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Agosto 8, 2008

Erótica de la lectura

Archivado en: Leído en... — valeriatittarelli @ 10:09 am

Leído en … El Mundo

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IMPARTE UN CURSO EN EL ESCORIAL

Jorge Volpi asegura que ‘con las nuevas tecnologías se lee más que nunca’

  • A finales del 2008 llegará a las librerías españolas su última obra, ‘El jardín devastado’
EFE)El escritor Jorge Volpi. (Foto: EFE)
Actualizado jueves 07/08/2008 17:12 (CET)
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EFE

MADRID.- El escritor mexicano Jorge Volpi rechaza la teoría “apocalíptica” que se renueva cada vez que surge un nuevo medio tecnológico y, frente a la misma, considera que inventos como Internet contribuyen a crear “nuevas herramientas de lectura”, lo que hace que las nuevas tecnologías inviten a “leer más que nunca”.

Los mismos jóvenes que se pasan horas “colgados” de Internet y oyendo música en su ipod, asegura el escritor, son los que luego “hacen cola durante toda una noche” para comprar la próxima novela del mago Harry Potter. No obstante, matiza que el problema puede radicar en la calidad de lo que se lee, “en la proliferación de la lectura fácil, en los best seller de entretenimiento, sin pasar a lecturas más profundas en las que es imprescindible una reflexión posterior”, en lo que Volpi denomina “el reino de la banalidad que lo contamina todo”.

Volpi, quien esta semana ha dirigido el curso ‘Pensar y escribir América Latina’, dentro de los cursos de Verano de la Universidad Complutense en El Escorial, comenzó su andadura como escritor desde muy niño, cuando se sintió atraído por la lectura y el arte, y confiesa que, ahora, cuarenta años después, la literatura es “una parte central en mi vida“.

El escritor, que después de vivir dos décadas fuera de México regresó hace un año y medio a su país natal para dirigir el Canal 22, una de las dos televisiones públicas mexicanas más importantes. Es un ávido defensor de la finalidad terapéutica y curativa de la literatura, frente a muchos autores -dice- que niegan la función “práctica” de la misma, y reconoce entre sus “ídolos” literarios a autores de la talla de Nietzsche, Freud, Dostoievski, Tostói o los latinoamericanos Juan Rulfo, Octavio Paz o Juan Manuel Frutos.

El autor publicará el próximo mes de septiembre en México ‘El jardín devastado’, que saldrá a la venta en España a finales de año, que supone -dice- una vuelta a sus orígenes con una obra “corta” y en cierto modo autobiográfica que ha vuelto a escribir a mano, “no en la computadora”, y cuyo argumento conlleva “una reflexión sobre el dolor de los otros” vista a través de un personaje que retorna a México tras diez años de ausencia, igual que en su caso.

Julio 18, 2008

Feliz viernes!!!!

Archivado en: Buenos días, Leído en..., Momentos de gloria — valeriatittarelli @ 8:58 am

Queridos, no es que no quiera enseñaros el perfil-entrevista que salió ayer en el periódico Granada Hoy, es que en la página web la noticia estaba mimetizada dentro de otro artículo. Pero como la periodista María José ha sido tan amable, os copio el texto y cuelgo la foto. No se admiten chistes sobre la imagen, ya os decía que en fin, no salgo muy agraciada. Una no es fotogénica, que le vamos a hacer!!!!!

GRANADA HOY 17/07/2008

María José Ramírez/Granada
 
Valeria Tittareli acaba de lograr el segundo puesto en la XII edición del Premio Vargas Llosa NH de Relatos. Nacida en Italia, aunque hace ya 25 años que vive en Granada, la autora ha conseguido este galardón gracias a su relato Algo me duele, que consiguió convertirse en uno de los más votados a través de internet.

En este relato corto, de una página de extensión, Tittareli narra una historia basada en un hecho real. ‘Una chica que ocupa un cargo en la Guardia Real pasa una noche comprometida con los cocineros. En realidad, en este relato se esconde una historia de amor, donde la protagonista no va a ser consciente de sus verdaderos sentimientos en ese momento, sino que va a transcurrir algún tiempo para que descubra lo que realmente siente’, añade la autora.

Tittareli considera la escritura como ‘una liberación’ y ‘una manera de compartir algo con los demás’. De hecho, se dedica profesionalmente a la escritura desde 2005, aunque anteriormente ya había escrito algunos relatos personales para ella y para su familia.

Prefiere escribir por las noches. ‘Es el momento en el que me llega más la inspiración’, confiesa. Además, le gusta escribir cuando está sola en su casa, aunque el ruido no es algo que le moleste a la hora de crear. Y es que cualquier cosa puede ser esencial para crear sus historias, desde ‘una noticia que lea en el periódico, una película o alguna persona a la que observe ‘.

Por el momento aún no ha publicado ningún relato, pero Tittareli prevé que en los próximos meses vea la luz en el mercado su primera novela y también un libro de relatos.


  El libro que véis en mis manos no es el de NH (snif…), sino la antología de los últimos cinco premios del Carmen de Michelena, donde está publicado mi finalista “Dietas al volante”. La ubicación, el nuevo boulevard de la Avenida de la Constitución.

Julio 7, 2008

Leído en (2) www.premiosliterarios.com

Archivado en: Buenas iniciativas, Leído en... — valeriatittarelli @ 11:06 am

 

DIARIO DE SEVILLA, 29 de junio de 2008

Literatura viento en popa

La editorial sevillana Hipálage, con sede en Osuna, convoca el Premio Nacional de Narrativa Optimista, una rebelión lúdica contra el “prestigio del pesimismo”

F. Camero / Sevilla |

Muchos autores -puede que la mayoría- no podrían haber participado nunca en el certamen que ha convocado Hipálage, una editorial sevillana que, en un acto de rebelión contra el “prestigio del pesimismo”, acaba de crear el Premio Nacional de Narrativa Optimista, también llamado Viento en popa. “Se cree que la literatura de calidad debe ser obligatoriamente triste, lo que no es más que un tópico. Cervantes, sin ir más lejos, era un gran escritor divertido. No me refiero a la literatura de humor, no es necesario hacer reír, ni que los hechos narrados sean felices; tan sólo que los textos acaben bien, que dejen buen sabor”, dice José Miguel Desuárez, director de la editorial, con sede en Osuna.

Desuárez, también escritor, admite que ni Franz Kafka ni Marcel Proust, por poner dos ejemplos canónicos, cumplirían los requisitos. “Pero hay muchos otros que sí: Ramón Gómez de la Serna, Andrés Trapiello, Jardiel Poncela, Georges Pérec…”, matiza en seguida. En realidad, explica, el objetivo del concurso es muy sencillo: “Que el lector lo pase bien leyendo”. Porque el premio, dotado con 300 euros -una cantidad “simbólica”-, incluye la publicación de una selección de los mejores textos recibidos en un libro con distribución nacional. “La idea surgió también por nuestra propia necesidad personal de encontrar buena literatura optimista, no muy abundante, y de las ganas de editar un libro diferente”, explica Desuárez, que al hablar en plural se refiere a sí mismo y a su esposa, Mercedes Marcos Monfort, con la que escribió a cuatro manos la novela Las plazas, publicada en 2006.

El plazo de admisión de los textos (de entre 400 y 1.300 palabras, es decir, con una extensión de entre dos y cinco folios) concluye el próximo 31 de diciembre. El editor espera que la iniciativa despierte bastante interés, puesto que “no hay ningún premio parecido en ningún otro lugar del mundo”.

José Miguel Desuárez asegura que esta iniciativa no responde a la necesidad de llamar la atención, sino de divertirse. Hipálage, que cumplió el pasado mes de abril dos años, ha publicado ya 18 títulos, con resultados “satisfactorios”. “Lo que pasa -afirma- es que el mercado está muy saturado. Cada semana hay aproximadamente 300 novedades. Se debería publicar menos. En nuestra editorial nos propusimos editar cinco o seis libros al año como máximo. Preferimos hacerlo poco a poco, con más libertad y con más exigencia, porque muchas grandes editoriales suelen publicar novelas sólo porque vienen avaladas por su éxito fuera del país, independientemente de su calidad”.

El tiempo que su paternidad le permite -”con cuatro niños es difícil ensimismarse”, dice- Desuárez ultima con su mujer su nueva novela que, con un “planteamiento similar” al de Las plazas, será un nuevo homenaje a la “literatura potencial” de Pérec.

Leído en … www.premiosliterarios.com

Archivado en: Leído en... — valeriatittarelli @ 11:05 am

 

EL REPUERTERO, 28 de junio de 2008

Editores: Manos de tijera

El editor no es un Bin Laden literario que quiere troncharlo como escritor. Más bien es el que nos ayuda a que nuestro trabajo sea bien evaluado y no pasemos vergüenza de lo mal que escribimos. Por Boris González

Escrito por Boris González

Era las 01:30 de la madrugada y por fin lograba poner el punto final a la revisión de la obra que presentaría para la convocatoria que realizó Grupo Nelson, a su Primer concurso de novela de ficción.

El resultado: una obra de 256 páginas, de una historia, según yo, buenísima. Es que alguien por ahí me enseñó que debemos amar todo lo que literariamente parimos. Cansado por el trabajo, empipado de tanto café para espantar el sueño, cavilé en lo que pensaría el editor a leerla.

Tal vez, ojeará las primeras páginas y la tirará al tacho de la basura. Porque cuando uno es aprendiz, muchos manuscritos pasarán por ese lugar antes de escribir algo que sea publicado y vea la luz del sol desde una vitrina, ya como libro, esperando ser comprado. Pero, eso lo decide un señor o señora llamado editor, que es algo así como el cedazo de las editoriales. Su escudero.

El que tiene la labor de evaluar, corregir y decidir si el trabajo se va al tacho de elementos eliminados o con alguna manito de gato logra perfilar un buen material. Para muchos, es el malo del rubro, el que troncha los sueños de los novatos escritores, pero no es así. Un día los odié hoy los defiendo.

Hace poco leía un reportaje que le hizo un diario a la destacada autora chilena Isabel Allende, y ella recordaba las múltiples ocasiones que fue rechazada por los editores porque no encontraban merito en su trabajo. Es que ser escritor es un camino largo, largo, que muchos de nosotros, incluyéndome, nos cansamos de recorrer y cuando hemos terminado algún trabajo, viene este señor llamado editor y con sus manos de tijeras comienza a recortar, podar, eliminar el trabajo que con tanto cariño hemos realizado y créame, eso duele.

Mi amigo Eugenio Orellana, que tiene una larga trayectoria como editor y traductor para varias editoriales en EE.UU, aún recuerda y sé que comparte en sus seminarios en ALEC (Asociación Latinoamericana de Escritores Cristianos) una anécdota que me sucedió cuando por primera vez pasé por el trauma de una edición de un artículo por un profesional. Según yo, lo que había escrito era lo mejor después de la rueda. Cuando me publicó el artículo corregido ¡no lo podía creer! Lo llamé a Miami, Florida y le dije: “Esto no fue lo que yo escribí”. “Lo tuyo no servía”, me dijo.

Y comenzó a mencionarme los errores. En el momento dolió porque era más ignorante que ahora, con el tiempo no solo agradecí la corrección sino que la esperaba con impaciencia cada vez que escribía algo. Hoy nos reímos de esa anécdota y cada vez que hablamos me la recuerda.

El editor no es un Bin Laden literario que quiere troncharlo como escritor. Más bien es el que nos ayuda a que nuestro trabajo sea bien evaluado y no pasemos vergüenza de lo mal que escribimos. Acepte con humildad sus opiniones, sugerencias y recortes. Ellos saben más que usted y yo, porque esa es su territorio, su campo. Hágale caso. Lo único que le va a doler es el orgullo.

Cuando terminé de corregir mi manuscrito y pensé en lo que opinaría quién la evaluará, cavilé que sin importar lo que él decida u opine de mi trabajo, no me quitará lo bien que lo pasé escribiendo, el placer que tuve de crear una historia, un personaje. Lo divertido que es inventar.

Sentir que en nuestras manos está el poder de matar personajes, hacer cándido a uno y malo a otro. Divertir, intrigar y emocionar al lector. Engañarlo y hacerle creer que tendrá cierto desenlace y que en realidad terminará de una manera inesperada. Todo esto no tiene precio. Porque uno escribe antes que todo, no para convencer al editor, sino uno escribe para divertirse.

Julio 1, 2008

Jejeje, ¡qué bueno!

Archivado en: Leído en... — valeriatittarelli @ 6:57 pm

No dejéis de pasaros por el blog de Juan Carlos Márquez ; leed su “decálogo frívolo para jurados de cuentos”.  ¡Es buenísimo!

http://juancarlosmarquez.blogspot.com/2008/06/declogo-frvolo-para-jurados-de-cuento.html

Junio 30, 2008

Leído en… www.premiosliterarios.com

Archivado en: Leído en... — valeriatittarelli @ 6:23 pm

 CLARÍN, 22 de junio de 2008

JORGE HERRALDE

“Un escritor importante se reconoce leyendo unas pocas páginas”

La emoción de un editor, dice, es hallar una buena literatura en un manuscrito desconocido

Por:  Juan Manuel Bordón

Nadie se gira para mirar al tipo de traje oscuro, andar pausado y pelo gris que se aparece en esta tarde de invierno por el vestíbulo de un hotel porteño. Sin embargo, el español Jorge Herralde, creador de la editorial Anagrama, es a su modo una leyenda. En la caja negra de su memoria resuenan las voces de algunos de los más importantes escritores de las últimas décadas: una noche con borrachera en casa de Charles Bukowski; el ascenso de un ignoto novelista chileno llamado Roberto Bolaño; manuscritos esperados de autores consagrados e innumerables rechazos. “El mayor subidón de la vida editorial sigue siendo recibir un manuscrito inesperado, un primer libro, y ver ahí un escritor importante. Esto puede saberse leyendo unas pocas páginas, pero cuando la impresión es muy fuerte uno va aupando al escritor para que el libro no decaiga y ver si cuando llega al final, ese escritor es también capaz de culminar una obra”, cuenta Herralde, que dice haber leído casi todos los manuscritos de los libros ha publicado Anagrama desde 1969.

Herralde se aleja durante una semana del centro de operaciones en Barcelona para su visita anual a Argentina, donde lo distinguirán la UCES y el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. A punto de que su editorial cumpla cuarenta años, Herralde recuerda retos como los tironeos con la censura franquista. “Había una colección llamada Documentos, muy política, que fue salvajemente mutilada. Pero también colé libros impensables, era a la vez frustante y muy estimulante”. Más acá, el desafío parece ser competir por autores y títulos con grandes grupos editoriales. “Las editoriales independientes estamos condenadas a la excelencia, a publicar a los mejores posibles más allá de que sea comercial, esto nos da crediblidad frente a los grandes grupos, que por su estructura publican todo el abanico, de autores muy buenos a libros de usar y tirar”.

Usted ha dicho que las editoriales a veces se construyen a partir de un libro. ¿Cuál sería el de Anagrama?

Cuando viene el desengaño político de fines de los setenta y se acaban las fantasías revolucionarias, buena parte de nuestro catálogo, muy izquierdoso, se queda sin lectores. El autor que aguantó en ese momento a la editorial fue Bukowski. Luego lanzamos la colección de narrativa Panorama, donde buscábamos literatura forajida, un wild side, con dos autores fundamentales: John Kennedy Toole con La conjura de los necios y Patricia Highsmith, de la que sacamos casi diez títulos. Con sus libros se instalan las manchas amarillas en las librerías.

Anagrama se caracteriza por la fidelidad a ciertos nombres en su catálogo. ¿Cómo es el trabajo con sus autores?

Depende del manuscrito, en la mayoría sólo hay pequeños toques pero aveces se da el caso de un buen autor que escribe un libro poco afortunado. O lo publicas como parte de la servidumbre a la política de autor o le explicas que es mejor para él no publicarlo.

No debe ser fácil hacerle sugerencias a un autor consagrado…

En general las sugerencias son bien admitidas, aunque no siempre aceptadas. Con Bolaño recibíamos manuscritos casi perfectos, listos para la imprenta, pero en Los detectives salvajes, por ejemplo, había cuatro capítulos que yo pensé que necesitaban una poda. En dos él aceptó y en dos, no.

¿Se acuerda de cuáles eran?

Me hizo caso en dos que transcurrían en Africa y eran bastante latosos. De los otros, uno era basado en un personaje real de Barcelona que hablaba con muchos latinazgos y me parecía que se le iba la mano. Luego, en la tercera parte, durante el viaje de los detectives salvajes, el jovencito da una lección magistral sobre formas poéticas. Me pareció un poco exhibiconista, aunque no desmerece en absoluto la gran obra que es.

Usted habló de unos diarios de Piglia. ¿Los van a publicar?

Hace años que Piglia, con gran coquetería creo yo, habla de este libro. El dice que en realidad todos los libros que publica son para que alguien acabe publicando sus diarios. Hemos hablado y es muy posible que una vez que haya cumplido el último episodio con la novela, una novela en la que lleva años trabajando y que promete para el próximo año, le demos vuelta a la idea de publicar esos inmensos y míticos diarios.

Junio 27, 2008

Leído en … www.premiosliterarios.com

Archivado en: Leído en... — valeriatittarelli @ 9:39 am

 PAPEL EN BLANCO, 18 de junio de 2008

¿Y tú qué escritor eres, parásito o bestseller?

Paolo Fava

Termina otra Feria del Libro, la industria se frota las manos. “Los libros no notan la crisis” se felicitaba Teodoro Sacristán, director de la Feria del Libro de Madrid, anunciando ventas en algunos casos un 15% superiores a las del año pasado. Suena bonito que en el panorama a veces apocalíptico de estos tiempos, con mercados vacíos, carreteras bloqueadas por maquinaria sedienta de combustible y vecindarios recién construidos que nunca serán habitados, el libro sea para algunos artículo de primera necesidad. Claro que no cualquier libro. Porque no todos venden. Ni siquiera un poco.

Es un espectáculo habitual de cualquier Feria. En una caseta un escritor estrella o una estrella que ha escrito un libro se enfrenta a una cola contumaz que se alarga decenas de metros compuesta por familias enteras, grandes y pequeños, que se tuestan bajo el sol. En la caseta de enfrente hay un escritor novel que firma su primera novela, o un autor con una obra técnica que no interesa a nadie, o un poeta cargado de premios que nadie conoce. El inexperto charla con el librero, finge que estudia sus notas, evita parecer ansioso frente a las caras que pasan de largo mirándole como al inquilino de un zoológico. El veterano, en silencio, mira al frente en actitud hierática. Sabe que no va a vender, que no va a firmar, que nadie espera nada de él. Así como le ignoran él devuelve el desprecio fingiéndose sólo. Pero nunca falta, año tras otro, a la Feria del Libro.

Hace poco Juan Goytisolo declaró que él nunca criticaría a los bestseller porque son los que permiten que obras minoritarias como la suya se editen. ¿Es así como funciona el sistema entonces? Unos pocos asaltan la banca, consiguen ventas millonarias y mantienen la salud financiera de las editoriales. Los demás se ven beneficiados colateralmente, pero reducidos a una dependencia obligada. A ser parásitos. Cada vez con más fuerza es una cosa u otra.

Desde el nacimiento de la imprenta el bestseller nunca ha sido un problema, al contrario. La demanda de libros populares es el origen de la industria editorial. Pero se está dando un proceso aglutinador alrededor de esta figura que es completamente nuevo. En vez de diversificar la oferta se apuesta a lo grande por un único libro. Se promociona hasta la saciedad, hasta el bombardeo, hasta convertirlo en la lectura de temporada, el libro que todos deben haber leído. Porque esta es una de las características del nuevo bestseller. Salvo excepciones de éxitos que hacen ruido durante unos cuantos años, el autor indispensable pasa de moda a velocidad de vértigo. Ni pensar en releerlo: la novedad ya está clamando desde la estantería.

¿Qué pensaríamos al encontrarnos con alguien en el metro con El Código Da Vinci entre las manos? ¿En qué cueva has estado metido estos cuatro últimos años?.¿Quién recuerda una novela llamada La Historiadora, que hace un año copaba todas las conversaciones? ¿Cuántos de entre sus lectores sentirán en el futuro el impulsa de releerla? ¿Seguiremos hablando dentro de un año de John Boyne o de Ruiz Zafón? ¿Serán estas novelas-virus de las que hablaba Volpi, que nos arrollan como la gripe para luego, tal como vinieron, desparecer?

Se asume además que un bestseller tiene unos méritos propios. Capacidad de entrener, sobre todo, o una gran intriga. ¿Pero los grandes éxitos de temporada son realmente los mejores de su gánero? La sensación que suele dar esta literatura es de algo ya hecho con esquemas y fórmulas que se repiten. Entonces, ¿por qué este determinado autor, porqué esta obra concreta? ¿Cómo voy a saberlo si no me dan a leer nada más? Quizás un editor perciba sutilezas entre un texto y otro que se me escapan, pero creo que hay mucho de azar. Un bestseller se crea a partir de expectativas, es menos lo que se elige que lo que toca.

Volvemos a la idea original. ¿La literatura minoritaria es un parásito del bestseller, o el bestseller vampiriza en cambio el desarrollo natural del resto de obras? ¿Qué necesidad hay de investigar y comparar cuándo basta un único volumen para estar en la vanguardia de la actualidad literaria? Hay que leer lo que todos leen, de lo contrario eres un pringao o un snob, la misma cosa en realidad. Lo que antes se aceptaba sin acritud, el que cada uno lea lo que le da la gana, ahora trae sospechas y condenas por aguafiestas.

Ni todos los bestseller son “malos” ni todas las obras minoritarias son “buenas”, pero no todos los bestsellers se merecen la proyección caníbal que reciben. Es una lógica que penaliza la curiosidad en el lector y la variedad en el escritor. Y ante todo, condena la literatura que aspira a ser duradera a la biblioteca, la humilla como hace con los escritores estatuas de sal a los que pasea por delante la larga cola del triunfador del momento, como el César victorioso al que deben tributo por asegurar su supervivencia.

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