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Mi diario de a bordo

regresos

Un storytelling de los de verdad …

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En marketing online el storytelling está al alza. Y, de hecho, en mi faceta como community manager, lo aconsejo mucho: es una forma espléndida de acercar una marca o empresa a sus clientes, potenciales o recurrentes. Pero hoy a quien voy a “acercar” es a mí misma. Por ese he titulado este post como “Un storytelling de los de verdad” … y no es que los de las empresas sean falsos, es que hoy me apetece escribir sobre mí misma.

regresos

Antecedes de hecho: siempre he tenido necesidad de escribir, sobre todo en momentos de soledad, o cuando las cosas no me iban bien. De lo uno y lo otro he tenido y sigo teniendo en la vida, así que el hecho de que hoy, un domingo calurosísimo del mes de agosto, sentada en mi habitación color lavanda, con mariposas decorando una de las paredes (regalo de mi hija la mayor), frente a la ventana por donde se cuela el incesante catar de las cigarras, significa que algo me pasa.

Recuerdo que cuando comencé este blog, hace la friolera de 8 años, fue la soledad la que me llevó a ello. Me sentía sola, muyyyy sola  pero con cosas que contar. Muchas de ellas a mí misma, para qué nos vamos a engañar. Después vino un curso de escritura creativa presencial (ya había hecho algunos online), en el que conocí a muchas personas de la vida literaria granadina y aquello me gustó. ¿Sería ese mi camino? ¿Escribir cuentos, relatos? No lo sabía, pero era un camino que desde luego me atraía. Ese curso trajo a mi vida también a personas importantes, como Elvira y Carmen. Cada una a su manera sigue en mi vida, así que me siento afortunada.

De los derroteros literarios granatensis, además de conocer a muchas personas importantes de esta escena, extraje experiencias muy positivas, como leer mis relatos en público en el mítico Anaïs o para el Fex. También trajo, en cierta medida, el amor. O hizo que ese amor se concretara. Echando la vista atrás, creo que fue un momento en mi vida muy, muy creativo, que compaginaba con mi hasta aquel entonces, profesión: ser agente de viajes.

Nueve años dan para mucho y en cierto momento me dediqué a hacer quedadas y encuentros para gente sin pareja. De todas las motivaciones posibles que uno pudiera pensar, la única cierta fue que quería facilitar un poco la vida a quien se encontraba solo/a. Recordaba aquel primer año de divorciada, en el afán de recuperar nuevas amistades o encontrar otras nuevas, en buscar mi verdad fuera del matrimonio, de reencontrarme. Y, durante un tiempo, creo que conseguí mi objetivo y el círculo de amistades se amplió, para mí y para otras personas. Muchas ya no están en mi vida, pero eso no quiere decir que no las recuerde con cierto cariño. Otras permanecen, lo de cual me alegro muchísimo.

En lo profesional, no triunfé con mi proyecto de agencia de viajes. El mercado, la crisis, o quizá mi enfoque, que quería unir creatividad con los viajes. Tal vez no era el momento, quién sabe. Pero ante esta debacle económica (de la que aún me estoy recuperando) no dejé de escribir. De otra forma, cierto es. No escribía para contar historias ni relatos, escribía y escribo para otros. En el sentido de artículos de no ficción. Artículos para blogs de empresa sobre las más variadas temáticas. Un campo no fácil, pero en el que poco a poco han ido confiando más personas o donde mi nombre ha encontrado un pequeño hueco.

¿He dejado de escribir “historias”? La verdad es que no. Aquí las tengo, conmigo, dentro del alma. Porque para mí siempre ha sido más fácil comunicarme por escrito que cara a cara. Frente a frente surgen los temores, los miedos y pocas veces he dejado salir todo lo que llevo dentro; cuando ha ocurrido ha sido fruto de una emergencia, de un decir por aquí no puedo volver a pasar, de un coger el toro por los cuernos. Pero prefiero escribir, con el sueño de que mis letras, mi mensaje llegue a su destinatario. Pero que llegue, lo comprenda y … haga algo.

Sí, en mis escritos personales describo pero, apenas camuflado, demando. Amor, muestras de cariño, compañía de verdad. Son mis anhelos, los de siempre: sentirme querida. Pudiera ser una muestra de debilidad, pero en el fondo creo que es justamente lo contrario. Es de valientes expresar los anhelos más ocultos, más profundos, abrirse al exterior y quedarse expuestos a todo y a todos.

Mi madre siempre me ha dicho que mi mayor defecto es que no sé estar sola. Creo que ella no sabe a ciencia cierta cuán sola me he sentido a lo largo de mi vida, pese a estar acompañada. Esa es la peor soledad, ¿no? Sentirse solos en medio del mundo.  Pero tiene algo de razón: no he nacido para estar sola. Necesito de los aportes de las personas, tener un círculo de gente de las que aprender y que aprendan conmigo.

Últimamente no es así. Últimamente hay una variable que está dormida. No estoy combativa. No es que no luche: lo hago cada día en el trabajo, intentando sobrevivir a mi particular catarsis económica. Lo hago cada día con mis pequeñajas, que siempre presentan retos inesperados. Y lo hago esforzándome como pueda en el amor.

Pero en lo demás, estoy demasiado calmada. (Seguro que mi actual pareja no opina igual, pero así es …). Quizá sea la calma ante la tempestad. Quizá sea un descanso para recuperar energías. Lo que espero que no sea es decepción acomodada. Laxitud. Un no merece la pena. Espero, de veras, que no sea nada de esto último.

Ayer, hablando con una de mis hijas, me preguntó qué sueños tenía. Y dije algunos: una casa con una gran cristalera donde esté el estudio de fotografía, la mesa para escribir, un closet, maravillosas vistas, muchos dormitorios. Viajar mucho. Tener más dinero. Pero el que no dije es el más importante, el oculto y que nada tiene que ver con posesiones materiales: sentirme importante para alguien, querida. Que alguien se sienta orgulloso de mí. Que me muestre como su tesoro. Curioso, ¿no? Camino de los 45 años y estar en la certeza de que aún no lo he conseguido …

Volviendo a la creatividad, creo que el hecho de que mi vida ahora esté unida a un gran fotógrafo no es fruto de la casualidad. Juntos tenemos ese proyecto que a mí me tanto me gusta:  BKE Fotografía Boudoir. Y me gusta porque sus lemas son #TodosPodemosSerSexy y #LaBellezaEstáEnLaCabeza. El proyecto nace en parte de mi interior. De esos complejos que surgen en algún momento de nuestra vida y frente a los que luchamos el resto de nuestros días. Complejos que nos condicionan, que nos hacen volver a veces transparentes. Que hace que nos escondamos. Que claudiquemos. Complejos que son armas de disuasión maligna, cuando los demás llegan a conocerlos. Yo los he tenido y aún a día de hoy, si no tengo cuidado, me condicionan. Y yo quiero demostrar que no. Que las tallas no importan. Ni las alturas. Que todos tenemos algo bello que mostrar, sobre todo dentro. Que esa belleza interior puede transmitirse fuera, a través de una fotografía, de una imagen, de una experiencia en la que sentirse diferentes.

Pero no he vuelto a este blog a hablar de fotografía ni de proyectos. De ellos hablo a menudo en otros lares. He vuelto a IoSonoValeria porque algo se está removiendo en mi interior. Una necesidad, un apremio. Una vuelta a los orígenes quizá.

En un año no diré que no he pasado por aquí. Lo he hecho. Viendo como las visitas a esta bitácora, sin escribir nada, seguían adelante. Lo he hecho de pasada, con un poco de vergüenza por haberlo tenido abandonado tanto tiempo. Con pena por no saber qué escribir. Hoy me he sentado con el propósito de darle nueva vida, colmarlo de mis muchos intereses, que van desde la literatura, al marketing online, a la radio, a la vida, a las relaciones, a la fotografía y a las personas.

Es la hora de un revulsivo, un cambio de cara, una mini revolución.

Por lo demás, deciros que mis hijas son unas personitas maravillosas. Que siguen adelante. Que tienen sus propios sueños. Una buscando su futuro con ahínco y que ya tiene su propio blog en la que va publicando su primera novela. Una hija muy, muy especial, Valeria. La pequeña, Lucía, sigue siendo ese bichito en busca de atenciones, adorablemente celosa, pero tierna, muy tierna. Y justo ella, ahora que iba a poner punto y seguido a este regreso, me ha mandado esta canción.

No, las casualidades no existen …

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Autor: valeriatittarelli

Redactora freelance, community manager y bloguera. Investigación y generación de contenidos para redes sociales y blogs. Artículos, notas, reportajes.

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