IoSonoValeria

Mi diario de a bordo

¡¡Muy buenos días!!

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Esta semana he de informaros de muchas actividades, así que sin más preámbulos vamos allá:

Martes, 5 de Abril

Invitación recibida de Silvia Gallego:

Me hace mucha ilusión* invitarte a  la próxima lectura de poemas inéditos. Titulo la plaquette que te entregarán RENGLONES DE ASFALTO.

También se proyectará un vídeo magnífico de una amiga con esta imagen recreada en Granada.

Será en el ciclo*: POESÍA PARA PEATÓN, este martes   5 de abril a las 22.30

C/  Sócrates, 27 (Bar Peatón)

Empezaremos muy puntuales y tendrá una duración de unos 40-50 minutos.

Seguro que disfrutamos, para mí es muy especial contar con tu “abrazo”.

Tras   BESO DE ALMOHADILLA , la plaquette publicada con Diente de Oro, en 2008 es mi segunda lectura individual; te espero.

Miércoles, 6 de Abril

Ediciones Traspiés en colaboración con el Museo Casa de los Tiros, quiere invitar a todos los interesados en la literatura a la presentación, el día 6 de abril a las 19 h., en la C/ Pavaneras de Granada, del libro de relatos “La voz de Nueva York” del autor norteamericano William Sidney Porter, conocido por el seudónimo de O.Henry.
     La traducción de los mismos ha corrido a cargo de María Teresa Sánchez Montesinos, quien intervendrá en el acto junto al editor de la obra Miguel A. Cáliz.
 
      un saludo de Ediciones Traspies

Jueves, 7 de Abril

Por fin la presentación en Granada del libro de relatos de Isabel Mellado, “El perro que comía silencio“. Un libro que está cosechando unas críticas estupendas. Habrá que hacerse con él.

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El pasado 31 de marzo se hacía público el nombre ganador del Premio de Narrativa Breve Ribera del Duero:  Marcos Giralt con su libro de cuentos ‘Cuatro cuentos de amor invertebrado’, acerca de unos amores “que no acaban de vertebrarse”. La noticia completa la podeís leer aquí: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/03/31/castillayleon/1301575004.html .

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Me despido con un relato de ritmo vibrante, muy visual, de Jesús Esnaola,

¿Dónde están los enanitos?

Bajo las escaleras de dos en dos, me he vuelto a dormir, y me cuelo en el vagón sobre el pitido, por la grieta menguante de las puertas que se cierran. Encuentro un sitio libre, en el  metro a las ocho de la mañana; tal vez todo cambie por fin. Al sentarme me desinflo en un largo suspiro y lo oigo de nuevo, un día más, ¡ai hooooo!, ¡ai hooooo! Y al mismo tiempo que el metro inicia la marcha todos cantamos ¡ai hooo!, al unísono, ¡aiho aiho vamos a trabajar!, y como cada mañana me siento incómodo al principio, me siento ridículo, pero sólo al principio porque la alegría nos la vamos pasando, no parecemos alegres y sin embargo nos contagiamos hasta que cantamos con entusiasmo, ¡ai hooo!, convencidos, ¡ai hooo!, mientras el metro avanza hacia las entrañas de la Tierra, ¡vamos a trabajar!, y los túneles, convertidos en galerías de una mina, se inundan de esta música absurda hasta llegar a la profundidad de nuestro destino y detenernos para bajar del convoy en fila, caminamos pico en mano, pala al hombro, otros arrastran carretillas y comenzamos a extraer minerales, piedras preciosas u horrendas, tanto da porque la escasa luz de los farolillos apenas nos permite distinguir nuestros rostros tiznados donde los blancos de los ojos refulgen, igualan las razas diferentes y los cánticos que no cesan, el ¡ai hooo! que se oye con fuerza, rebota por las galerías y nos anima a seguir adelante una hora y otra hasta que el sudor amenaza con sustituir a la carne y convertirnos en fluidos inútiles y entonces cambia la letra, que no la melodía, y nos acompaña de nuevo al vagón del metro que nos espera, ¡ai hooo ai hooo!, para devolvernos a la superficie, ¡a casa a descansar!, y a la vuelta cantamos bajito, en susurros, tan justos vamos de fuerzas. De regreso en la estación, ¡ai hooo ai hooo!, las escaleras mecánicas averiadas, ¡a casa a descansar!, y ahora subimos de una en una que es para lo que quedan fuerzas y llegar a casa destrozado, pero con ese punto de esperanza y entrar, como cada noche, en nuestra habitación de respiraciones profundas y olores espesos para encontrarla dormida, desde hace meses, y rozar sus labios con los míos.
Podeís leer más relatos de Jesús en su bitácora, El Dr. Frankestein, supongo> http://frankensteinsupongo.blogspot.com/ .
Un fuerte abrazo a tod@s,
Valeria.
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Autor: valeriatittarelli

Redactora freelance, community manager y bloguera. Investigación y generación de contenidos para redes sociales y blogs. Artículos, notas, reportajes.

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