IoSonoValeria

Mi diario de a bordo

Al fin … ¡¡viernesssssss!!

5 comentarios

  ¡Muy buenos días!

Ayyy, qué ganicas tenía yo ya de que llegara este viernes y al fin… ¡ya está aquí!

De nuevo frío, de nuevo sol luminoso, nuevamente sonrisas, ¿qué más se puede pedir?

Pues que os deje las fotillos de la pasada reunión de Pasapágina, ¿no? Aquí están. Ambiente festivo, como siempre y buena compañía; en esta ocasión la escritora Cristina García Morales (que nos debe una charlita) y Miguel Ángel Cáliz (que se está haciendo asiduo, jejeje)

       

Ahora, más fotillos. Lo que puede dar de sí un paseíto desde un hospital (nada grave, pequeño control). Las risas y el encuentro con las famosas esculturas del boulevard de la Avenida de la Constitución, que, (podeís regañarme tranquilamente), aún no había visto. Y como una cosa lleva a la otra … una foto en la escalinata de mi instituto, el célebre Padre Suárez :):

Nota bene: las poses de mis peques son totalmente espontáneas, jajaja. Lo que me reí cuando me las veo tan “en situación” con San Juan de la Cruz!!

   San Juan de la Cruz      Elena Martín Vivaldi

    (Manuel de Falla)     (Federico García Lorca)    (I. Padre Suárez)

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Si ayer teníamos un “malabar” de Gemma Pellicer, hoy tocan unos “Titititeros” de Jesús Esnaola: http://realidadesparalelos.blogspot.com/

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¿Niño o niña?

HISTORIAS CON NOMBRE DE MUJER (Tino Pertierra)

SONIA

«Mis padres querían un niño pero nací yo. Temo que aún no me hayan perdonado. Lo peor de todo es que a veces  tengo la extravagante sensación de que ni yo misma me perdono por haberles decepcionado. Tal vez pensaron que yo era un castigo por mantener la farsa de un matrimonio que sobrevivía por inercia. Y por miedo al qué dirán, claro. Claro. Al menos, un niño hubiera satisfecho las necesidades sucesorias de mi padre, convencido de que su negocio de cerámica sólo tendría futuro si caía en manos de un heredero al que habría enseñado todo lo que se necesita para triunfar en el mundo de la empresa. Una mujer no entraba en sus planes. Y mi madre… bueno, ella aceptó quedar embarazada para dejar de aguantar a su marido, así que una niña no solucionaba el problema, o incluso lo agravaba. ¿Y si mi padre queria repetir a ver si a la segunda le salía (como decía él) material sin rajar? No estoy hablando por hablar, ni juego a elucubraciones. Todo esto me lo confesó mi madre en la residencia de ancianos, cuando los remordimientos se mezclaban con la indiferencia de la senilidad y podía sincerarse sin temor a causar estragos en su conciencia y en mi orgullo. Esas revelaciones, por el contrario, me ayudaron a entender cosas que había dado ya por herméticas. Entendí la falta de cariño y las ausencias prolongadas, entendí el desinterés y la apatía, entendí mi propia rudeza y mi necesidad constante de soledad. Sola, libre, sin contaminar. El desconcierto va siempre acompañado de rebeldía. Si  mis padres no mostraban interés por mí, yo no les daría el placer de sentirme dañada. No. Cuando mi madre perdió al niño que esperaba empecé a percibir odio en los ojos de mi padre y reproche en los de mi madre. Por qué él y no yo. Buena pregunta. Llegado el momento elegí al hombre que más pudiera desagradar a mi padre y me casé contra él. No fue a la boda pero mi madre sí. Me sorprendió. Quedamos viudas al año siguiente, y las dos gracias a la carretera. Perdón, quería decir por culpa de la carretera».

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Poema de Carlos Marzal, magnífico:

  Pluscuamperfecto de futuro

Cuando deje las sábanas, mañana,
pensaré que mi sueño de la noche
no ha sido sólo un sueño
y que lo que me aguarda no es la huraña
mañana de mañana.
Acogeré mi cuerpo esperanzado,
como un feliz presagio inmerecido,
y si hay un cuerpo a1lado,
será maravilloso descubrirlo,
saber que las monedas que he pagado
(y las monedas con que me ha comprado)
han sido las monedas del amor,
que pagamos con gusto y por el gusto,
locos de amor los dos.
Y amar, esa mañana, extrañamente,
será la redención de nuestros actos
pasados y futuros,
y el hecho del amor, en su presente,
será como la historia sin la historia,
un cuento que contamos con los cuerpos
y que tiene sentido,
lleno de ruido y furia compartidos.
Y si despierto solo,
despertaré contento de estar solo,
por la simple razón de estar conmigo,
que soy el viejo amigo
de algunos buenos ratos que he vivido.
Se inundará la casa con el sol,
y si no hay sol se inundará de gris,
un gris reconfortante, de París,
que es la ciudad que tiene un gris más sol.
Haré mis abluciones matinales
y haré la colación,
y respecto al milagro
de que los alimentos alimenten
haré una reflexión
profunda, sorprendente, que alimente
las estancias del alma y que dé calma
a un alma que ama la contemplación.
Para el resto del día tendré planes
y hasta tendré esperanzas,
que ya es tener bastante un mismo día,
y en un claro derroche de energía
tendré la convicción de que los planes
y hasta las esperanzas
no son la más completa tontería.
Naceré a mi ciudad,
como si fuese la primera vez
que nazco y que la veo,
contento de nacer y de fundar,
igual que un gran viajero, mi ciudad,
quizá un lugar tranquilo junto al mar,
donde esperar consiste en encontrar
una buena razón para esperar
el paso de los días.
Ya la ciudadanía,
que, comúnmente, es una porquería,
una viciosa tropa indiferente,
habré de comprenderla, y, comprendiéndola,
comprenderé toda su indiferencia,
su desprecio, porque tendré conciencia
de que quien más quien menos (y me incluyo)
tiene una innoble historia que contar,
lo cual, si no inocentes,
nos vuelve dignos de algo de piedad.
Seré un huésped del tiempo, un invitado
que aspira a estar contento y al cuidado
de las horas, hasta lograr que el tiempo
sea por fin mi líquido elemento,
y no un andén desierto en que aguardar
trenes de paso hacia ningún lugar,
cansado, el pensamiento, de sentir,
y de pensar, cansado el sentimiento.
Toda la peor vida de la vida,
que a veces es la única que ocurre,
le habrá ocurrido a un yo que no conozco,
un yo que a fuerza de desconocido
convierte en no vivido lo vivido,
y el yo que reconozco, el que comparte
la vida preferida
(ésa que ha estado siempre en otra parte)
sera mi yo más mío.
Y la vida que venga será fácil,
o lo parecerá (que más me da)
será la dulce vida,
y por dulzura y por facilidad
será una eternidad mientras me dura,
aunque sólo me dure un día más.
Por eso, más que un día,
mi día de mañana es el proyecto
de un tiempo por llegar:
es el pluscuamperfecto de futuro.
Ya sólo hay que aprenderlo a conjugar.

De “La vida de frontera”

****

¿Soñamos? Vamos allá, con todo un clásico:

EL SUEÑO (Frank Kafka)

Josef K. soñó:

Era un día hermoso, y K. quiso salir a pasear Pero apenas dió dos pasos, llegó al cementerio. Vió numerosos e intrincados senderos, muy numerosos y nada prácticos; K. flotaba sobre uno de esos senderos como sobre un torrente , en un inconmovible deslizamiento. su mirada advirtió desde lejos el montículo de una tumba recién cubierta, y quiso detenerse a su lado. Esse montículo ejercía sobre él casi una fascinación, y le parecía que nunca podría acercarse demasiado rápidamente. De pronto, sin embargo, la tumba casi desaparecía de la vista, oculta por estandartes que flameaban y se entrechocaban con fuerza; no se veía a los portadores de los estandartes, pero era como si allí reinara un gran júbilo

Todavía buscaba a la distancia, cuando vió de pronto la misma sepultura a su lado, cerca del camino; pronto la dejaría atrás. Salto rápidamente al césped. Pero como en el momento del salto el sendero se movía velozmente bajo sus pies, se tambaleó y cayó de rodillas justamente frente a la tumba. Detrás de ésta había dos hombres que sostenían una lápida en la tierra, donde quedó sólidamente asegurada. Entonces surgió de un matorral un tercer hombre, en quién K. inmediatamente reconoció a un artista. Sólo vestía pantalones y una camisa mal abotonada; en la cabeza tenía una gorra de terciopelo; en la mano un lápiz común, con el que dibujaba figuras en el aire mientras se acercaba

Apoyó ese lápiz en la parte superior de la lápida; la lápida era muy alta; el hombre no necesitaba agacharse, pero si inclinarse hacia adelante, porque el montículo de tierra (que evidentemente no quería pisar) lo separaba de la piedra. Estaba en puntas de pie y se apoyaba con la mano izquierda en la superficie de la lápida. mediante un prodigio de destreza logró dibujar con un lápiz común letras doradas y escribió: “Aquí yace”. Cada una de las letras era clara y hermosa, profundamente inscripta y de oro purísimo Cuando hubo escrito las dos palabras, se volvió hacia K. que sentía gran ansiedad por saber cómo seguiría la inscripción, apenas se preocupaba por el individuo y sólo miraba la lápida. El hombre se dispuso nuevamente a escribir, pero no pudo, algo se lo impedía; dejo caer el lápiz y nuevamente se volvió hacia K.

Esta vez K. lo miró y advirtió que estaba profundamente perplejo, pero sin poder explicarse el motivo de su perplejidad. Toda su vivacidad anterior había desaparecido. Esto hizo que también K. comenzara a sentirse perplejo; cambiaban miradas desoladas; había entre ellos algún odioso malentendido, que ninguno de los dos podía solucionar. Fuera de lugar, comenzó a repicar la pequeña campana de la capilla fúnebre, pero el artista hizo una señal con la mano y la campana cesó. Poco después comenzó nuevamente a repicar; esta vez con mucha suavidad y sin insistencia; inmediatamente cesó; era como si solamente quisiera probar su sonido. K. estaba preocupado por la situación del artista, comenzó a llorar y sollozó largo rato en el hueco de sus manos. El artista esperó que K. se calmara y luego decidió , ya que no encontraba otra salida, proseguir su inscripción . El primer breve trazo que dibujó fué un alivio para K. pero el artista tuvo que vencer evidentemente una extraordinaria repugnancia antes de terminarlo; además, la inscripción no era ahora tan hermosa, sobre todo parecía haber mucho menos dorado, los trazos se demoraban, pálidos e inseguros; pero la letra resultó bastante grande. Era una J.; estaba casi terminada ya, cuando el artista, furioso, dió un puntapié contra la tumba y la tierra voló por los aires. Por fin comprendió K.; era muy tarde para pedir disculpas; con sus diez dedos escarbó en la tierra, que no le ofrecía ninguna resistencia; todo parecía preparado de antemano; sólo para disimular, habían colocado esa fina capa de tierra; inmediatamente se abrió debajo de él un gran hoyo, de empinadas paredes, en el cual K. impulsado por una suave corriente que lo colocó de espaldas, se hundió. Pero cuando ya lo recibía la impenetrable profundidad esforzándose todavía por erguir la cabeza, pudo ver su nombre que atravesaba rápidamente la lápida, con espléndidos adornos.

Encantado con esta visión, se despertó.

****
Queridos, queridas, os deseo un estupendísimo fin de semana. Que la alegría nos inunde, que la felicidad nos alcance.

Os dejo una cancioncilla que da un buen rollito que pá qué: http://www.youtube.com/watch?v=DM2177pHMT0

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Autor: valeriatittarelli

Redactora freelance, community manager y bloguera. Investigación y generación de contenidos para redes sociales y blogs. Artículos, notas, reportajes.

5 pensamientos en “Al fin … ¡¡viernesssssss!!

  1. Qué maravilla Kafka. Estoy yendo a comprar El proceso… Hay que leer estos clásicos para saber qué se está haciendo, está claro. Siempre he querido leer “Por qué leer los clásicos”, voy a ver si está también y a qué precio, jajaja.
    Por cierto, qué guapos estamos en las fotos. Y qué gracia Luci con San Juan de la Cruz, qué ocurrencia jajajaja… si es que tienes unas niñas mú listas.
    Da buen rollo la canción sí, mucho. Y a vivir que son dos días y el segundo estamos en Madrid! jajajajaja

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  2. Las niñas me dan 20 vueltas a servidora, ley de vida…

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  3. Envidia de Carmen que va a por El Proceso. Que procure no encontrar similitudes con ciertas épocas o etapas de la vida, por no hablar de la situación política, administrativa o económica del mundo. Una vez leído, todo es diferente. Besitos a todos, con un fin de semana hogareño necesariamente dada la climatología.

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  4. Buen fin de semana a ti también ángel gaditano. Aqui también llueve, pero de hogareño nada, jajaja.,

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  5. Cuando estaba en la Universidad creo que releí, hará más de 25 años, La muralla China de Kafka, un magistral cuento o narración sobre el espacio y el tiempo, la soledad y otras angutias, la inquietud y según que penalidades. Me sigue fascinando, es un referente de sensaciones inagotables. Tiene una magia de entraña pura y muy dura, sin crueldad.
    Guapetonas todas en las fotos.La pequeñaja tiene pinta de ser una mezcla de diablilla y hada. Mola, je,je, saludos y abrazos en otro día de curro que espero no contagiaros para que seáis felices, Julián Sánchez Caramazana

    PD: Trascendente belleza la de la tu hija mayor. Protégelas mucho sin que se note, je,je

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