IoSonoValeria

Mi diario de a bordo

Ainsss, lunes…

2 comentarios

¡Muy buenos días!

Vuelta a la normalidad. Por fin. Ya era hora. Justo y necesario :).

Quim Monzó y su finísima ironía, para celebrarlo…

LA FE  (en “Ochenta y seis cuentos”, Ed. Anagrama)

-Quizá es que no me quieres.

-Te quiero.

-¿Cómo lo sabes?

-No lo sé. Lo siento. Lo noto.

-¿Cómo puedes estar tan seguro de que lo que notas es que me quieres y no otra cosa?

-Te quiero porque eres diferente a todas las mujeres que he conocido en mi vida. Te quiero como nunca he querido a nadie, y como nunca podré querer. Te quiero más que a mí mismo. Por ti daría la vida, me dejaría despellejar vivo, permitiría que jugasen con mis ojos como si fuesen canicas. Que me tirasen a un mar de sulfumán. Te quiero. Quiero cada pliegue de tu cuerpo. Me basta mirarte a los ojos para ser feliz. En tus pupilas me veo, pequeñito.

Ella mueve la cabeza inquieta.

-¿Lo dices de verdad? Oh, Raúl, si supiese que me quieres de veras, que te puedo creer, que no te engañas sin saberlo y por lo tanto me engañas a mí… ¿De verdad me quieres?

-Sí. Te quiero como nadie ha sido capaz de querer nunca. Te querría aunque me recharazas, aunque no quisieras ni verme. Te querría en silencio, a escondidas. Esperaría que salieses del trabajo nada más que para verte de lejos. ¿Cómo es posible que dudes de que te quiero?

-¿Cómo quieres que no dude? ¿Qué prueba tengo, real, de que me quieres? Tú dices que me quieres, sí. Pero son palabras, y las palabras con convenciones. Yo sé que te quiero mucho. Pero ¿cómo puedo tener la certeza de que tú me quieres a mí?

-Mirándome a los ojos. ¿No eres capaz de leer en ellos que te quiero de verdad? Mírame a los ojos. ¿Crees que podrían engañarte? Me decepcionas.

-¿Te decepciono? No será mucho lo que me quieres si te decepcionas por tan poco. ¿Y todavía me preguntas por qué dudo de tu amor?

El hombre la mira a los ojos y le coge las manos.

-Te quiero. ¿Me oyes bien? Te   q u i e r o.

-Oh, “te quiero”, “te quiero”… Es muy fácil decir te quiero.

-¿Qué quieres qué haga? ¿Que me mate para demostrártelo?

-No seas melodrámatico. No me gusta nada ese tono. Pierdes la paciencia enseguida. Si me quisieras de verdad no la perderías tan fácilmente. 

-Yo no pierdo nada. Sólo te pregunto una cosa: ¿qué te demostraría que te quiero?

-No soy yo la que tiene que decirlo. Tiene que salir de ti. Las cosas no son tan fáciles como parecen. -Hace una pausa. Contempla a Rául y suspira-. Quizá sí tendría que creerte.

-¡Pues claro que tienes que creerme!

-Pero ¿por qué? ¿Qué me asegura que no me engañas o, incluso, que tú mismo estás convencido de que me quieres pero en el fondo del fondo, sin tú saberlo, no me quieres de verdad? Bien puede ser que te equivoques. No creo que obres de mala fe. Creo que cuando dices que me quieres es porque lo crees. Pero ¿y si te equivocas? ¿Y si lo que sientes por mí no es amor sino afecto, o algo parecido? ¿Cómo sabes que es amor de verdad?

-Me aturdes.

-Perdona.

-Yo lo único que sé es que te quiero y tú me desconciertas con preguntas. Me hartas.

-Quizá es que no me quieres. 

****

Un poema de María Sanz, recogido en Los premios del tren)

TREN DE TARDE

Sigues averiguando

la causa de este adiós irreparable,

de tan larga renuncia

a todo cuanto habías presentido.

El tren es sólo uno

de los muchos fragmentos

que componen tu estática derrota,

de la luz que perece

víctima de la espera.

Y sigues ahondando

en las mismas preguntas que te hacías

en aquella tibia tarde,

cuando el mundo acababa

de borrar tus raíles.

El tren es sólo un eco del fracaso,

respuesta movediza

para la tierra firme de tus sueños.

****

      Novedad que ya apuntaba el pasado viernes. Ya tenemos el nuevo número bimensual de la revista En Sentido Figurado. Un amigo bien conocido entre los escritores incluidos: Ginés S. Cutillas y su microrrelato “Yo es otro“. No os lo perdáis: http://www.ensentidofigurado.com/actual.pdf porque además os encontraréis con las creaciones de Pedro Herrero Amorós, Belén Lorenzo, José Gutiérrez Llama y Maite García Icuña entre las letras mínimas y con los cuentos de Rubén García y Pepe Pereza en la sección “Entrecuentos”. Y poesía, ensayo, etc etc etc.

****

Actualizada la Biblioteca Imaginaria con las siguientes reseñas: http://www.labibliotecaimaginaria.es/

– El legado del escorpión, de Juan José Ruiz Ruiz,  reseña escrita por Cristina Monteoliva.
– La protesta , de Henry James, reseña escrita por José Cruz Cabrerizo.
– Adiós, Shangai, de Angel Wagestein, reseña escrita por Laura Corral.
– El gol imposible, de Enrique Sánchez, reseña escrita por Raúl Rubio Millares

****

Nuevo descubrimiento. El blog de la escritora Mercedes De la Vega: http://mercedesdevega-blog.blogspot.com/ donde publica sus cuentos y microrrelatos. Desde aquí le agradezco que me preste su versión de…

“CAPERUCITA”

Al salir del taxi, se tapó con la capa roja y saltó sobre un charco.
Pagó el recorrido con monedas caídas en el fondo de la cesta.
Dio un, dos, tres brincos, cruzó tres charcos y llegó a la acera.
Tocó un timbre y se abrió un portal.
Subió al tercer piso sin tomar el ascensor.
Empujó la puerta que estaba entreabierta.
El lobo la estaba esperando.
Se había mojado las botas de charol y las gotas resbalaban sobre su brillo encarnado cayendo en la lana de la alfombra.
Se quito la caperuza y se desplomó su negra melena recogida en dos trenzas con grandes lazos rojos. Dejó sobre la mesilla la cesta que llevaba sobre el brazo y sacó unos cigarrillos. Esperó sentada a los pies de la cama la llegada del lobo.
Escuchó sus zancadas al otro lado de una puerta, el rechinar de las uñas sobre la dura madera, el latir de una huella.
El picaporte crujía y cerró los ojos. Un rugido sobrevoló la habitación.
De un salto, el lobo se tiró sobre ella desde el umbral y con el hocico le levantó la falda. La Husmeó entre las bragas y, de un mordisco, se las arrancó destrozándolas en el aire como atrapando mariposas, mientras una puerta se cerraba.
Caperucita sentía su hocico húmedo y frío recorrerle la piel, y contenía la respiración mientras el lobo lamía su cuerpo fresco y perfumado. Unos ojos saltones de animal en celo miraban a su alrededor olfateando el aire, y a cuatro patas, se abalanzó sobre la cesta y lanzó por el aire la comida que llevaba para la abuelita. Hambriento la devoró. Miró la capa roja con ansiedad y malevolencia, relamiéndose.
Agazapado, encorvado, la saliva se escurría por sus dientes con restos de alimento y reptaba por la alfombra formando un círculo alrededor de la joven de capucha roja y, daba vueltas y vueltas, acorralándola sin consuelo.
Caperucita, asustada, se acurrucó en el centro del círculo y el lobo saltó sobre ella. Sus dientes largos y afilados mordisqueaban tiernos lugares de piel sonrosada.
Y las uñas largas y sucias, arañaban.
Cuando terminó con ella: la capa, el vestido, las botitas, la cesta, las largas trenzas deshechas por la habitación, eran los únicos supervivientes del cuento.
Y el lobo despidió a su caperucita con un dulce mordisco en los labios y se metió para dentro. Ella, sacó de la cesta sus vaqueros y una camiseta, y guardó el dinero que le dio su lobo, hasta el próximo cuento.

(Relato publicado en “Cuentos del Sismógrafo”.)

****

Más Monzó, por grande…

¿POR QUÉ LAS AGUJAS DE LOS RELOJES GIRAN EN EL SENTIDO DE LAS AGUJAS DE LOS RELOJES?

El hombre azul está en el café, moviendo la cucharilla dentro de una taza de poleo. Se le acerca un hombre magenta, de aspecto desazonado.

-Tengo que hablar con usted. ¿Puedo sentarme?

-Siéntese.

-No sé por dónde empezar.

-Por el principio.

-El mes pasado seduje a su mujer.

-¿A mi mujer?

-Sí.

El hombre azul tarda cuatro segundos en contestar.

-¿Por qué viene a contármelo?

-Porque desde entonces no vivo.

-¿Por qué? ¿La quiere tanto que quiere vivir con ella? ¿Ella no lo quiere y eso lo desazona?

-No.

-¿Acaso es el remordimiento?

-No. Lo que pasa es que no me deja vivir. Me llama día y noche. Y si no contesto viene a casa. Y si no estou me busca por todas partes. Me viene a ver al trabajo, dice que no puede vivir sin mí.

-¿Y?

-He perdido la tranquilidad. Desde que la conocí no he podido quitármela de encima un solo días. ¿Usted no ha notado nada?

-¿Cúando la conoció?

-Hace un mes y medio. Usted estaba en Roma.

En efecto, hace un mes y medio el hombre azul estuvo en Roma.

-¿Usted cómo sabe que yo estaba en Roma?

-¿No me cree? Me lo dijo ella, cuando la conocí. La conocí en un cursillo de informática.

En efecto, aprovechando que el hombre de azul estaba en Roma, la mujer hizo un curso de informática.

-Bueno, ¿y qué quiere?

-Que me ayude a zafarme. No es que su mujer no me guste. Es extraordinaria, inteligente, sensual. ¿Qué voy a decirle? Pero…

-Es muy absorbente.

-¿Verdad que sí? -dice, contento, el hombre magenta al ver que el hombre azul lo comprende.

-Tiene ganas de quitársela de encima.

-Francamente, sí.

-No lo deja en paz ni un momento, ¿no? Si lo ve solo, fumando, tomando el fresco, leyendo el diario, estudiando, mirando el programa de televisión que más le gusta, el que sea, inmediatamente se le echa encima y empieza a hacerle carantoñas.

-Además, si no estás absolutamente pendiente de ella cree que molesta y se pone de esa manera que se pone. Por eso, aunque sé que no tengo ningún derecho, quiero pedirle un favor: hable con ella, móntele una escena de celos, amenácela. Lo que sea. Cualquier cosa con tal de que no nos veamos más.

-¿De veras se la quiere quitar de encima?

-Sí, por favor.

-Nada más fácil. Haga como yo. Deje de rehuirla, no se esconda, sea amable, tierno, considerado. Hágale más caso que ella a usted. Llámela, dígale que la quiere como no ha querido nunca. Prométale que le dedicará la vida entera. Cásense.

****

Por último, una imagen del Club Pasapágina arropado por el escritor Miguel Ángel Cáliz y el poeta/reportero Daniel Rodríguez Moya. Es que habrá novedades en el club el próximo miércoles, ¡ya os contaré!

****

Sed felices. Sonreíd, emocionaros, amad. Miles de besos, Valeria.

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Autor: valeriatittarelli

Redactora freelance, community manager y bloguera. Investigación y generación de contenidos para redes sociales y blogs. Artículos, notas, reportajes.

2 pensamientos en “Ainsss, lunes…

  1. Y la foto no es grande ni ná. Sigo pensando que soy la más guapa, jajajaja.
    Qué grande es Monzó. Buena entrada Tittarelli… buen descubrimiento ese blog nuevo.
    Espero que salga bien el próximo miércoles de Club, hay ilusión en ese proyecto…
    Un beso, estoy contigo en todo momento y más hoy.

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  2. Claro que saldrá bien, pequeñaja :).
    Y graciassss por lo demás.

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