Última voluntad

Y dio otro bocado, como si nada. Frente la ventana seguía observando. La gente se agolpaba en la calle justo debajo del balcón donde seguía la lluvia. No daban crédito. Eran de todos los colores y de todos los tamaños. Niños, viejos, hombres, mujeres, parados, solteros, casados, se apresuraban a coger el mayor número posible. No había problema. Había suficientes para todos porque la lluvia no cesaba y se hacía más intensa, si cabe. El cañón que los lanzaba a modo de aspersor, regaba de alegría a la muchedumbre. Siguió observando. En su último día, se sentía como Dios.

Mañana jueves se sabrá más. Por si os animáis a participar, nunca se sabe… :) .

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Os dejo ya, que disfrutéis de este día, tanto si hacéis huelga como si no.

Miles de besos, Valeria.

septiembre 28, 2010

Historia de una trufa…

Archivado en: Actividades de nuestros amigos,Buenos días,Canciones para amar — valeriatittarelli @ 9:39 am

¡Muy buenos días!

Ya pasó el lunes, fiúuuu, ¡qué alegría! Hoy martes ya nos encontramos más vivos, más ágiles, más… ¡en acción!

En acción precisamente estuvo una trufa, o más bien en agitación, de mano en mano, relatada por Woody Allen en:

     QUÉ PALADAR TIENES, MUÑECA (Woody Allen en “Pura Anarquía”, Ed. Tusquets)

Como detective privado, estoy dispuesto a recibir un balazo por mis clientes, pero eso tiene un precio: quinientos de los grandes a la hora más gastos, que suele equivaler a todo el Johnnie Walker que pueda echarme entre pecho y espalda. Aún así , cuando una monada como Annie Sensualle se presenta en mi despacho armada de sus feromonas y solicita mis servicios, el trabajo puede convertirse en pro bono por arte de magia.

-Necesito su ayuda – ronroneó y, mientras cruzaba las piernas en el sofá, sus medias negras de seda dejaron claro que aquello era una guerra sin cuartel.

-Soy todo oídos – dije, convencido de que la ironía sexual implícita en la inflexión de mi voz no pasaría inadvertida.

-Necesito que vaya usted a Sotheby’s y puje por algo en mi nombre. Como es lógico, yo corro con los gastos. Pero es importante para mí permancer en el anonimato.

Por primera vez vi más allá de su pelo rubio, de sus labios como almohadas y de los dirigibles idénticos que tensaban la blusa de seda hasta el límite de su resistencia: la chica estaba asustada.

-¿Por qué objeto tengo que pujar? – pregunté – ¿Y por qué no puede hacerlo usted misma?

-Quiero que puje por una trufa – contestó a la vez que encendía un cigarrillo -. Puede llegar hasta diez millones de dólares. Bueno, quizá doce si la cosa se pone reñida.

-Ajá – asentí, mirándola con la misma expresión que suele traslucirse en mis ojos antes de marcar el número del manicomio- . No está mal para un antojo.

-No sea vulgar – replicó, claramente ofendida -. Le pagaré el doble de sus honorarios habituales. Pero no salga de Sotheby’s sin ella.

-¿Y si le dijera que, por la compra de un hongo, cualquier cantidad superior a los cinco millones de dólares resulta un tanto sospechosa? – pregunté con ánimo de provocarla.

-Es posible…, pero la trufa Bundini se vendió por veinte millones, el precio más alto registrado por un tubérculo en una subasta; aunque, claro, había sido propiedad del Aga Khan y era de un blanco impoluto. Y no me falle, porque hace poco un magnate del petróleo tejano me superó en una puja por un trozo de foie, ofreciendo ocho millones contra mis siete. Eso después de vender yo dos Chagalls para reunir el dinero.

-Recuerdo haber visto ese foie en el catálogo de Christie’s. A mí me pareció una pasta considerable por una ración no mayor que un aperitivo. Pero si eso hizo feliz al magnate del petróleo…

-Le costó la vida – dijo ella.

-No.

-Sí. Un conde rumano, a quien nada satisfacía más que degustar el sublime hígado de oca, le hundió un puñal entre los omoplatos y le robó el sabroso y húmedo manjar – explicó mientras encendía otro cigarrillo con la colilla del primero.

-Mala suerte – comenté, mirándola de hito en hito.

-Pero ya se sabe que quien ríe el último… – prosiguió ella, y soltó una carcajada-. Esa esquisitez rica en colesterol por la que había asesinado resultó ser falsa. Verá, el conde, en un gesto de amor, depositó el foie a los pies de la gran duquesa de Estonia, y cuando ella descubrió que era un vulgar paté, él se quitó la vida.

-¿Y qué fue del foie auténtico? – pregunté.

-Nunca se recuperó. Hay quien dice que se lo zampó un productor de Hollywood en Cannes. Según otros, un egipcio llamado Abú Hamid quedó tan impactado al probarlo que lo introdujo en una jeringuilla e intentó metérselo directamente en vena. Y otros cuentan que cayó en manos de una ama de casa de Flatbush que, confundiéndolo con comida para gatos, se lo dio a su minino.

April abrió el billetero, extrajo un cheque y escribió la cifra correspondiente a mis honorarios.

-Una pregunta – dije -: ¿Por qué no puede enterarse nadie de que quiere usted la trufa?

-Los gourmets de una red gastronómica de Estambul, desesperados por rayarla sobre sus fettucini, se han infiltrado en nuestras fronteras. Quieren la trufa, y no se detendrán ante nada. Toda mujer soltera que posea semejante delicia pondrá su vida en grave peligro.

De pronto sentí un escalofrío. Hasta la fecha sólo había investigado un caso en torno a un comestible caro, y fue un asunto bastante sencillo relacionado con un hongo portobello: se presentaron cargos contra un candidato electoral por comportamiento indecoroso hacia el hongo, pero las acusaciones resultaron infundadas. Acordamos que yo llevaría la trufa a la suite 1600 del Waldorf Astoria, donde, dijo April coquetamente, me esperaría con una prenda de color piel que Dios había creado para ella. Tan pronto como aquel trasero suyo, digno de un galardón, desapareció con un contoneo en el ascensor, puse un par de conferencias trasatlánticas a Fortnum & Mason y a Fauchon. Sus gerentes me debían un pequeño favor desde que rescaté para ellos seis anchoas de valor incalculables robadas por un dacoit. Después de recabar información sobre April Sensualle, me fui en taxi a York Avenue.

En Sotheby’s, las pujas estuvieron animadas. Una quiche se remató en tres millones, un par de huevos duros a juego alcanzaron los cuatro, una tarta de carne que en su día perteneció al duque de Windsor se vendió por seis millones. Cuando salió a subasta la trufa, un murmullo recorrió la sala. La puja partió de cinco millones de dólares, y en cuanto los pusilánimes se borraron del mapa, todo se redujo a un partido de tenis enter un gordo tocado con un fez y yo. Al llegar a los doce millnoes de pavos, el plutócrata porcino alcanzó su tope y se rindió, visiblemente afectado. Reclamé la cosa esa de un kilo doscientos gramos, la guardé en una taquilla de la consigna del Grand Central y me fui derecho a la suite de April.

-¿Ha traído la trufa?- preguntó abriendo la puerta con una bata de raso. Debajo sólo llevaba protoplasma bien distribuido.

-Descuide- respondí, y le dediqué una abierta y confiada sonrisa-. Pero ¿y si primero hablamos de números?

Lo último que recuerdo antes de que se apagaron las luces fue el impacto ente mi coronilla y lo que se me antojó un cargamento de ladrillos. Al despertar, vi relucir una pistola de baratillo apuntada directamente hacia esa bomba en forma de tarjeta de San Valentín que utilizo para agilizar el flujo sanguíneo. El gordo del fez, mi rival en Sotheby’s, acariciaba el seguro del arma para mi entretenimiento. April, sentada en el sofá, hundía sus preciosos pómulos en un cuba libre.

-Bien, caballero, vayamos sin rodeos al asunto que nos ha traído hasta aquí- dijo el gordo, dejando una patata cocida en la mesa.

-¿Qué asunto? – repuse con sorna.

-Vamos, caballero, no me venga con ésas – contestó con un resuello -. Como sin duda ya sabe, no se trata de un ascocimento vulgar y corriente. Usted tiene la trufa de Mandalay. La quiero.

-Es la primera vez que oigo hablar de eso – respondí-. Ah, un momento. ¿No es lo que usaron para matar a golpes a aquel playboy, Harold Vanescu, en su apartamento de Park Avenue el año pasado?

-Ja, ja, es usted muy gracioso, caballero. Permítame contarle la historia de la trufa del Mandalay. El emperador de Mandalay se casó con una de las mujeres más gordas y feas del país. Cuando la fiebre porcina segó la vida de todos los cerdos de Mandalay, el emperador preguntó a su esposa si estaría dispuesta a desenterrar ella las trufas. En cuanto la mujer olió esa trufa en particular, quedó claro que poseía un valor indiscutible, y se vendió al gobierno francés, que la expuso en el Louvre.  Allí permaneció hasta el expolio del ejército alemán durante la segunda guerra mundial. Se cuenta que Göring estuvo a escasos segundos de comérsela, pero el anuncio del suicidio de Hitler le aguó la fiesta. Después de la guerra se le perdió el rastro hasta que reapareció en el mercado negro internacional, donde un consorcio de hombres de negocios la adquiriño y la llevó a De Beers, en Amsterdam, con la intención de cortarla y vender los trozos por separado.

-Está en la consigna del Grand Central – dije-. Máteme, y tendrá que decorar esa patata con crema agria y cebolletas.

-Ponga usted el precio – contestó-.

April se había ido a la habitación contigua y la oí telefonear a Tánger. Me pareció distinguir la palabra crêpes; por lo visto, había reunido el dinero para el pago inicial de una crêpe de altos vuelos, pero en el traslado a Lisboa alguien le había cambiado el relleno.

Quince minutos después puse el precio, mi secretaria trajo un paquete de un kilo doscientos gramos de peso y lo colocó en la mesa. El gordo lo desenvolvió con manos trémulas y, valiéndose de una navaja, rebanó una fina loncha para probar. De repente, entre sollozos, empezó a cortar la trufa a tajos en un arrebato de ira descontrolada.

-¡Dios santo! – exclamó-. ¡Es falsa! Y aunque es una falsificación excelente, que imita a frutos secos de la trufa, mucho me temo que nos hallamos ante una gran bola de matzá.

Acto seguido, salió por la puerta y me dejó a solas con una diosa estupefacta. Sacudiéndose la consternación, April me taladró con sus luceros de color aguamarina.

-Me alegro de que se haya ido – dijo-. Ahora estamos solos usted y yo. Seguiremos la pista a la trufa y nos la repartiremos. No me extrañaría que tuviese efectos afrodisíacos.

Dejó deslizar la bata hasta el punto justo. Estuve en un tris de sucumbir a toda esa gimnasia absurda para la que la naturaleza programa la sangre, pero se impuso mi instinto de supervivencia.

-Lo siento, encanto – dije, y di un paso atrás-. No pienso acabar como tu último marido, en la cámara frigorífica municipal con una etiqueta en el dedo gordo del pie.

-¿Cómo? – se quedó lívida-.

-Así es, muñeca. Tú mataste a Harold Vanescu, el gourmet internacional. No hace falta ser una lumbrera para sumar dos y dos.

Se precipitó hacia la puerta, pero le corté el paso.

-Está bien – dijo con resignación-. Supongo que se acabó lo que se daba. Sí, yo maté a Vanescu. Nos conocimos en París. Yo había pedido caviar en un restaurante y me había cortado con la punta de una tostada. Él acudió en mi auxilio. Me impresionó su soberbio desdén por las huevas rojas. Al principio, todo fue maravilloso. Me colmó de regalos: espárragos blancos de Cartier, un frasco de vinagre balsámico que, como él sabía, siempre me ponía unas gotas detrás d elas orejas cuando salíamos… Fuimos Vanescu y yo quierenes robamos la trufa de Mandalay dle Museo Británico colgándonos cabeza abajo y cortando el cristal de la vistrina con un diamante. Yo quería hacer una tortilla de trufa, pero Vanescu tenía otros planes. Él quería venderla en el mercado de objetos robados y destinar el dinero a comprar una villa en Capri. Al principio, nada le parecía demasiado bueno para mí; después advertí que las porciones de besuga en nuestras tostaditas eran cada vez más pequeñas. Le pregunté si tenía problemas en la Bolsa, pero él se hechó a reír ante la sola idea. Pronto me di cuenta de quem en secreo, había pasado del Beluga la Sevruga, y desde que lo acusé de poner Ossetra en un blini, se volvió irascible y poco comunicativo. Se había convertido en un hombre frugal, e incluso se preocupaba por los gastos. Una noche llegué a casa antes de lo previsto y lo sorprendí preparando entremeses con caviar de pez pulmonado. Nos enzarzamos en una violenta pelea. Le pedí el divorcio, y discutimos por la custodia de la trufa. En un arrebato de ira, la cogí de la repisa de la chimenea y lo golpeé con ella. Al caer, se dio de cabeza justo contra un caramelito de menta. Para esconder el arma del crimen abrí la ventana y la lancé a la caja de un camión que pasaba. He estado buscándola desde entonces. Una vez libre de Vanescu, creí sinceramente que por fin podría zampármela. Ahora podemos buscarla y compartirla… usted y yo.

Recuerdo su cuerpo contra el mío y un beso que me hizo salir vapor por las orejas. También recuerdo la expresión de su cara cuando la entregué a la policía de Nueva York. Dejé escapar un suspiro mientras contemplaba su equipamiento de primera cuando la pasma la esposó y se la llevó. A continuación me acerqué al Carnegie Deli para tomarme un bocadillo de pastrami con pan de centeno, acompañado de pepinillos y mostaza:  esa materia de la que están hechos los sueños.

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Novedades en el Heraldo del Henares:

-Por un lado, reseña de la presentación del nuevo libro de cuentos “Antes del futuro imperfecto” de Medardo Fraile, escrita por la novelista Carolina Molina. http://www.elheraldodelhenares.es/pag/noticia.php?cual=6362

-Por otro, cuento de Juan Ballester Palazón, “El coleccionista de Silvias”. http://www.elheraldodelhenares.es/pag/noticia.php?cual=6353 .

Segundo número de Belianis, nueva publicación de información general y cultural , por si gustáis: http://www.belianis.es/

     Nueva novela de Antonio Skármeta, autor de la inolvidable ”El cartero de Neruda“: “Un padre de película“:

MADRID, 27 (EUROPA PRESS) ‘Un padre de película’, es el título de la nueva novela de Antonio Skármet. El escenario en el que transcurre esta obra es una pequeña aldea (real) del sur de Chile, Contulmo; una comunidad rural enclavada entre montañas y lagos, durante los primeros años 60. Allí vive Jacques, un joven cuya vida se verá marcada para siempre por la marcha del padre a su París natal.

(Artículo completo, aquí: http://es.noticias.yahoo.com/5/20100927/ten-buscando-un-padre-de-pelcula-cb5163c.html ).

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El poeta Javier Bozalongo me hace llegar este mensaje:

30 de Septiembre, Día Internacional del Traductor


El grupo Tibónidas de traductores de Granada, en representación de las asociaciones de traductores ACE Traductores (sección autónoma de traductores de libros de la Asociación Colegial de Escritores de España), APTIC (Asociación Profesional de Traductores e Intérpretes de Cataluña) y ASETRAD (Asociación Española de Traductores, Correctores e Intérpretes), organiza el acto:
Aquí dentro hay MÁS de un traductor (en colaboración con Hospes Palacio de Los Patos y Poesía en el Palacio)
(Lectura de sonetos de Petrarca, Ronsard y Shakespeare y de sus traducciones)
30 de septiembre, 20.30 h, Hotel Hospes Palacio de los Patos
En la historia de la Humanidad, la traducción se revela como imprescindible. Civilizaciones enteras han surgido gracias a la traducción y en la sociedad de las nuevas tecnologías, poco o nada funcionaría sin los traductores. Para celebrar el Día Internacional del Traductor ilustrando este ejercicio de variedad, ingenio y creatividad, el día 30 de septiembre se celebrará en el Hotel Hospes Palacio de los Patos, en el marco de sus veladas poéticas, una lectura multilingüe: Andrea Perciaccante, Adoración Elvira y Julian Bourne recitarán sonetos de Petrarca, Ronsard y Shakespeare, mientras que Trinidad Gan, Juan Carlos Friebe e Iñaki López de Aberasturi leerán dos traducciones distintas de cada poema en castellano, obra de los traductores Henrique Garcés, Ángel Crespo, María Teresa Gallego, Carlos Pujol, Fernando Maristany y Andrés Ehrenhaus. También habrá un espacio para escuchar a nuestro Garcilaso de la Vega en inglés y en francés.

Paralelamente, las librerías granadinas se suman a una iniciativa lanzada por las principales asociaciones españolas de traducción y la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros. Durante toda la semana del 27 de septiembre al 2 de octubre, las librerías Babel, Picasso, Fleming, Atlántida, Troa, Reciclaje y Praga ofrecerán un descuento del 5% en la compra de obras traducidas al castellano. El fin que se persigue con esta actuación es doble: por una parte, impulsar la venta de libros traducidos, y por otra, concienciar al público lector de la importancia de la figura del traductor como puente intercultural, como creador y como interlocutor de civilizaciones.

Más información en http://tibonidas.wordpress.com .

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MÚSICA PARA LOS SENTIDOS

-Jueves 30 a las 23.00h, en el Restaurante Fusion Pasión, concierto en directo de Molesque Do Sul

-Viernes, varias cosillas:

CONCIERTO ACÚSTICO (EN DÚO)

 VIERNES

1 OCTUBRE

22h

 LOLA BAR C/ Molinos, 16

 Entrada libre

 Versiones disponibles gratis en www.impresenteibols.com

Las nuevas, como “Con tu suegra” (Come together, Beatles) grabadas en quinteto, ya están en myspace

…y

En el pub PLANTA BAJA, concierto gratuito de KLAUS AND KINSKI. (a eso de las 22.00h)

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-Creo que esto es todo por hoy. Disfrutad, emocionaros y sobre todo, sonreíd. Miles de besos, Valeria.

http://www.youtube.com/watch?v=if-UzXIQ5vw

septiembre 27, 2010

Bonjour!

Muy buenos días, navegantes… ¿Cómo ha ido el fin de semana? Espero genial…

Hoy voy a dedicar el post a las buenas nuevas de nuestros amigos escritores, comenzando por:

a)  Un completísimo artículo de Puerto Gómez Corredero sobre la poesía de Emilia Oliva. Ha sido publicado en La Náusea e incluye una serie de poemas de Emilia que no os dejarán indiferentes: http://lanausea2000.blogspot.com/ .

…y:

b) Víctor Lorenzo Cinca ha visto como su “El Naúfrago” , un logradísimo microrrelato sobre la ironía de la integridad llevada a su extremo, ha sido elegido finalista en el VIII Certamen Internacional de Microcuento Fantástico MiNatura 2010.  En breve será publicado en el dossier especial que la revista MiNatura (http://www.servercronos.net/bloglgc/index.php/minatura/) está editando con la ganadora y los finalistas del concurso. Aquí está la obra:

     EL NÁUFRAGO (Víctor Lorenzo Cinca)

Como cada mañana, desde hace ya más de tres años, escribe un mensaje en una hoja de papel, lo enrolla con mucho cuidado y lo mete en una botella vacía. La sella con un tapón de corcho y se dirige a la playa para lanzar al mar su dosis diaria de esperanza. Ha pasado todo este tiempo solo, sin poder hablar con nadie, aislado del mundo, pero hace ya unos meses que le acompañan en la isla un par de amigos imaginarios, fruto del delirio de su soledad, con los que puede compartir sus preocupaciones. Al principio no se caían muy bien, pero poco a poco, prestándose ayuda mutua en los momentos difíciles, han ido fraguando una buena relación de amistad, se han ido haciendo inseparables.

Se acerca a la orilla con la botella en la mano y ve aproximarse una pequeña embarcación a remo, botada de un barco anclado a lo lejos, con cinco tripulantes que gritan como locos y agitan los brazos en alto. La botella le resbala de la mano y cae a sus pies. Ya en la arena, se abrazan los seis y el náufrago rompe a llorar, les da las gracias, besa sus manos, se arrodilla ante ellos y, finalmente, les advierte que no subirá a la embarcación sin sus dos compañeros de isla. La tripulación, sorprendida, emprende la búsqueda y pese a rastrear durante horas el lugar, no consigue encontrar a nadie. Aconsejan al náufrago, sospechando ya de su locura, que los acompañe al barco y se olvide de sus compañeros imaginarios pero él, con firmeza, insiste en que no son imaginarios, y que de ningún modo subirá sin ellos.

Tras una larga discusión, los cinco tripulantes suben indignados a la embarcación y se dirigen de nuevo al barco, dejando al náufrago en la orilla, orgulloso de su lealtad y su compañerismo, con una sonrisa en los labios que sólo se le borra cuando distingue, en la popa del barco que empieza ya a alejarse, a sus dos amigos imaginarios agitando unos pañuelos en señal de despedida.

(Mi más sincera enhorabuena a Víctor; os recuerdo su blog, Realidades Para Lelos, donde podréis leer más sobre su escritura: http://realidadesparalelos.blogspot.com/ ).

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Os dejo un relato de Manuel Mejia G., leído en facebook. Menuda (estupenda) forma de comenzar un cuento:

Manuel Mejia G      JUSTICIA MATERNA  (Manuel Mejia G.)

Esta vez la bofetada fue tan espectacular que hasta la sintió el lector, unos taparon sus ojos para no saber más y otras cerraron el libro para no ver recuerdos. Fue fuerte, sí, tanto que todo el cuerpo de Diana se echó de pa´atrás, perdió el equilibrio y fue a golpearse la cabeza con la esquina de la mesa que soporta con elegancia la foto de matrimonio, ambos bellos y de blanco, inocentes, aunque mentimos al decir bofetón, ya que fue un golpe con los nudillos, hacia adentro, logrando dejar un diente bailando. Le dolió la cabeza por el golpe con la mesa, más la boca, sentía el diente suspenderse, aunque lo peor fue la quijada, el epicentro de todo. Fernando en forma inmediata fue en su ayuda, a levantarla, socorrerla, que perdóname, amor, que tu sabes que me voy, que no controlo, y en efecto se había comenzado a ir cuando vio a Diana llegar de la calle, que la cogió a gritos, que pareces una puta, una puta, una fulana de la calle, a empujarla con vehemencia, a darle irónicos golpecitos con los dedos sobre sus cachetes, puta, que eres puta, que se te ven todas las tetas, que mira como sales a la calle, provocando, ¡pero qué dirá todo el mundo!, claro, que la hueva del tercero b tienes unos cachos que le llegan hasta el cielo, que se te ven las tetas, Diana, ¿o no te das cuenta?, y solo fue que Diana dijo que mira Fernando que no es para tanto, que tengo todo cerrado y solo se ve una esquinita del sostén, que no es nada, y ahí él comenzó a calentarse y se fue de más a más y acabó como se ha relatado. Ella salió de su casa, sin mirar, tomando el primer abrigo que sus manos tocaron, como cuando uno introduce una mano en la bolsa del mago para extraer quién sabe qué. La última vez había ido al parque de enfrente, a hablar con su conciencia y con dios. Ambos habían perdonado, la conciencia porque también el tiene su puntico de razón y dios con todo ese cuento de ofrecer la mejilla, o algo así. Ahora fue donde su madre a buscar mejor consuelo. Consuelo, su madre, la recibió con un cariño inimaginable, le colocó toallitas húmedas en la quijada, que dolía, en el chichón de la cabeza, el diente ya estaba casi caído y después de media hora de remilgos y carantoñas le aconsejó volver con su marido, ¿tú qué vas a hacer a estas alturas de la vida, cariño?, y que si lo miras bien él hace todo esto porque te quiere, que te ama, que quiere que seas suya, sólo suya, mi amor, no te quiere compartir, y no estás sola en esto, ¿sabes? O, ¿tú no crees que tu padre también tuvo sus momentos?, que no todos los hombres son ángeles de dios, créeme. Diana volvió a su casa a eso de las nueve de la noche, sin un diente, y dijo decidida sin saber si la oían: Fer, tenemos que hablar. 

(Manuel tendrá muy pronto nuevo libro de relatos en las librerías: RELATOS Y DEMENCIAS, avisados estáis :) ).

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LEÍDO AQUÍ Y ALLÁ

1.-Una reflexión para comenzar la semana. Palabras de Martin Amis en la entrevista publicada en el periódico Ideal: “El futuro pasa por que las muejres tengan más poder”.  ¿Estamos de acuerdo? Podéis leer el artículo completo aquí: http://www.ideal.es/granada/v/20100927/cultura/futuro-pasa-mujeres-tengan-20100927.html.

2.-El escritor Antonio Gómez Rufo afirma en Hay Festival Segovia: Los autores deben estar en facebook. ¿Opinamos lo mismo?

http://es.noticias.yahoo.com/9/20100924/ten-antonio-gomez-rufo-cree-que-los-escr-bbad18b.html

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Os deseo una jornada estupenda. Hoy, con Dean Martin y su Sophia: http://www.youtube.com/watch?v=U104gqTGReA .

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Encontrados en el baúl de los recuerdos virtuales. Mis artículos del 2007 en YoMujer.com siguen activos, jajjaa. Me gustó releer, mi “Teoría del círculo”, “Amistades rotas” y “Alguien interesante”. Qué perspectivas :)(http://www.yomujer.com/category/general/relaciones/pareja/page/2/

septiembre 24, 2010

Revolución de las letras

        ¡Muy buenos días y feliz viernes!

Ayer más o menos a esta hora, quizás un pelín más tarde, se hizo pública la lista de los libros finalistas del suculento premio Setenil

De entrada, haber llegado hasta aquí, es decir, ser elegido uno de los diez entre 82 publicaciones enviadas, es todo un logro. Pero es que además, éste año hay tanto nombre conocido, tanto buen libro, que creo que el jurado lo va a tener muy, muy difícil.  No he leído a todos los finalistas (faltan Pilar Adón, Berta Marsé y Javier Moreno) y me comprometo a hacerlo;  a ver si acierto en la quiniela que ya se está gestando por ahí.

Mando pues mi más sincera enhorabuena a todos los que han alcalzado esta primera meta, deseándoles suerte en la recta final. Mi cariño en especial a Ginés S. Cutillas, a Miguel Ángel Arcas (su editor de Castillo del Vigía) y a Patricia Esteban Erlés (que repite por segundo año como finalista en este premio), pero como antes escrito, les deseo a todos “buona fortuna“. Así mismo, me gustaría mandar un abrazo a los no seleccionados; todos sabemos el esfuerzo que supone escribir un libro; aún más conseguir que se edite y que se lea.  Lo de los concursos es otra cosa :) .

La mayoría de literatos sabéis los nombres, pero mucho de los visitantes de IoSonoValeria, no. Así que aquí están:

Los hábitos del azar
Francisco López Serrano
Renacimiento

Teoría de todo
Paula Lapido
Tropo

Un koala en el armario
Ginés S. Cutillas
Cuadernos del Vigía

Atractores extraños
Javier Moreno
InÉditor

Fantasías animadas
Berta Marsé
Anagrama

El menor espectáculo del mundo
Félix J. Palma
Páginas de Espuma

Azul ruso
Patricia Esteban Erlés
Páginas de Espuma

De mecánica y alquimia
Juan Jacinto Muñoz Rengel
Salto de Página

Bajo el influjo del cometa
Jon Bilbao
Salto de Página

El mes más cruel
Pilar Adón
Impedimenta

++++++++++

         Ayer se inauguró el nuevo curso de Poesía en el Palacio en el Hotel Palacio de los Patos de Granada.  Fue un placer escuchar de la voz del mismo Rafael Guillén el sonido de sus poemas (salvo un problema de megafonía, no imputable a los organizadores). Tras el acto, un poco de vida social con la literata Carmen Córdoba, el poeta calabrés Daniel Cundari, el editor y escritor Miguel Ángel Cáliz, el profesor latin-lover (porque enseña latín, no me seáis mal pensados…) Iñaki y … José María Pérez Zúñiga, al que no conocía personalmente, pero sí que había leído una novela suya hace unos años, “Rompecabezas“.

Bueno pues … lo admito:  intenté sobornar a José María para que me diera una beca gratis para ese estupendo Máster de Escritura Creativa, que él organiza con ESCO. No lo conseguí, claro, jajjaa, pero sí que me habló de unas facilidades de pago para todo el que esté interesado. Ya os dejé el enlace del programa, pero vuelvo a hacerlo por si os animáis. (Sigo buscando mecenas, no es necesario repetirlo, ¿cierto?) : http://campusesco-esna.es/wp-content/uploads/ESCO-ESNA-master-ESCRITURA-CREATIVA_10-1.pdf

DE LA MATERIA DE LOS TAXIS

 De nuevo te esperé en el desconsuelo

 de la esquina. Por el bullicio oscuro

 iban, venían rojos autobuses,

 acharolados taxis que, ocupados,

 se detenían un segundo antes

 del desencanto. La farola daba

 entintado de comic a la espera.

Los taxis están hechos con materia

de soledad, de presurosos besos,

de palabras sin terminar, de rápidos

adioses, de cabezas que se vuelven

como pidiendo auxilio. Cada taxi

va tejiendo y tejiendo su capullo

de seda por las calles, va encerrando

su mariposa entre los hilos tensos

de la ciudad que gime y que lo envuelve.

¿Por qué querer es esperar?. La lluvia

tenaz parpadeaba en el cambiante

neón de Piccadilly y los neumáticos

por el asfalto húmedo sonaban

como el desuello de una piel inmensa.

 Todo el desecho de la prisa iba

acumulado en los asientos turbios

de los taxis. Su tántalo destino

 era llegar para volver de nuevo.

Los taxis se alimentan de colillas,

de tersos portafolios, de monturas

de gafas, de coronas funerarias,

de perfumados guantes, de pañuelos

inmundos, de paraguas olvidados.

El horizonte de los taxis nace

a espaldas de la luz, está poblado

de sanatorios y consultas, linda

con discos y semáforos, discurre

por negocios y apremios y legajos.

 ¿A dónde va el amor cuando no acude

a nuestra cita?. Una lenta hilera

de gotas resbalaban por el borde

de la farola anochecida. Un golpe

de tos quebrada restalló muy cerca

 de mi bufanda. El viento me azuzaba

los mastines del frío. Y otros taxis

pasaban sin parar, como otras noches,

como todas las noches de mi vida.

Cuando al amanecer se quedan solos

los taxis, se acarician la gastada

tapicería, que conserva algunas

viejas huellas de semen o de lágrimas.

****

En este enlace podéis conocer algo más la obra de Don Rafael Guillén: http://www.rafael-guillen.com/ .

Y en este otro, podréis leer un interesante artículo sobre cabareteras, sufragistas y literatas de Ángeles Prieto Barba, publicado ayer en El Heraldo del Henares: http://www.elheraldodelhenares.es/pag/noticia.php?cual=6315

Creo que por ahora es todo, amigos. Os deseo un fin de semana estupendo y … ¿por qué no?, muy cañero. Para abrir boca nada como un desmelene con Black Sabbath (Paranoid):  http://www.youtube.com/watch?v=_aIhh9nFYv4&sns=em .

septiembre 23, 2010

Caballero de los Puentes

Archivado en: Actividades de nuestros amigos,Buenos días,Canciones para amar — valeriatittarelli @ 10:12 am

¡Muy buenos días!

“Caballero de los Puentes” es el título de la primera narración que os dejo hoy por aquí. Un desayuno… mmm… despejante como mínimo :) :

CABALLERO DE LOS PUENTES (Ángel Olgoso, incluido en la plaquette “Las Sublevaciones”, en una noche de lectura memorable en el Café Anaïs)

El lunes pagué a una prostituta para que pisoteara en mi presencia dos docenas de ostras abiertas con sus zapatos de tacón alto, que lamí a continuación.

El Martes pagué a otra, casi una niña, para que me masturbara con estiércol fresco de caballo entre los dedos.

El miércoles alquilé a una nueva para que me vistiera y maquillara de mujer mientras yo enjabonaba y rasuraba el rostro de la joven.

El jueves prometí una elevada cantidad a dos prostitutas para que me siguieran por los callejones con el fin de defecar luego en sus bocas.

El viernes cloroformicé a una prostituta entrada en años y le coloqué sanguijuelas en la vagina hasta que éstas se saciaron.

El sábado me negué a pagar a la prostituta  alquilada tras azotarla con varillas extraídas de una paraguas, aduciendo el desagrado que me produjeron sus inoportunos gritos.

El domingo dormí casi todo el día, besé a mi esposa, a mis hijas, a las doncellas de mi esposa y a la institutriz de mis hijas, paseé durante un ahora por el parque con el confesor de la familia y cené después opíparamente en Casa Beristain, en compañía de los demás magistrados. Todos bebimos vino de peptona, el mejor confortativo de los debilitados, restablecedor de las fuerzas y del apetito.

TERRITORIOS MÍSTICOS (Juan José Millás en “Viva el Silencio”, Ed. Kliczkowsi)

Ahora me duelen las lumbares: cada edad tiene sus perversiones. El problema de las lumbares es que son pura metafísica. Si me dolieran los pies, me dolerían los pies; si la cabeza, la cabeza; si la garganta, la garganta. En cambio, si me duelen las lumbares, no me duele nada, porque las lumbares no existen. El diccionario dice que se trata de una región del cuerpo situada en la parte baja de la espalda, entre las últimas costillas y la cresta ilíaca. Una tierra de nadie, en fin; un territorio mítico, una región ilocalizable en el mapa corporal. Las lumbares son lo más parecido al alma y lo cierto es que también el alma, pese a no existir, nos da más de un quebradero de cabeza. La diferencia entre uno y otro dolor es que el del alma es moral y el de las lumbares físico. Los seres humanos somos muy ambiciosos: no nos conformamos con enfermar de las cosas reales, como el hígado o la vesícula, sino que nos ponemos mal de las irreales, como el alma o el lumbago.

La misma palabra que utilizamos para definir este dolor, lumbago, es completamente inverosímil. Lumbago, lumbago, cuanto más la repite uno, más advierte lo delirante de su sonido. Por favor, se nota a la legua que no significa nada. Dices cefalea, tendinitis, migraña, diarrea y todos sabemos de lo que estamos hablando, pero dices lumbago y te quedas a oscuras. El lumbago es al cuerpo lo que la depresión al alma. Por eso es tan difícil de curar. De hecho, creo que no se cura.  Hace poco, un monitor de gimnasia me recomendó unos ejercicios muy humillantes, que consistían en hacer flexiones sujetando un palo de escoba sobre los hombros. Como cada vez me doliera más, telefoneé a un amigo especializado en medicina deportiva que me dijo que abandonara de inmediato tales ejercicios.

-¿No son buenos para el lumbargo entonces?

-Son buenos, pero es evidente que a ti no te hacen bien.

-¿Y qué me recomiendas?

-Que te sientes de otra forma.

Le hice caso, me senté de otra forma, cruzando la pierna izquierda sobre la derecha, y a los pocos días, curiosamente, se me quitó la depresión. Llevaba, desde que comenzó el invierno, un poco triste, sin encontrarle sentido a nada y de repente, con sólo cruzar la pierna izquierda sobre la derecha, en lugar de la derecha sobre la izquierda, como hacía habitualmente, comencé a encontrarle sentido a la vida, incluso a la enfermedad.

En cambio, el lumbago sigue igual o peor, si cabe, pero lo llevo con resignación. Desde luego, preferiría que me doliera algo existente, pero para alguien que se dedica a escribir quizá sea más beneficio padecer de cosas irreales que de las de verdad. Estoy dándole vueltas a un relato que sucedería precisamente en ese territorio mítico: en la región lumbar. Continuará.

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Paréntesis para las buenas nuevas de nuestros amigos:

1.-Mensaje recibido del gran Norberto Luis Romero:

Queridos amigos
En la revista Literaturas.com de este mes, podeís leer una entrevista que hice a José-Joaquín Beeme,  artista aragonés radicado en Italia, editor, escritor, plástico, etc..
La torre degli Arabeschi es una microeditora que edita a mano libros de pequeño formato y  tiradas de 30 ejemplares. Verdaderas joyas que perpetuarán el arte de los libros-objetos cuando hayamos sido sepultado por las ediciones virtuales  y los tradicionales libros de pasta.
Aquí os dejo ambos links. Muchas gracias por vuestra atención
  
Entrevista
http://www.literaturas.com/v010/index1009revista.asp
  
Microeditora
http://sites.google.com/site/latorredegliarabeschi/

2.-Carolina Molina nos avisa de que en el Heraldo del Henares se publicó una entrevista a Raúl Ariza:

Estimados cuentistas: Aquí os dejo la entrevista que nos concedió Raúl Ariza con motivo de la publicación de su libro de cuentos.
www.elheraldodelhenares.es/pag/noticia.php?cual=6283
 
Un abrazo para todos.
 Carolina Molina.
http://carolinamolina.blogspot.com/
http://guardianesdelaalhambra.blogspot.com/

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Pausa  para una foto del recuerdo… Primavera del 2007… Final del taller literario…

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Tie break  para enviar besos y abrazos para todos, con el deseo de que viváis hoy un día que se desborde de pequeños detalles bonitos.

Hoy la canción es para mí , pero os dejo que la disfrutéis :)

 http://www.youtube.com/watch?v=-QjQlBTGgT8&feature=youtube_gdata_player . “A girl like you”, de Edwyn Collins.

septiembre 22, 2010

Recuperando …

Archivado en: Actividades de nuestros amigos,Buenos días,Canciones para amar — valeriatittarelli @ 9:47 am

    ¡Muy buenos días!

Ya estamos a miércoles, ecuador de la semana laboral para muchos … contentos, ¿no? Seguro que sí.

Anoche volví a recuperar relatos y micros de hace tiempo, que enseguida os dejaré por aquí. Pero antes quisiera avisaros de dos cositas:

1.-La Bitácora de Sergi Bellver se ha mudado y ya no está “Alas de Albatros”, sino “Sergi Bellver”, un blog de formato diferente, más elegante diría yo. Lo que seguirán serán las opiniones de Sergi, siempre muy pensadas y profundas, se esté o no de acuerdo con él. Ya está enlazado este nuevo blog y podéis acceder a él en la parte derecha de IoSonoValeria. De todas formas, os dejo el enlace aquí mismo: http://sergibellver.blogspot.com/

2.-Parece que Granada despierta por fin del letargo estival! Mañana, primer reencuentro con el ciclo “Poesía en el Palacio“. Una gran cita, ideal  para celebrar el comienzo del otoño. Os dejo la información recibida de parte del poeta Javier Bozalongo, que sigue como coordinador de este ciclo. No podía ser de otra manera, Javier lo ha gestionado muy bien en las anteriores ocasiones.

Hospes Palacio de los Patos celebra el próximo jueves 23 de septiembre, a las 20.30 horas, el reencuentro con sus amigos. Después del merecido descanso veraniego, volvemos para iniciar nuestra Cuarta Temporada, y el proyecto que nació en abril de 2007 regresa con la presentación de un gran poeta granadino, RAFAEL GUILLÉN. Desde el principio, la intención de quienes hacemos Poesía en el Palacio no ha sido otra que acercar a los asistentes una muestra diversa de la poesía que se escribe principalmente en nuestro idioma, y en este esperado y deseado reencuentro nadie que mejor que uno de entre nosotros para afirmar esa vocación poética de la ciudad; acompañado de otro granadino, buen conocedor de la obra de Guillén y también poeta, Juan Carlos Friebe.

Rafael Guillén nació en Granada el año 1933. Su obra poética participa de las coordenadas más valiosas de la Generación del 50, según numerosos estudios especializados en poesía de postguerra, reseñas críticas de su obra y manuales de Historia de la Literatura Española del siglo XX. En 1994 le fue concedido el Premio Nacional de Literatura por Los estados transparentes (El Bardo, Barcelona, 1993. 2ª edición ampliada, Pre-Textos – Diputación Granada, Valencia, 1998). En 2003 se le otorgó por unanimidad el Premio de la Crítica de Andalucía, por Las edades del frío (Tusquets, Barcelona, 2002).

También obtuvo, entre otros, los premios “Leopoldo Panero” 1966, “Guipúzcoa” 1968, “Boscán” 1968 y “Ciudad de Barcelona” 1969.

Autor igualmente de varios libros de narración y ensayo, sus poemas y artículos han sido traducidos a numerosos idiomas. Publicadas por la editorial Almed, acaban de aparecer sus Obras Completas (dos volúmenes de poesía y uno de narrativa y prosas varias).

      Juan Carlos Friebe (Granada, 1968). Ha publicado, entre otros, los poemarios Anecdotario (1992), Poemas perplejos (1995), Aria contra coral (2002) y Las briznas (2007), y es autor del libreto del poema escénico Las bacantes, en colaboración con el artista Jaime García, el músico Frano Kakarigi y el productor José Vallejo.

     Al finalizar la lectura tendrá lugar un coloquio entre público, presentadores y poeta, para pasar después a la firma de libros, que podrán adquirirse allí mismo gracias a la presencia de Librería BABEL.
     Os esperamos. Saludos,  Javier Bozalongo

****

Vamos con las lecturas de hoy; espero que os resulten agradables, que espoleen algo dentro de vosotros y os pique el gusanillo … Más, más, siempre más :) :

VIVA EL SILENCIO (Juan José Millás en “Viva el Silencio”, colección Miniletras, editorial  H.Kliczkowki)

Siempre creí que vivir solo consistía en hacer lo que a uno le diera la gana, pero consiste justamente en lo contrario. El otro día, por ejemplo, puse en el periódico, contra mi voluntad, un anuncio por palabras que decía así: <Asturiano vicioso, piececitos pequeños, supermiembro garantizado. Llámame>. No soy asturiano, ni vicioso y calzo un 42. Lo copié todo de la sección de contactos. Además, odio esta clase de reclamos, no sé por qué lo hice. O quizá sí: por vivir solo. Cuando estaba con mi mujer, en lugar de hacer disparates veía la televisión, que es lo que de verdad me gusta. Pero entonces no lo sabía: entonces soñaba con una vida de aventuras nocturnas, me imaginaba recorriendo la Gran Vía a las doce de la noche, tomando copas aquí y allá, contratando prostitutas que, lejos de cobrarme, me entrgarían la recaudación implorándome que volviera a visitarlas.

Luego, nunca fui a la Gran Vía por la noche, me da miedo salir a esas horas, así que me quedaba en casa, igual que cuando estaba casado, viendo los programas que antes veía con mi mujer, sólo que sin poder echar la culpa a nadie. A mí me gusta lo más tirado de la tele, pero con coartada, y la coartada entonces era ella. De manera que qué iba a hacer; un día arrojé el aparato a la basura porque me pareció que un soltero con tele es dos solteros, y puse el anuncio del asturiano vicioso. Enseguida empezaron a llamarme seres completamente repugnantes preguntando por el precio. Yo los mandaba a todos a la mierda, no se daban cuenta de que no era una cuestión de dinero, sino que lo que de verdad necesitaba yo era amor o, mejor que eso, costumbre.

Muchos matrimonios han fracasado por lo mal vista que está la costumbre cuando es la salsa de la vida. Mi mujer y yo estábamos habituados el uno al otro y ya no necesitábamos ni hablar. De hecho, cuando decidí separarme llevábamos un mes sin decirnos nada. La gente cree que los matrimonios tienen que hablar para mantenerse en forma, pero eso es mentira: se habla cuando no se tiene nada que decior. Yo en la oficina, por ejemplo, no paro de contar historias porque mis compañeros ni me van ni me vienen. Sin embargo, en la iglesia permanezco callado, porque las cosas que tengo que confesar a Dios son tan esenciales que sólo en el silencio se articulan.

De todo esto me doy cuenta ahora, claro. Cuando estábamos juntos, la odiaba porque creía que ella era la culpable de no hacer lo que me diera la gana, aunque no sabía qué es lo que me daba la gana, excepto lo de ir a la Gran Vía a contratar prostitutas, o a dejarme contratar por ellas, lo que en el fondo no es más que una fantasía un poco tonta. Es importante, pues, que las parejas silenciosas no se dejen engañar por toda esa propaganda, que hasta la Reina, cuya obligación es ser neutral, ha dicho en el libro de Pilar Urbano que los matrimonios tienen que hablar, o sea, que la Monarquía se ha puesto también del lado de la conversación. De manera que si uno no habla acaba sintiéndose un bicho raro y tarde o temprano se divorcia.

Yo ahora hablo mucho, no paro, porque entre quienes me llaman hay también asturianos que llevan años en Madrid y echan de menos las brumas matinales o los chubascos vespertinos. A éstos les doy un poco de cuerda porque se refieren a Asturias igual que yo a mi mujer: como si se tratara de un miembro amputado. Pero uno no mantiene conversaciones con los miembros: yo al menos nunca les digo nada a mis dedos ni a mis antebrazos. De manera que, aunque nunca he hablado tanto como ahora, jamás me he sentido tan vacío, tan torpe. Echo de menos las horas que pasaba en el sofá viendo la tele junto a ella; a veces, me acercaba la mano distraídamente y yo, tomándola entre las mías, le contaba mecánicamente los dedos, primero del pulgar al meñique, luego del meñique al pulgar, siempre con idéntico resultado. Daría cualquier cosa por dejar de ser un asturiano vicioso con supermiembro garantizado y volver al silencio del matrimonio. Hay gente que sale por la noche porque no tiene con quien quedarse, del mismo modo que hay quien habla porque no tiene qué callar. Total, que a ver si promocionamos un poco el silencio. Por mi parte, no tengo nada que añadir. Muchas gracias.

MIEDO ESCÉNICO  (José Cruz Cabrerizo, finalista 5º concurso de microrrelatos de la Feria del libro de Granada 2006)

Cuando al condenado a muerte le propusieron salir de gira con una obra en la que tendría que dar vida a un condenado a muerte, pidió tiempo para pensárselo.

CAZADORA (Natalia Manzano Pérez, finalista 5º concurso de microrrelatos de la Feria del libro de Granada 2006)

La encontramos en el bosque, debía de tener menos de 12 años. La chica se apartó el pelo sucio de la cara y nos miró con los ojos edl que hace semanas que no duerme en una cama ni se alimenta como es debido, se quitó el cuchillo de la boc, escupió, sonrió dulcemente y dijo:

-Hola, soy Blancanieves, ¿no habéis visto un ciervo por aquí?

****

Punto y aparte. Que tengáis un buen día. Os dejo una canción muy cañera para que nos pongamos todos las pilas. PJ Harvey>  ”Rid Of Me” http://www.youtube.com/watch?v=RzwG3r9_L9o&sns=em

septiembre 21, 2010

Formas de comenzar el día II

Archivado en: Buenos días — valeriatittarelli @ 9:44 am

       Una se despierta un martes cualquiera a eso de las 7 de la mañana. Se queda un poco más en la cama; estas mañanas en Granada, entra por la ventana un frescor que hace muy apetecible acurrucarse entre sábanas. Abre al fin los ojos, inspira y se levanta. Mira el móvil y sonríe. Ánoche falló una llamada, pero a eso de las 2.30h de la madrugada recibió un sms. Igual es porque ese mensaje la hace retroceder en el tiempo y piensa que ¡ayyy! cómo le hubieran gustado a ella tener las 23 primaveras de la florecilla Carmen. Que tenerlos, los ventitrés años, los tuvo, pero … ¡dónde va a parar! Menuda diferencia, jajaja.

Luego los deberes: ducha, uniformes, desayunos, meriendas escolares. Recoge comidas, encierra libros y escritos en una bolsa y vuelve a sonreír. Piensa que la ventaja de tener una minibiblioteca nada ordenada es que, como le ocurrió anoche, te encuentras con libros de los que recuerdas poco o nada. O has olvidado la procedencia, de dónde vino el impulso de comprarlos. Incluso encuentras ejemplares dedicados, autográfos. Y algún relato propio. Vuelve a sonréir (horrorizada). Recuerda perfectamente los sentimientos allí incluidos, aquella tristeza. Piensa que igual, ahora, si los retomara, si elimimara palabras, si obviara frases, aquellos relatos podrían tener una oportunidad. Cree que podría intentarlo, y vuelve a sonreír.

Cuando se suma al tráfico, luce el sol. Llega a tiempo al colegio, desayuna un café negro, lee un poco, vuelve a sonreír. Camino del trabajo piensa si sería posible que los levantapersianas hubiesen actuado nuevamente. Se dice que no. Llega al local y, efectivamente, todo está en su lugar. Vuelve a sonreír. Una llamada consigue mantenerla de buen humor. Hoy va a ser un gran día, supone, y se decide a dejar estas palabras en su blog y a volcar otras ajenas para deleite de los que pasen hoy por aquí.

GÉNERO PROFESOR (de Teoría Literaria – Lírica)

José Luis Piquero en Monstruos Perfectos, Editorial Renacimiento

Nos enseñaba a odiar la poesía,

y estas fueron sus víctimas: tantísimos

tontos de facultad, muy licenciados

en cháchara semiótica.

Los logros

conseguidos (menos lectores, menos

competencia) aseguran el relevo

en la especie académica (o el pincho

de las 12 entre clase y seminario).

Suya no fue la culpa si le hicieron,

en un rapto de olvido, indispensable.

TEORÍA Y PRÁCTICA

(Francisco Gallardo Rodríguez, ganador ex-aequo de Relatos para leer en el Autobús -Málaga-, Ed. Cuadernos del Vigía)

Sigo pensando lo mismo y se lo voy a demostrar. Cuando usted esta tarde entró en el club lo hizo acompañado de un ajovencita de nueve o diez años. Diez años, bien. Su hija, ¿verdad? ¿No ha reparado usted, debido sin duda a lo exaltado de nuestra controversia, en que hace rato que no la ve? No se altere, por favor. Ya no tiene remedio. ¿Recuerda que hace más o menos treinta minutos me excusé y salí del reservado unos instantes? Pues bien, encontré a la niña absorta leyendo un cuento. Me acerqué en silencio y la estrangulé facilmente. Después me lavé las manos y volví a esta habitación con usted. Llámela, llámela todo lo que quiera, que no responderá. No, no se acerque, ya ve el revólver que tengo en la mano. Siéntese ahí, por favor y escuche con atención:

Hemos estado toda la tarde debatiendo el concepto de felicidad y de su ausencia. Yo defendía la idea de que al igual que se puede ser desdichado repentinamente, se puede ser feliz de la misma manera. Usted razonó, no sin cierta lógica, que si bien una desgracia inesperada, por ejemplo, nos puede precipitar de súbito al mar de la amargura y la desesperación, nunca, bajo ninguna circustancia, se puede ser feliz de inmediato, de un momento a otro. Para usted, por lo que he comprendido, la felicidad ha de ser el resultado final de un proceso de maduración personal, de equilibrio emocional, de confortable seguridad económica…

Por lo tanto, para demostrarle lo equivocado de su pensamiento he hecho dos cosas. En primer lugar, al asesinar a su hija, efectivamente, le he conducido de repente a la desesperación más desalmada, como sus lágrimas atestiguan le he apartado brutalmente de la paz y la tranquilidad…

Pero, en segundo lugar, al no haberla matado, impulso con energia su espíritu hacia la calma y la dicha, es decir, hacia la felicidad.¡Carolina! ¡Ya puedes salir de tu escondite, Carolina! El juego ha terminado. Eso es, besa a tu padre, lo merece. Ha pasado un mal trago.

Y ahora, después de este ejemplo práctico, ¿sigue pensando que no se puede ser feliz repentinamente?

TREINTA AÑOS ESPERÁNDOTE

(Belén Reyes, en “Lo del amor es un cuento”, Ed. Ópera Prima, 1999)

Treinta años esperándote. Haciendo el idiota. Ocupando el tiempo en ser niña, adolescente, adulta. Crecer según el calendario, y todas esas parafernalias de la vida. Treinta años despistándome, entreteniéndome, rellenando horas con esta silicona absurda de estar viva…

Cuando salí del coño de mi madre esperaba verte. Me puse a llorar de la mala leche que me entró cuando no te vi. Después me siguieron dando leche. Y después leches y leches…hasta ahora.

Se supone que yo tenía que nacer por quedar contigo en algún sitio. Ya no podíamos sostener tanto pensarnos y debía ser discreta.

Y qué mejor idea que la de venir a este mundo, que está lleno de gente.

A vece sme dan ganas de decirlo, de escupirlo conel pecho o dispararlo con mi cabeza. Y me digo, venga Belén, controla, que no te afecte nada. Tú estás aquí porque tienes una cita. Esto es puro trámite. Aguanta el tirón, cualquier día aparece… Pero acabas implicándote.

Estoy en una esquina extensa y difícil en donde me he citado contigo, y mientras llegas suceden muchas cosas… tal vez demasiadas.

¿Qué quieres ser de mayor?, me preguntaron cuando era un mico, y yo contesté: quiero ser pequeña. ¿Qué otra cosa puedo ser para seguir esperándote? Y no creas que resulta nada fácil, aquí se empeñan en estirarte la esencia como si de un chicle se tratara… Venga a masticarte por todos los sitios… ¡Ah!, pero eso sí, conmigo no pueden… Mi amor es más grande que sus juegos. Y además yo no soy como ellos, yo no he nacido porque me tocara nacer, yo he nacido porque he quedado contigo… ¿o no?

He sentido ganas de pirarme cientos de veces… Reconoce que tengo que estar un poco cabreada, porque citarme en este sitio tiene delito.

Llevo treinta esperándote… Y mientras tanto, me he sacado el carnet de conducir, el de identidad, tres muelas, dos nombres, y de la manga una carta en cada llanto… He conocido otros países de tierra, otros de carne. He subido al placer, a un avión. He subido a la sed, al dolor… Llevo treinta años haciéndolo.

Treinta años esperándote. Escribiendo tonterías, leyendo a gente que no conozco, cogiendo el metro, cogiendo borracheras, cogiendo cariño a seres que se escapan.

Lo del sexo me gusta, es el mejor medio de comunicación y el más barato. El orgasmo me recuerda los paisajes que abandoné para venir a buscarte. A veces me pregunto si me reconocerás con este estuche de carne en el que habito.

Te busco en los vagones y en las calles, en los ojos de mis amantes y en los libros. Te busco en cada trozo… Llevo treinta años haciéndolo.

Lo que más me jode es morirme y otra vez vuelta a empezar. Si hemos quedado, hemos quedado ¡hostias! Y si no… a ver qué coño hago yo en este mundo.

ENCUENTRO EN EL ASCENSOR (Vladimir Holan, traducción de Clara Janés, en Barcarola nº 68/69, año 2006)

Entramos en la cabina y estábamos allí solos los dos.

Nos miramos sin hacer otra cosa.

Dos vidas, un instante, la plenitud, la felicidad…

En el quinto piso ella bajó y yo, que continuaba,

comprendí que nunca más la volvería a ver,

que era un encuentro de una vez para siempre

y que aunque la hubiera seguido lo habría hecho como un muerto,

y que si ella se hubiera vuelto hacia mí

lo hubiera podido hacerlo desde el otro mundo.

MUERTE   (Vladimir Holan, traducción de Clara Janés, en Barcarola nº 68/69, año 2006)

La arrojaste de ti hace muchos años

y cerraste el lugar e intestaste olvidarlo todo.

Sabías que no estaba en la música, de modo que cantabas,

sabías que no estaba en el silencio, de modo que callabas,

sabías que no estaba en la soledad, de modo que estabas solo.

Pero, ¿qué puede haber sucedido hoy

para asustarte, como el que por la noche ve de pronto

un rayo de luz por debajo de la puerta de la habitación de al lado

donde no vive nadie desde hace muchos años?

****

Os deseo una jornada deliciosa. La cancioncilla está dedicada hoy especialmente para la señorita Carmen Córdoba, de parte de Antonio H.: http://www.youtube.com/watch?v=k_QAPjtO2cA&feature=related .

septiembre 20, 2010

Formas de comenzar el día.

Archivado en: Buenos días,Canciones para amar — valeriatittarelli @ 12:30 pm

Una se despierta un lunes cualquiera, a las 7 de la mañana, bajo el sonido estridente de la alarma de su móvil. Inspira, abre los ojos y se estira. Le vienen a la mente imágenes del fin de semana, que ha sido bueno y bastante gastronómico. Sonríe. Comienza con sus deberes: ducha, desayunos, uniformes, meriendas escolares. Piensa en algún mensaje para desearle un buenos días a alguien especial. Vuelve a sonreír. Sale a tiempo de casa y le da hasta tiempo de llenar el depósito del coche. Además, pese a la lluvia matutina, no encuentra tráfico. Sonríe de nuevo. Despide con sendos besos a su prole, que está aún adormilada. Después, un desayuno en un bar cualquiera. Un café negro, media tostada y un libro entre las manos. Lo que lee le hace dibujar de nuevo una sonrisa. Paga y se dirige al trabajo. Y la sonrisa se le borra de inmediato. Alguien ha intentado entrar a robar. La persiana está totalmente fuera de su carril en el lado izquierdo. Llamas a la policía local. Te dice que llames a la nacional. Llamas al seguro. Te dice que vayas a la policía y que te mandan un cerrajero. Vas a la comisaría y allí ponen problemas. Que si no has entrado en el local no se pueden calcular los daños. Que es trabajo doble. Le explico que el seguro me solicita la denuncia y que no puedo entrar.

Es lunes, claro. Al final el policía accede. Se acerca un superior y me echa la bronca: que les diga a la aseguradora que son muy listos. Pero al cabo de media hora tengo la bendita denuncia. Me llega un sms. El parte está cursado. Y esperas. Y llueve. Y vuelves a esperar. Y sigue lloviendo, mientras el culo se te queda helado en el escalón de entrada. Llegan clientes a los que no  puedes atender. Los vecinos pasan, observan, preguntan y suspiran.

El plazo máximo que te han dicho los del seguro es de tres horas. Y, efectivamente, dos horas y cincuentaynueve minutos de impotencia después, aparecen dos muchachos, traquetean la persiana, mueven, encarrilan y puedes finalmente entrar a trabajar. Son las 13.10h. Una mañana entera perdida, pero hay que dar gracias. A tener seguro, a que no hayan robado nada.  A que vas a llegar a tiempo al cole a recoger a tus niñas, y darles su comida. Pero la sonrisa está jodida.

****

Tras la crónica particular, os deseo ya una buena tarde. Si consigo cambiar de humor os dejo alguna literatura de aquí a la tarde. Por si acaso os mando un abracico con una canción estupenda. A ver si al escucharla me pongo contenta. http://www.youtube.com/watch?v=rDRrqcZbdPU . Chicago, de Stufjan Stevens.

septiembre 17, 2010

Oh

Archivado en: Buenos días,Canciones para amar — valeriatittarelli @ 11:09 am

¡Muy buenos días y feliz viernes! Qué tendrá este día que nos pone a todos de buen humor, ¿¿¿eh???.

    Hoy tengo que dar las gracias a dos escritores. El primero, Antonio Báez, por enviarme dedicado su libro “Mucha suerte“. Anoche cayeron nueve de los trece relatos que están incluidos en este libro. Antonio tiene una gran capacidad para crear historias, situaciones comunes pero excepcionales, personajes muy conseguidos … Un placer de lectura, sí señor.

Al otro narrador que debo de agradecer (y mucho) algo esta mañana es a Juan Carlos Márquez, autor entre otros de Norteamérica Profunda y Oficios, ambos libros de relatos. Bien, pues Juan Carlos ha tenido la amabilidad de enviarme algunos de sus microrrelatos, para que podáis disfrutar de ellos. Aquí van:

AMIGOS

Un hombre con la ropa hecha jirones que hedía a vino barato me paró ayer en el vestíbulo del supermercado: Eh, Adolfo, ¿no me reconoces? Soy yo, Leo, tu amigo imaginario de la infancia.

LECCIONES DE MITOMATEMÁTICA
Hay un momento del día, hacia el atardecer, en que las aves Fénix dejan de batir las alas y, con su plumaje en llamas, caen en picado sobre los jacuzzis. Al desalojo de agua jabonosa que produce tan vertiginoso aterrizaje se le denomina  π (Pájaro incendiado).

CACTUS
Si su cactus se inclina 30 o más grados sobre el plano horizontal no lo achaque a una malformación biológica, a que el tiesto que lo contiene es demasiado pequeño o a la búsqueda de la claridad de la ventana. Tal vez el cactus esté señalando el desierto, la estepa, un jardín botánico, acaso la última terraza, cualquiera de esos territorios donde habitaban los cactus antes de que los condenáramos a crecer al calor de los ordenadores.

INSOMNIO
1:17                   
2:39                
3:21               
4:02

EPIFANÍA DEL CAPITALISMO
Los Reyes Magos son tres: Gastar, Melchor y Baltasar.

VICIO
En Gomorra las niñas forman patrullas para perseguir a los exhibicionistas. Corren tras ellos, los acorralan en cualquier rincón oscuro y, una vez allí, les exigen que abran de una maldita vez sus gabardinas.

EL TUNEL
Un último esfuerzo y lo habrá conseguido. El hombre, noche tras noche, año tras año, ha excavado un túnel con una cucharilla de café. A sus pies queda el fruto de la constancia: una galería de apenas cuarenta centímetros de altura y casi trescientos metros de longitud. El hombre repta decidido al encuentro de los primeros resplandores, hacia esa luminosidad lánguida y polvorienta. Asoma sonriente la cabeza. Entra por fin en la celda.

FALLO DEL PRIMER CERTAMEN DE LETRARRELATOS VIRGEN DE LOS PELIGROS
Acta del jurado:

Leídos los 58 letrarrelatos recibidos (29 en la categoría de mayúsculas y 29 en la de minúsculas), el jurado ha resuelto otorgar el primer premio al titulado “b”, por la sutilidad con que trata el embarazo de una menor

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Quisiera dejaros también unos escritos de Jesús Esnaola, todos publicados en su bitácora Frankenstein, supongo : http://frankensteinsupongo.blogspot.com/ .

TRIBUNAL SUPREMO

Lo tienen bien ensayado. El asesino sabe que sólo su propio testimonio puede librarlo de la condena a muerte. Con la sala en completo silencio habla de enajenación, de verse desde fuera, sin control sobre lo que hace, como si fuera un muñeco actuando en una maqueta, copia exacta de la realidad. Mira su brazo extraño, con el que sueña cada noche bajando una y otra vez sobre la joven, hundiéndole un cuchillo en el pecho. Llora. El letrado aprovecha el momento, siembra dudas sobre el chapucero informe policial y consigue que el jurado popular empatice con el monstruo, enfermo sin duda.
Satanás, orgulloso del abogado, se vuelve hacia Dios con los ojos brillantes de júbilo, siente cerca la victoria y le dice, tu turno, al tiempo que voltea el reloj de arena y comienza a caer una fina lluvia de tic-tacs de oro.

TERAPIA

Carmen se ha sometido a tratamiento de electroshock para curar su depresión. Lo sé porque ella me lo ha contado. Yo, que no tengo formación ni inteligencia, no consigo adivinar qué es lo que convierte una corriente eléctrica en medicina, claro que a Carmen no se lo digo, bastante tiene ella. Lo único que sé con certeza es que las sesiones le producen un terrible dolor de cabeza, lo sé porque ella, la pobre, me lo cuenta. 
Finalizado el tratamiento parece que todo va bien. No me queda más remedio que aceptar que, pese a mi falta de entendimiento, el tratamiento ha funcionado. Hasta tal punto ha sido eficaz que la pobrecita Carmen el otro día se sentía mal, como hacía días que no, e introdujo los dedos en un enchufe para calmarse. Ahora se encuentra mucho mejor.

IRONÍA

El fantasma del inventor del gps vaga por la Tierra, sin descanso, incapaz de encontrar el camino hacia la Luz.

COCAINE

¡¡¡Sniff!!!
De pequeño esperaba durante todo el año a los Reyes Magos. Ahora sólo me importan los camellos.
¡¡¡Sniff!!!    

****

Ya solo me queda desearos un fin de semana estupendo, pleno, pletórico, radiante. ¿Hay alguna forma de hacerlo mejor que con ésta canción http://www.youtube.com/watch?v=5jfaqxcuebs&sns=em ? El OH del título de este post va precisamente enlazado con el título del Cd de Lambshop: Oh – Ohio. La melodía que podréis escuchar en el enlace “Is a woman“. ¡Pedazo de canción!

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