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Mi diario de a bordo

¡Que se nos va agosto!

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¡Muy buenos días!

Pues eso,  que el mes de agosto gotea sus últimos días … aunque algunos seguro que seguís de vacaciones, pillines.

Anoche tuve doble ración de cine, ayyy, ¡que bien sienta!  . Conocerás al hombre de tus sueños, una triste comedia, liviana, ligera. No diría yo que es la mejor obra de Woody Allen ni de lejos, pero sí que he reconocido una vuelta atrás en su estilo, algo más joven, creo. La fuerza es de los personajes, con esa madre guiada por una falsa cartomante y un escritor que … ¡Ayyyy!,  la cara que se le pone cuando tras “conseguir” la novela de su amigo … ¿que no la habeís visto aún? Pues me callo, jejeje.

La segunda ración ya fue en casa y se trata de Hitch de Will Smith. Dejando aparte el dulzón y previsible final, a mí esta escena es que me hace reír de lo lindo: http://www.youtube.com/watch?v=Py5qAH7wELY . (También cuando Will le enseña a Albert lo del beso: 90% tú, 10% la chica y al final se dan un piquito, jeje). En fin. Con ambas pasé un rato más que agradable y eso es lo importante. Además en una y otra viví reminiscencias propias, de la historia tan bonita, plena y enriquecedora que he vivido los últimos meses. Un gratísimo recuerdo, la verdad.

Sigo con el cine para informaros de la peli que mañana ofrece el Museo Cuevas del Sacromonte a las 22h. Se trata de Somers Town, película premiada en el Festival de Cine de Edimburgo en 2008 como la mejor película británica:

Dirección: Shane Meadows. Guión: Paul Fraser

Fotografía: Natasha Braier. Montaje: Richard Graham

Nada más cumplir los 16, Tommo deja de estar bajo la tutela de los servicios sociales y escapa a Londres, donde le espera una vida solitaria y llena de dificultades.

Marek, un inmigrante polaco, vive con su padre, quien pasa las noches bebiendo con amigos. Marek es un fotógrafo entusiasta, tranquilo y sensible que no está cómodo en el mundo de su progenitor. Tommo y Marek tratan de adaptarse a su nuevo entorno, y tras un encuentro casual en Somers Town, Londres, forman una inesperada alianza. Sin que su padre lo sepa, Marek acoge a Tommo en su casa. Los dos chicos empiezan a ganar dinero con los proyectos de un excéntrico y emprendedor vecino.

Mientras, la musa de Marek, María, una camarera francesa, se convierte en la obsesión de ambos jóvenes.

Pero cuando ella regresa a París de forma inesperada, los chicos se quedan desolados.

La situación empeora cuando el padre de Marek descubre a Tommo y lo echa de casa.

Incluso aunque tengan que viajar a París, los chicos están dispuestos a llegar hasta el límite con tal de encontrar a María. Sólo así, a través de la amistad, lograrán la redención. 

2008. FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE EDIMBURGO: Premio Michael Powell a la mejor película británica

Festival de cine de Tribeca 2008 mejor actor

****

Una de imágenes. Mismo objeto, diferentes acepciones.

    (Milán)      (Lübeck)       (Granada)

Esto da para un cuento, como mínimo, ¿no?

*****

Y nuestras letras. Todo sacado de “Velas al viento” (Ed. Cuadernos del Vigía). Yo que vosotros me acercaba a la librería más cercana y me rascaba un poquito el bolsillo. Merece la pena.

Una “Microtimia” de Javier Puche:

“Afortunadamente, perdió la cobertura el telépata”

Y un microrrelato de Fabián Vique:

“Después del juicio

Después del juicio final, el viaje al Cielo y al Infierno se hace en contingentes, de acuerdo a ocupaciones, afinidades, aficiones y otras normas de agrupación. En un minibús van los ex jurados de concursos de microcuentos. Como han salido airosos del interrogatorio, van cantando, contando historias, felices de tener la eternidad por delante. Al llegar a Destino, son ingresados a un inmenso salón blanco, alumbrado por el Sol. Los recibe Dios en persona, con una amplia sonrisa bordada por su larga barba. Y dice Dios: Pero si aquí llegan mis queridos miembros del Jurado, ¿cómo la lleváis, amigos? Como os han contado en el juicio, habéis dado sobradas pruebas de generosidad, de amistad, de amplitud de miras y de otras muchas humanas cualidades. Habéis actuado con probidad, con sinceridad, con total honestidad.

Sin embargo, amigos, no se os ha anunciado que habéis cometido un pecadillo: una especial y obseviva predilección por los finales sorpresivos, y sabido es (aquí se sabe), que el final sorpresivo está más cerca del vicio que de la virtud. Más cerca del engaño que de la iluminación. Quizá no lo veáis así, y lo respeto, la literatura es materia opinable. Pero aquí la Ley es una sola: darle a cada quien su propia medicina. Por eso debo deciros, mis queridos miembros del jurado, que no soy Dios, soy Satanás.

*****

Es bueno, ¿eh? Jajaja, a mí me ha hecho sonréir y que mejor emoción que esa, ¿no?.

Os dejo una cancioncilla para ponernos las pilas este lunes: ¡presente! http://www.youtube.com/watch?v=am6iCuPQIDQ

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Autor: valeriatittarelli

Redactora freelance, community manager y bloguera. Investigación y generación de contenidos para redes sociales y blogs. Artículos, notas, reportajes.

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