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Mi diario de a bordo

Formas de comenzar el día.

5 comentarios

Una se despierta un lunes cualquiera, a las 7 de la mañana, bajo el sonido estridente de la alarma de su móvil. Inspira, abre los ojos y se estira. Le vienen a la mente imágenes del fin de semana, que ha sido bueno y bastante gastronómico. Sonríe. Comienza con sus deberes: ducha, desayunos, uniformes, meriendas escolares. Piensa en algún mensaje para desearle un buenos días a alguien especial. Vuelve a sonreír. Sale a tiempo de casa y le da hasta tiempo de llenar el depósito del coche. Además, pese a la lluvia matutina, no encuentra tráfico. Sonríe de nuevo. Despide con sendos besos a su prole, que está aún adormilada. Después, un desayuno en un bar cualquiera. Un café negro, media tostada y un libro entre las manos. Lo que lee le hace dibujar de nuevo una sonrisa. Paga y se dirige al trabajo. Y la sonrisa se le borra de inmediato. Alguien ha intentado entrar a robar. La persiana está totalmente fuera de su carril en el lado izquierdo. Llamas a la policía local. Te dice que llames a la nacional. Llamas al seguro. Te dice que vayas a la policía y que te mandan un cerrajero. Vas a la comisaría y allí ponen problemas. Que si no has entrado en el local no se pueden calcular los daños. Que es trabajo doble. Le explico que el seguro me solicita la denuncia y que no puedo entrar.

Es lunes, claro. Al final el policía accede. Se acerca un superior y me echa la bronca: que les diga a la aseguradora que son muy listos. Pero al cabo de media hora tengo la bendita denuncia. Me llega un sms. El parte está cursado. Y esperas. Y llueve. Y vuelves a esperar. Y sigue lloviendo, mientras el culo se te queda helado en el escalón de entrada. Llegan clientes a los que no  puedes atender. Los vecinos pasan, observan, preguntan y suspiran.

El plazo máximo que te han dicho los del seguro es de tres horas. Y, efectivamente, dos horas y cincuentaynueve minutos de impotencia después, aparecen dos muchachos, traquetean la persiana, mueven, encarrilan y puedes finalmente entrar a trabajar. Son las 13.10h. Una mañana entera perdida, pero hay que dar gracias. A tener seguro, a que no hayan robado nada.  A que vas a llegar a tiempo al cole a recoger a tus niñas, y darles su comida. Pero la sonrisa está jodida.

****

Tras la crónica particular, os deseo ya una buena tarde. Si consigo cambiar de humor os dejo alguna literatura de aquí a la tarde. Por si acaso os mando un abracico con una canción estupenda. A ver si al escucharla me pongo contenta. http://www.youtube.com/watch?v=rDRrqcZbdPU . Chicago, de Stufjan Stevens.

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Autor: valeriatittarelli

Redactora freelance, community manager y bloguera. Investigación y generación de contenidos para redes sociales y blogs. Artículos, notas, reportajes.

5 pensamientos en “Formas de comenzar el día.

  1. Mal asunto el del robo de un negocio, implica un desgaste, una actitud de frenar la rabia y no sumirse en la impotencia, derroche de energía y tiempo, pero menos mal que no ha sido de una magnitud de más perdidas, aunque cada cual valora lo que pierde y ocurre como circunstancia. Me apena lo que te ha ocurrido y te deseo que rías y sonrías mucho. No sé, como ejercicio de humor macabro o negro se me puede imaginar a mi recién levantado, bueno no, je,je, eso asusta más que hacer reír…
    Saludos y abrazos, espero que todo siga fluyendo bien lo más rápido posible.

    Julián Sánchez Caramazana

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  2. Hola, amigo.
    Uff, eso impotencia más que nada, la verdad. Aún me dura el mal rollo, pero bueno con esa imgan tuya me has hecho sonreír.
    Un abrazo,
    Valeria.

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  3. Ja,ja,ja, ahora me he puesto rojo, je,je,je, pero me alegro que hayas sonreído.
    Sí, esa es la palabra, pero bueno, con los días, y mucha calma, se irá distanciando, que no olvidando, o sí, todo es cuestión de tiempo y dosis de templanza, saludos y abrazos, Julián Sánchez Caramazana

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  4. Formas de acabar el día:
    1)Acudir a la Comisaría de Policía más próxima
    2)Colapsar sus ordenadores pidiendo pasaportes, dnis, visados electrónicos y partes ficticios de denuncias imposibles
    3)Repetir a coro con otros tres contribuyentes en la cara del Inspector Jefe: “Dígale al Ministerio del Interior que son unos listos”
    4)Regresar a casa y, una vez en el territorio promisorio de tu cocina, abrir una lata de arenques con la saña, la nocturnidad y la alevosía con que otros más cabrones pueden levantar, digamos, la persiana de un local
    5)Extraer con deleite uno de esos pequeños y salados pececillos ahumados y proceder a devorarlo como el que roba un tesoro preciadísimo
    6)Sorber (aunque la combinación estomacal sea un espanto) un café nada negro, sino en la luminosa compañía de alguna tittarelli ensoñada y poética que pase como cantarina por allí
    7)Meterte en la cama con un encongimiento de hombros como la Catedral de Armilla
    (O séase, deshacer de la forma más estúpida y ligera posible, el día que soñaste de otra manera)
    Un abrazo.

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  5. Jajaja, zar, entre tú y Julián se me arreglan los pesares. Que sí, que ya ha acabado el lunes, que estoy leyendo a Holan, que en lugar de arenques me he preparado un aperitivo de jamón de pato (exquisita que es una) y el jugo que recorre mi garganta nace en el Duero. Las cantarinas ya acolchadas, que se madruga mucho en casa Tittarelli. Y sobre todo, que mañana será otro día :). Un abrazo, amigo.

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