IoSonoValeria

Mi diario de a bordo

Cosas que suceden en las camas…

3 comentarios

o lechos, o camastros, o soñando, o durmiendo, o  durante el duermevela … Por fin es viernes, einn?, jejeje.

    Pues nada, que anoche, a partir de un texto de nuestra literata Carmen Córdoba, se me ocurrió hacer un monográfico sobre estos quehaceres colchoneros (como se nota que soy del Atlético, que este año va viento en popaaaa :)).

Las letras de Carmen:

SECUELAS

“Ya nunca duermo en el centro de la cama.”

Y ésta, la selección camera realizada, como no, con nocturnidad y alevosía:

(José María Merino en La Glorieta de los Fugitivos, Ed. Páginas de Espuma)

EL DESPISTADO -TRES-

Me acosté y me quedé dormido enseguida, pero he despertado de repente sintiendo el agobio de mi propio lecho, que ha dejado de ser blando y que oprime mis codos y mis costados con rara pero insoslayable rigidez. En la negrura del dormitorio me parece escuchar murmullos, voces que cuchichean o rezan. Intento moverme, levantarme, pero no lo consigo e imagino que estoy atrapado en el umbral de un sueño. Paciencia.

POSTDATA

“Otra cosa: por la noche, al acostarte, no te olvides de cerrar bien las puertas de los armarios. De lo contrario, pueden salir los trajes y los vestidos en la oscuridad a pasear por la casa, a bailar en la sala, y los calcetines a hacer carreras por el pasillo, y hasta las blusas y las camisas y los calzoncillos y las bragas a tomar ese aire nocturno que les da mayor palidez, y cuando te levantes acaso te encuentres alguna chaqueta durmiendo en el sofá o el suelo del vestíbulo nevado de pañuelos.”

FINAL FELIZ  (Manuel Talens en Velas al Viento, Ed. Cuadernos del Vigía)

Matilde Johnson falleció en su lecho hospitalario de Montevideo del 25 de marzo de 1987 a los 90 años de edad. Juan Robecchi, el nuevo enfermero de la planta, acababa de darle los buenos días. El certificado médico atribuyó la defunción a un fallo cardiorrespiratorio, lo cual no es falso, pero sí impreciso. Robecchi era de piel morena, pelo negro y ojos verdes, herencia de un abuelo siciliano, y en realidad Matilde Johnson lo confundió con Rudolph Valentino, el sueño incorrupto de su juventud. La causa del óbito, que ningún médico acertó a descifrar, fue una amorosis coronaria aguda.

MOSQUITOS SOBRE AGUA ESTANCADA  (Ángel Olgoso, en Los Líquenes del Sueño, Ed. Tropo)

Me acerqué al camastro y encendí varios fósforos que paseé con dedos temblorosos por la superficie de la colcha. Las chinches escaparon de sus madrigueras y se arrastraron entre los pliegues. Tras capturarlas, las aplasté metódicamente. Estaba dolido por la reducción de mis dimensiones humanas, envilecido, atrofiado. Y las chinches, mis hermanas, pagaban la factura.

LA CUEVA  (Fernando Iwasaki en  Ajuar Funerario, Ed. Páginas de Espuma)

Cuando era niño me encantaba jugar con mis hermanas debajo de las colchas de la cama de mis papás. A veces jugábamos a que era una tienda de campaña y otras nos creíamos que era un iglú en medio del polo, aunque el juego más bonito era el de la cueva. ¡Qué grande era la cama de mis papás! Una vez cogí la linterna de la mesa ed noche y les dije a mis hermanas que me iba a explorar el fondo de la cueva. Al principio se reían, después se pusieron nerviosas y terminaron llamándome a gritos. Pero no les hice caso y seguí arrastrándome hasta que dejé de oír sus chillidos. La cueva era enorme y cuando se gastaron las pilas ya fue imposible volver. No sé cuántos años han pasado desde entonces, porque mi pijama ya no me queda y lo tengo que llevar amarrado como Tarzán.                         He oído que mamá ha muerto.

FANTASMA (Patricia Esteban Erlés en ToditosLosDías)

El hombre que amé se ha convertido en fantasma. Me gusta ponerle mucho suavizante, plancharlo al vapor y usarlo como sábana bajera las noches que tengo una cita prometedora.

MULTITUD  (Más Patricia en http://toditoslosdias.blogspot.com/2010/08/multitud.html ; qué chulada la foto que acompaña el micro)

El fantasma de mi primera mujer ronda la cama donde duermo cada noche con mi segunda mujer. A ninguno de los tres parece disgustarnos mucho.

KAMASUTRA APÓCRIFO   (Héctor Kalamicoy en Velas al Viento)

De todas las posiciones, ella eligió la del ausente. Él siente el peso de ella punzante sobre el pecho y termina tan desecho que apenas puede levantarse de la cama para  cumplir con sus obligaciones diarias.

CARTERO  (Charles Bukowski, capítulo 4, Ed. Anagrama)

Cuando Jonstone me vio al día siguiente a las 5 de la mañana, giró sobre su silla y su cara mostraba el mismo color que su camisa. Pero no dijo nada. No me importaba. Había estado hasta las 2 de la madrugada bebiendo y follando con Betty. Me eché hacia atrás y cerré los ojos.

A las 7 de la mañana, Jonstone se volvió de nuevo. A todos los otros auxiliares se les había asignado trabajo o habían sido enviados a otras estafetas que necesitaban ayuda.

– Eso es todo, Chinaski. No hay nada hoy para ti.

Observó mi cara. Mierda, no me importaba. Todo lo que quería era irme a la cama y dormir un poco.

-Vale, Roca – dije. Entre los carteros se le conocía como “La Roca”, pero yo era el único que me dirigía a él de esta forma.

Salí mi viejo coche consiguió arrancar y pronto estaba de vuelta en la cama con Betty.

-¡Oh, Hank! ¡Qué bien!

-¡Y tan bien, nena! – me pegué a su cálido trasero y me quedé dormido en 45 segundos.

LOS INVENCIBLES  (Ginés S. Cutillas en Un Eterno y Grácil Bucle: http://uneternoygracilbucle.es/gines/Gblog/?cat=3 )

Sólo las obligaciones logran sacar a regañadientes de la cama a los invencibles. Tan fuertes y seguros de la verdad, desayunan sin masticar, se visten sin acordarse de que lo han hecho, se miran, con dientes en los ojos.
Es cuando abandonan el santuario de sábanas tibias que dudan; es cuando se separan en el metro cada mañana, que la ciudad que representa cada uno de ellos se ofrece al enemigo, sin murallas. Debilitados, se enfrentan a otra jornada de pantallas frías y llamadas urgentes para quien las realiza. Monotonía que se interrumpe a veces con un mensaje al móvil de ella, a veces con un correo electrónico de él –si hay suerte, hasta con algún encuentro al mediodía-, para recordarse mutuamente que la vida no es eso, que ellos conocen la verdad y que la repasarán aquella misma noche –como todas las del último mes- en su santuario, donde son fuertes y bellos: invencibles.

LA MESILLA  (Jesús Esnaola, micro ganador semanal del concurso de microrrelatos de la Ser “Relatos en Cadena”, en su blog Frankenstein Supongo)

Nos revolvía el pelo con cara de contento pero aquella noche me hice a un lado y le ofrecí la mano, como los hombres. Si quería revolverles el pelo a Toni y a Clarita podía hacerlo pero yo había cumplido ya once años y, desde que murió papá, era el hombre de la casa. El tipo me miró a los ojos y me estrechó la mano. Lo acompañé a la salida y después me acerqué a la puerta entornada de la habitación de mamá y la vi semidesnuda, guardando unos billetes en la mesilla. Cerré la puerta sin hacer ruido y fui a acostar a los niños.

EN EL INSOMNIO (Virgilio Piñera)

El hombre se acuesta temprano. No puede conciliar el sueño. Da vueltas, como es lógico, en la cama. Se enreda entre las sábanas. Enciende un cigarrillo. Lee un poco. Vuelve a apagar la luz. Pero no puede dormir. A las tres de la madrugada se levanta. Despierta al amigo de al lado y le confía
que no puede dormir. Le pide consejo. El amigo le aconseja que haga un pequeño paseo a fin de cansarse un poco. Que en seguida tome una taza de tilo y que apague la luz. Hace todo esto pero no logra dormir. Se vuelve a levantar. Esta vez acude al médico. Como siempre sucede, el médico habla mucho pero el hombre no se duerme. A las seis de la mañana carga un revólver y se levanta la tapa de los sesos. El hombre está muerto pero no ha podido quedarse dormido. El insomnio es una cosa muy persistente.

EL MOSQUITO  ( Javier Puche, tomado prestado de su blog Puerta Falsa)

Aquel zumbido afilado penetró como una aguja en mi sueño, devolviéndome de golpe a la vigilia. Aturdido por el cansancio, estiré el brazo y encendí torpemente la luz. Pronto descubrí al mosquito, cuyo extraordinario tamaño me estremeció. Presa del pánico, cubrí todo mi cuerpo con la sábana, pese al intolerable calor estival. Desde mi provisional refugio podía oír con nitidez el vuelo espeluznante del mosquito, su vaivén continuo y amenazador. Tras unos minutos, el zumbido cesó por completo, lo cual me proporcionó cierta calma. Aproveché entonces para examinar mi cuerpo en busca de alguna picadura. Por suerte estaba intacto. Seguidamente, hice acopio de valor y decidí asomar un poco la cabeza con objeto de localizar a mi adversario. Fue sin duda un gesto imprudente, porque al retirar la sábana, un intenso pinchazo me perforó la sien y perdí el conocimiento.
Nadie en su sano juicio creerá lo que sucedió después. Mi primera sensación tras recuperarme del ataque fue de extrema levedad física (la ley de la gravedad parecía haberme abandonado). Luego advertí con estupor que los objetos de mi cuarto habían crecido inexplicablemente. Traté de rascarme la cabeza, pero no encontré mis manos. Tampoco mis brazos ni mis piernas. Una vertiginosa lucidez me hizo comprender de repente la situación: el mosquito no sólo me había succionado la sangre sino también la memoria. Mediante la picadura, todos mis recuerdos fueron transferidos de un cuerpo a otro, quedando mi identidad atrapada en el interior del insecto. Para verificarlo, agité las alas y volé hasta el armario, desde donde pude contemplar mi antiguo cuerpo, que yacía inconsciente en la cama. No sentí la menor tristeza (mi sistema emocional quedó simplificado al mínimo). De hecho, he aceptado con naturalidad mi transformación, acaecida hace ya algunas noches. Ahora me encuentro en el escritorio de un vecino, redactando trabajosamente estas líneas mientras él duerme, y a punto de canjear mi extenuada identidad por la suya. Pero debo concluir, porque se está acabando la sangre con que escribo.
****
Espero que os haya gustado mi selección camera. Ya sabeís, es fin de semana, días ideales para actividades entre sábanas. Aunque sea sólo dormir :).  Emocionaros, sonreíd, amad.
Canción para el weekend, (Break On Through, The Other Side) dedicada a Ywona, personaje de un cuento de … a ver si sabéis de quién, jajaja: http://www.youtube.com/watch?v=CbiPDSxFgd8&feature=youtube_gdata_player . Besos mil, Valeria
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Autor: valeriatittarelli

Redactora freelance, community manager y bloguera. Investigación y generación de contenidos para redes sociales y blogs. Artículos, notas, reportajes.

3 pensamientos en “Cosas que suceden en las camas…

  1. Muy buenos estos micros. Yo acabé los exámenes, mañana aquí es fiesta y además es nuestro aniversario con lo que lo celebraremos de alguna manera interesante…
    Que pases un feliz fin de semana.

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  2. Muchas cosas que celebrar este finde, Munsa. Disfruta lo máximo …

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