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Mi diario de a bordo

Pinceladas

2 comentarios

¡Muy buenos días!

Jornada otoñal donde las haya … lluvia, cielo plomizo, humedad cincundante … Habrá que animarse de alguna forma, digo yo …

Por ejemplo informándoos que en el blog de En Sentido Figurado hay una muy buena noticia de una de nuestras compañeras, Ana Alvea Sánchez. Pasen por allí y vean: http://revistaensentidofigurado.blogspot.com/ . Muchas suerte a Ana, que sé que la merece.

También podemos darle calidez al día pensando que pasado mañana, esto es, el próximo jueves, tenemos una nueva cita con el ciclo “Poesía en el Palacio”. Fíjense bien, quién es el presentador … ni más ni menos que el finalista de los premios de Tren de poesía. Un cicerone a la altura del poeta invitado esta semana, Jorge Galán. Aquí va la propuesta:

                                                                                                                  JORGE GALÁN

     Hospes Palacio de los Patos celebra el próximo jueves 11 de noviembre a las 20.30 horas, la tercera lectura de esta Cuarta Temporada, con la presencia del poeta salvadoreño Jorge Galán.

     En esta ocasión, aprovechando la presencia en España del autor, podemos contar la presencia de una de las voces poéticas más interesantes del panorama centroamericano actual. Su obra ha sido y está siendo difundida en España gracias al reconocimiento de premios como el Adonais, que le permitió publicar en la colección del mismo nombre, y como el Premio Gil de Biedma, que acaba de recoger en Segovia.

Jorge Galán (San Salvador, El Salvador, 1973).
Es autor de los libros de poesía: El estanque colmado (Editorial Visor, Madrid, 2010), Breve historia del Alba (Colección Adonáis, ediciones Rialp, 2007), La habitación (DPI, San Salvador, 2008), El día interminable (DPI, San Salvador, 2004) y Tarde de Martes (Colección premio Hispanoamericano de poesía de Quetzaltenango, Guatemala).
Su obra ha sido incluida en varias antologías y revistas. Cabe destacar que la revista Estadounidense World Literature Today lo eligió para iniciar su ciclo sobre Emerging Writers.
Ha sido galardonado con el premio Adonáis en 2006, el premio Antonio Machado en 2009; y con el premio nacional de poesía de su país en tres ocasiones, 1996, 1997 y 1999.

     Acompañará al poeta invitado un buen amigo de Hospes Palacio de Los Patos, el poeta Daniel Rodríguez Moya, quien ha intervenido como presentador en otras ocasiones.

Daniel Rodríguez Moya (Granada, 1976). Con su primer libro de poemas, Oficina de sujetos perdidos, obtuvo el premio F.García Lorca de la Universidad de Granada, en 2002. Ha publicado también El nuevo ahora (Cuadernos del Vigía, 2002) y Cambio de planes (Visor, 2008) por el que obtuvo el VI Premio Vicente Núñez. En 2010 ha publicado, también en Visor, una completa Antología de Poesía Nicaragüense de cuya selección y prólogo es autor. Esta misma semana recibió en Madrid el Segundo Premio del Tren de poesía por su poema “La bestia”.

          Seguiremos contando también con la presencia de alumnos de ESCO Granada, quienes gracias al convenio suscrito con la Escuela recogerán al final de la temporada la grabación de todas las lecturas.

   Tras la lectura tendrá lugar un coloquio entre público, presentadores y poeta, para pasar después a la firma de libros, que podrán adquirirse allí mismo gracias a la presencia de Librería BABEL.

****

Una pincelada de Tino Pertierra, profunda, muy conseguida:

ANSIEDAD

Su primer ataque de ansiedad lo sufrió en el coche. Escuchaba una radio fórmula especializada en coplas. Letras de amores rendidos, derrotas del corazón, esas tonterías en las que él había dejado de creer hacía… hacía… Hacía mucho tiempo. Más del que quisiera reconocer. Un atasco de dos horas. Es lo que tiene vivir en una gran ciudad. La paciencia se enfrenta a grandes retos cada día. Pero no fue el único contratiempo que le cayó encima. El segundo golpeo de ansiedad llegó cuando más tranquilo se sentía, incrustado en una cola para pagar unas prendas de rebajas rebajadas en unos grandes almacenes. Había tomado su pastilla y media de tranquilizante y creía estar relajado. Inmune. Hora y media enjaulado en la cola abrió una fisura en la muralla y por ella se colaron todos los enemigos. El tercer ataque de ansiedad se produjo mientras tomaba café con unos compañeros de trabajo a los que detestaba. Sí, así de claro y con todas las letras: d-e-t-e-s-t-a-b-a. Media hora fingiendo interés mientras escuchaba sus cuitas profesionales, sus pesares domésticos, sus preocupaciones de salud, sus odios deportivos y sus punzadas a los jefes. Media hora interminable. El cuarto ataque se abalanzó sobre él mientras corría bajo la lluvia persiguiendo su reflejo en los charcos. Al atardecer. Curiosa forma de huir de sí mismo, era justo reconocerlo. Era necesario admitir que utilizaba el sudor para ahogar sus lamentos. Miedo y estupor, así se combinaba su sensación de agobio permanente. Se paraba donde nadie pudiera verlo, jadeante y tembloroso, y sentía una ansiedad de origen desconocido, percibía un peligro al acecho, como si en cualquier momento fuera a perder el control. No había motivos para ello, y eso ero lo que más le asustaba porque frente a enemigos invisibles la lucha se hace imposible, no hay nada que hacer contra fantasmas que se burlan de ti y de tus burdos intentos por plantarles cara. Y llegaba la noche, y llegaban más sombras, las que nunca duermen.

y otra más, ésta de Juan Bonilla en “Tanta gente sola” (páginas 79 y 80)

…”Llegué a casa apenas sin aliento, casi arrastrándome. Subí el último tramo de escaleras seguro de una cosa: iba  anecesitar ayuda. Ayuda de algún tipo. Se me ocurrió que sólo podría ayudarme la propia Gabriela, y volví a marcar ocho de las nueve cifras de su número. No pulsé la última. No, no te puedes rendir. Es tu enemiga, cómo vas a pedirle ayuda. ¿Qué es esto? ¿Qué me ha pasado? Meras alucinaciones de un día vulgar en el que nada importante ha ocurrido: precisamente para hacerlo importante te has inventado esta película maldita, ver a Gabriela en una anciana que iba tras de ti, en una mensajera, en una ejecutiva que viaja en metro, en un maniquí, en la portada de un libro. No tenía ningún amigo médico a quien pudiera preguntarle, y el psicólogo que había firmado la baja, y al que autografié un ejemplar de Verso Perverso para su hija, ya no estaría en su consulta. Traté de recordar si había tomado dos veces sin darme cuenta las pastillas antidepresivas y eso había podido ocasionar aquel efecto exacerbado. Una sobredosis paradójica: con una sola pastilla te olvidas de aquello que quieres expulsar de tu vida, con dos lo ves en todas partes. Revisé el prospecto, allí se hablaba del sistema simpático, también llamado el gran simpático. Me pareció un chiste de mal gusto, o un título para la biografía de un fracasado. El Gran Simpático, encargado de dominar ciertos órganos sin que pueda intervenir nuestra voluntad – por ejemplo el corazón. ” …

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Última pincalada, ésta musical. Homenaje a la igriega, :): http://www.youtube.com/watch?v=tVkZ-FscsKA .

Sed felices, einn?

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Autor: valeriatittarelli

Redactora freelance, community manager y bloguera. Investigación y generación de contenidos para redes sociales y blogs. Artículos, notas, reportajes.

2 pensamientos en “Pinceladas

  1. Somos felices, ¡señora, sí, señora!

    Besotes, abrazos y…., mucho más de todo, je,je, Julián Sánchez Caramazana

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  2. Jajajja, así me gustaaaa.
    Un abrazote.

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