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Mi diario de a bordo

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 CLARÍN, 22 de junio de 2008

JORGE HERRALDE

“Un escritor importante se reconoce leyendo unas pocas páginas”

La emoción de un editor, dice, es hallar una buena literatura en un manuscrito desconocido

Por:  Juan Manuel Bordón

Nadie se gira para mirar al tipo de traje oscuro, andar pausado y pelo gris que se aparece en esta tarde de invierno por el vestíbulo de un hotel porteño. Sin embargo, el español Jorge Herralde, creador de la editorial Anagrama, es a su modo una leyenda. En la caja negra de su memoria resuenan las voces de algunos de los más importantes escritores de las últimas décadas: una noche con borrachera en casa de Charles Bukowski; el ascenso de un ignoto novelista chileno llamado Roberto Bolaño; manuscritos esperados de autores consagrados e innumerables rechazos. “El mayor subidón de la vida editorial sigue siendo recibir un manuscrito inesperado, un primer libro, y ver ahí un escritor importante. Esto puede saberse leyendo unas pocas páginas, pero cuando la impresión es muy fuerte uno va aupando al escritor para que el libro no decaiga y ver si cuando llega al final, ese escritor es también capaz de culminar una obra”, cuenta Herralde, que dice haber leído casi todos los manuscritos de los libros ha publicado Anagrama desde 1969.

Herralde se aleja durante una semana del centro de operaciones en Barcelona para su visita anual a Argentina, donde lo distinguirán la UCES y el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. A punto de que su editorial cumpla cuarenta años, Herralde recuerda retos como los tironeos con la censura franquista. “Había una colección llamada Documentos, muy política, que fue salvajemente mutilada. Pero también colé libros impensables, era a la vez frustante y muy estimulante”. Más acá, el desafío parece ser competir por autores y títulos con grandes grupos editoriales. “Las editoriales independientes estamos condenadas a la excelencia, a publicar a los mejores posibles más allá de que sea comercial, esto nos da crediblidad frente a los grandes grupos, que por su estructura publican todo el abanico, de autores muy buenos a libros de usar y tirar”.

Usted ha dicho que las editoriales a veces se construyen a partir de un libro. ¿Cuál sería el de Anagrama?

Cuando viene el desengaño político de fines de los setenta y se acaban las fantasías revolucionarias, buena parte de nuestro catálogo, muy izquierdoso, se queda sin lectores. El autor que aguantó en ese momento a la editorial fue Bukowski. Luego lanzamos la colección de narrativa Panorama, donde buscábamos literatura forajida, un wild side, con dos autores fundamentales: John Kennedy Toole con La conjura de los necios y Patricia Highsmith, de la que sacamos casi diez títulos. Con sus libros se instalan las manchas amarillas en las librerías.

Anagrama se caracteriza por la fidelidad a ciertos nombres en su catálogo. ¿Cómo es el trabajo con sus autores?

Depende del manuscrito, en la mayoría sólo hay pequeños toques pero aveces se da el caso de un buen autor que escribe un libro poco afortunado. O lo publicas como parte de la servidumbre a la política de autor o le explicas que es mejor para él no publicarlo.

No debe ser fácil hacerle sugerencias a un autor consagrado…

En general las sugerencias son bien admitidas, aunque no siempre aceptadas. Con Bolaño recibíamos manuscritos casi perfectos, listos para la imprenta, pero en Los detectives salvajes, por ejemplo, había cuatro capítulos que yo pensé que necesitaban una poda. En dos él aceptó y en dos, no.

¿Se acuerda de cuáles eran?

Me hizo caso en dos que transcurrían en Africa y eran bastante latosos. De los otros, uno era basado en un personaje real de Barcelona que hablaba con muchos latinazgos y me parecía que se le iba la mano. Luego, en la tercera parte, durante el viaje de los detectives salvajes, el jovencito da una lección magistral sobre formas poéticas. Me pareció un poco exhibiconista, aunque no desmerece en absoluto la gran obra que es.

Usted habló de unos diarios de Piglia. ¿Los van a publicar?

Hace años que Piglia, con gran coquetería creo yo, habla de este libro. El dice que en realidad todos los libros que publica son para que alguien acabe publicando sus diarios. Hemos hablado y es muy posible que una vez que haya cumplido el último episodio con la novela, una novela en la que lleva años trabajando y que promete para el próximo año, le demos vuelta a la idea de publicar esos inmensos y míticos diarios.

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Autor: valeriatittarelli

Redactora freelance, community manager y bloguera. Investigación y generación de contenidos para redes sociales y blogs. Artículos, notas, reportajes.

Un pensamiento en “Leído en… www.premiosliterarios.com

  1. Más fácil: un mal escritor se reconoce leyendo la primera línea. Lo de reconocer al gran escritor por unas pocas páginas, no lo veo tan claro, hay magníficos embaucadores, de novelas enteritas. Pero Herralde tendrá, por supuesto, mejor ojo que yo, que para eso es mi segundo editor preferido.

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