IoSonoValeria

Mi diario de a bordo


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#TATGranada 2: “No me sigas, vente conmigo”.

1005405_259674447508819_1190427677_n     Y es que todo se acaba … y ayer viernes terminó el intenso evento de #TATGranada.

Talking About Twitter” = Baterías de móviles fundidas de tanto tuitear, grandes ponentes, música, mágicas actuaciones …

Muy, muy satisfecha de haber participado y deseando que exista un #TATGranada2014 y que Granada siga siendo Trending Topic nacional, mundial y lo que se tercie. Os dejo un nuevo reportaje fotográfico, de los momentos “estelares” de ayer.

Que lo disfrutéis. Y que disfrutéis también del fin de semana. Y que tuiteemos mucho, que es una forma de informarse, de interactuar, de acercarse …

Sed felices,

besos mil,

Valeria.

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Twitter y la política. Mesa con el periodista Fernando Jáuregui y los políticos Patxi López y González Pons.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA     Con Fernando Jáuregui, para mí el mejor de los tres :).

OLYMPUS DIGITAL CAMERA   Con la escritora y periodista Raquel Martos, autora de “Los besos no se gastan“, novela que tuvimos el placer de leer el año pasado en el Club de Lectura Pasapágina, ¿lo recordáis?. Raquel es de una elegante sencillez, simpática y que nos dejó el jueves algunas frases para el recuerdo como ésta: “Twitter=conexión de sensibilidades” o mi preferida: “No me sigas, vente conmigo“.

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Cocina tuitera: Pablo Amate y Chicote, Mister Pesadilla en la cocina … (Y yo al ver las guitarras, pues en modo “curioso”…).

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Muy mediáticos: Juan López Uralde de EQUO y José Antonio Rodríguez, súperalcalde de Jun y uno de los artífices de #TATGranada, Talking About Twitter  … Y cuando se nos desvela el significado del binomio de la bandera de Jun, qué queréis que os diga … ;-).

OLYMPUS DIGITAL CAMERA    Nuestra granadina Rosa López, a punto de comenzar actuación (que me perdí, cosas de ser mami … ), cercana, simpática y estilizadísima !!! http://www.youtube.com/watch?v=M5ti0BHGixQ&feature=youtu.be&a .

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Ejemplo de éxito rotundo en Twitter: @2010MisterChip. De cómo le cambia a uno la vida en un pis pas.

 OLYMPUS DIGITAL CAMERA   Un trabajo arduo … Llevar las redes sociales de la Policía. ¡Qué seguros estábamos!

OLYMPUS DIGITAL CAMERA   Magia granadina con arte al 100%: nuestro Mago Migue, “estoy o no pá comerme?”.

Lo estás y además  tuiteó acertando las cartas, ¡no se puede pedir más!

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@laura: la primera mujer latinoamericana en registrarse en Twitter, una mejicana valiente a la que nada intimida y que nos dejó sus palabras: “Twitter quería crear conexiones”, “Twitter es un triunfo de la humanidad, no de la tecnología” o “Es un orgullo mirar a Twitter y pensar *esto lo hemos hecho nosotros*”. También nos dejó un vídeo salsero, dedicado a ella: “Sígueme, que yo te sigo” (si hablamos de la red social del “pajarito“,  ¡qué mejor título!) http://www.youtube.com/watch?v=Gu-VXMOJGw8

 Ahora, aún siendo propietaria de una pequeña parte de Twitter, @laura tiene en proyecto una nueva red social. Habrá que prestarle atención.

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El gran broche de oro de unas jornadas muy interesantes.

El primer “tuitconcierto” de la historia:

la actuación de la gaditana Merche.  Toda voz, toda emoción. Aquí su actuación en directo, su “Soledad“, dedicados para todos los que alguna vez se han sentido solos (eso nos suena a todos, ehhh?)  http://www.youtube.com/watch?v=P9UB0KnDG44 . Aquí con su regalo “Si te marchas“, acompañada por la guitarra del periodista Iñaki Cano, que por cierto, hay que darle la enhorabuena por su buena labor durante estas dos jornadas, ¡perfecto” http://t.co/OIKYzGoBXf

OLYMPUS DIGITAL CAMERA  (Se nota que me gustan las fotos … ¿cierto?)

Esto es todo. El año que viene (espero), más.

Os dejo otra canción de Merche, “Luna” : que si te caes te tienes que volver a levantar. Pues eso :).

http://www.youtube.com/watch?v=Ci1eI5364Vw


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Keep Calm and …

¡aprovecha la semana!

Que los lunes, lunes son, pero con un buen café al lado y una semana por delante con un sinfín de posibilidades a la vista, será mucho más ameno.

Yo he comenzado poniendo al día el blog de Dama Atelier, donde he incluido las fotografías del desfile del pasado sábado y el de Quiromasaje Mingorance, donde se nos ofrecen consejos muy importantes sobre la correcta postura corporal. Si queréis visitarlos, os dejo por aquí el enlace:

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buena postura http://quiromasajemingorance.wordpress.com

Tras una pequeña pausa, tendré sesión de fotos con los modelos escogidos para el concurso de Latino Suits, del que muy pronto os daré los detalles …   176993_101844613314417_877956363_o   http://latinosuits.wordpress.com

En fin, que va a ser una jornada completa, completa … así que si ves a una Community Manager por corriendo por las céntricas calles de Granada, sonríele y piensa …:

KeepCalmStudio.com-[Crown]-Keep-Calm-And-Love-A-Community-Manager

 

8496_10152894447960576_648317833_n En otro orden de cosas, os dejo con la programación de esta semana en el Museo Casa de los Tiros y una convocatoria para la   presentación del libro de relatos, “Desahuciados, Crónicas de la Crisis“, que tendrá lugar el próximo jueves 13 de junio a las 20.00h. en la Librería Nueva Gala (Almona de San Juan de Dios, 15, Granada). El acto correrá a cargo de Andrés Sopeña y Rafael Tejero.

Para celebrar esta puesta de largo además, se ha convocado un concurso de hiperbreves, en el que aún puedes participar …

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http://revistamicrorrelatos.blogspot.com.es/2013/06/concurso-de-hiperbreves-sobre-la-crisis.HTML

ENVIOS~1

Esto es lo que han dado de sí las primeras horas de este lunes … ¡regreso muy pronto!

Gracias por estar ahí y recordad … ¡sed felices!

http://www.youtube.com/watch?v=hyCom4PuAHI


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Quien se aburre es

¡porque quiere!

Una de las fantásticas ventajas de vivir en Granada es la amplia oferta cultural y de ocio que tenemos a nuestra disposición. Sólo es necesario que busques un poco para dar con la que encaje con tus gustos.

Hoy por ejemplo, tienes la opción de asistir a un interesante taller: “Arte en seda“.  Tendrá lugar en Coffice, el espacio coworking donde “resido” actualmente, en horario de 17.30h. a 20.30h. (C/San Diego nº 2)

Los detalles:

Con este taller aprenderemos la historia de la seda, las técnicas de pintura sobre este noble material y cada alumno realizará un pañuelo o foulard de pura seda morera decorado  en el aprendizaje de las técnicas, el cual se llevarán a casa para disfrutar este verano de un hermoso complemento realizado por ellos mismos.

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Todo el material incluido, solo necesitas traer un cuaderno para anotaciones y una regla de 20 cm.

Plazas limitadas: 10 plazas.

Precio: 18 euros.

¡Aún estáis a tiempo para asistir! Enlace del evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/495276220540675/

72514_359720310802258_2030525106_n  Y si lo tuyo es la moda, te sugiero que no te pierdas el desfile de esta tarde noche: una alfombra roja engalanará la Carrera de la Virgen, para recibir los diseños de Dama Atelier y otras empresas granadinas. ¡No te lo pierdas!

c8afaf108baabcf5e38a6b21c86c36e5 Otro taller interesante … esta vez para que realices por ti mism@ jabones naturales …

Apunta la fecha: sábado 15 de junio.

Aquí el programa: http://elvisanatural.wordpress.com/category/cursos-y-talleres/

Denominación del curso:

“Elaboración de jabones dermocosméticos artesanales”

Duración aproximada: 3 horas.

Coste por persona: 35 euros.

Programa del curso:

1- Presentación.

2- Instrucciones de seguridad.

3- Ingredientes: olor, textura y color.

4- Práctica: Elaboración del jabón.

5- Proporciones.

6- Tablas de Saponificación.

7- Tipos de jabones: glicerina, limpieza…

8- Repaso de todo lo aprendido.

Aforo máximo: 6 personas.

Material necesario: aceites, moldes, guantes, aromas, folios, bolígrafo para apuntes … están incluidos en el precio del curso.

Los alumnos se llevarán a casa un mínimo de 5 jabones cada uno. Inscripciones: 654844765 ó elvisanatural@gmail.com

*-*-*-*-*-*-*-*

Esta mañana, así sin más, me ha venido a la mente este microrrelato de la gran Ana María Shua … no sé yo si merecería la pena ;-):

FILTRO DE AMOR

Para hacerse querer, machacar en un mortero de plomo diez ojos de murciélago y una cabeza de mamba fresca hasta reducirlas a una pasta. Incorporar lentamente quince dientes de ajo crudo y disolver en bencina. Cuando la persona amada beba este filtro le crecerá de inmediato el labio superior hasta colgar por debajo de la barbilla, sus ojos perderán color, adquiriendo un aspecto protuberante, la nariz se le achatará a la manera de los cerdos, la columna vertebral, combada, formará una joroba, las articulaciones de las manos le quedarán rígidas y deformes, se le ennegrecerán los dientes y se enamorará perdidamente de usted.

insomnio_portada_6131    Me despido musicalmente: anoche los chicos de La Musicalité lo dieron todo en el pequeño escenario de Fórum Plaza; canciones del próximo disco, canciones tan esperadas como “La soledad en mí”, “Los cuatro elementos” o “Brisa” y una versión muy, muy conseguida de Bohemian Rapsody de Queen.

Personalmente a mí me parece un grupo muy versátil, con muchas posibilidades … les deseo mucha suerte.

Os dejo una de las canciones que más hicieron “mover” a los asistentes, coreando ese “y tus fotografías …”, del álbum Insomnio (2007)

http://www.youtube.com/watch?v=PfesMjF0Sjk


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Feliz viernes …

Qué tendrán los viernes que nos hacen comenzar el día con la sonrisa puesta …

En mi caso puede ser porque ayer mi tarde – noche fue bastante completa. De un lado asistí a la presentación del curso que Ideal y UGR han programado para la segunda quincena de julio y que versará sobre medios sociales. Interesante el abanico de profesores que impartirán las clases mayormente prácticas, sobre todo porque en estos momentos no existe una enseñanza muy reglada sobre ello y el respaldo de la UGR me parece más que interesante … Las intervenciones fueron amenas e instructivas, así que no me queda más que agradecer la posibilidad de haber asistido y a la hospitalidad de Restaurante Damasqueros por la hospitalidad. Os dejo una instantánea de una de las ponencias, en este caso tenía el turno de palabra el emprendedor Bere Casillas.

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Por otro lado, en mi parte literaria, deciros que tuve el gusto de participar, junto a otros miembros del Club de Lectura Paságina, a la presentación oficial en Granada de la última novela de Alejandro Pedregosa, llevada a cabo por el también novelista Alfonso Salazar. Una puesta de largo de un libro muy conseguido y actual. Y, cómo no, tengo que dar las gracias a Alejandro por la cervecita a las que nos invitó tras el acto.

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Dejando el pasado atrás, me voy al presente.

Os dejo una recomendación literaria de parte de Juan José Millás y publicada en El País, http://elpais.com/elpais/2013/06/06/opinion/1370541244_056126.html ; os comento que esta noche tengo el placer de asistir, gracias a Cadena100 y Fórum Plaza Granada al concierto de La Musicalité,  http://www.youtube.com/watch?v=pDdT49tsyT4,   y por último recordaros que muy pronto, los días 20 y 21 de junio tendrá lugar en Granada un gran encuentro de Tuiteros, TalkingAboutTwitter.

cabecera   Aún estáis a tiempo de asistir.

Eso es todo, buen fin de semana y no olvidéis de ser muy felices.

Besos mil,

Valeria


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Nunca un muro…

… fue tan famoso desde que nació la red social de Facebook, ¿verdad?

Por eso me parece acertadísimo el título del libro de Ricardo Guadalupe, “Frases en el muro, un diccionario de intuiciones”, que tuvo a bien presentarnos hace unas semanas durante una de las reuniones del Club de Lectura Pasapágina. Una recopilación de palabras y frases aclaratorias, aforismos casi de lo cotidiano …

164649_10200363268396534_1283322457_n                                     375133_10200584445365820_1465153202_n

Enhorabuena a Ricardo por su idea y la publicación de este libro. Estaré atenta a próximas publicaciones, mientras tanto os dejo una pequeña muestra de su trabajo:

AMOROSO: Yo la contemplaba a ella hecha de futuro sin fin.

BESO: El ángulo cambiante que forman tu boca y la mía.

DESILUSIONADO: Traicionado por el futuro.

INDIFERENCIA: Eres la compuerta cerrada que golpeo desde el interior de un compartimento que se inunda.

SEDUCCIÓN: En la conquista de una mujer, como en la guerra, es importante la toma de posiciones. Cuanto más cerca mejor.

SOLEDAD: Anuncio por palabras de la soledad: “Alquilo media cama“.

SUICIDA: Me quiero morir. Es para lo único que me quiero.

TIEMPO: El tiempo es lo único que cambia cuando nada cambia.

*-*-*-*-*-*-*-*

Pupurrí:

PRESENTACIÓN DEL LIBRO: “SIN TIERRA SOY” de Manuel Pérez-Petit. MIERCOLES, 5 DE JUNIO, 20:30 H.

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Para estar al tanto de las actividades de La Qarmita, seguid su blog …

http://laqarmita.blogspot.com.es/2013/06/presentacion-del-libro-sin-tierra-soy.html?spref=fb

 

Jueves a las 22h., dentro del Festival Ópera Prima del que os comunicaba ayer:

El festival de cine Ópera Prima de Granada pasa de evaluar riesgos y cuenta con PUNKPINELA para la clausura de su sección oficial “Ópera Prima en Foto”, nada menos que en el Serrallo Plaza.  ¡Entrada libre y gratishttp://www.youtube.com/watch?v=eh2ZkrpyFkU

Y antes, como ya os anunciaba ayer, la presentación de “A pleno sol” de Alejandro Pedregosa:

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Y si te encuentras anclad@, desmotivad@ o … lee esto :). (Cuando pinches en la foto se hará más ý más grande, jajjaa).

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Me despido por hoy con una gran canción y estupendo videoclip de Supersubmarina, realizado por alumnos de Escuela de Arte Granada:

http://www.youtube.com/watch?v=jeXGvGSdsf4 .

Espero que la disfrutéis … ¡Sed felices!

Besos mil,

Valeria.

 


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Resumen

¡Muy buenos días y feliz lunes de nubes!

Ya acabaron tanto la Feria del Libro de Granada como el Fip … y os hago un pequeño resumen:

-Genial haber podido asistir a la charla entre Mario Vargas Llosa y Benjamín Prado; memorables los recuerdos de D. Mario sobre Pablo Neruda y su voraz apetito, jajaja.

-Buenos libros, buenas presentaciones y buenas casetas.

 

-Buen partido entre poetas y narradores; unos dicen que empate, otros que ganó la poesía. El caso es que pasaron un buen rato y las letras se unieron una vez más.

    (Foto de Manuel M. Mateo, donada a la Asociación del Diente de Oro)  

 **Qué pequeña se ve la florecilla entre tantos…**

-Buena poesía. Poemas incluidos en “Poesía ante la incertidumbre” (Visor) , presentada el viernes pasado:

A PROPÓSITO DE EROS” (Raquel Lanseros, de Croniria)

De todas las terrenas servidumbres

que aprisionan mi afán en esta cárcel

me confieso deudora de la carne

y de todos sus íntimos vaivenes

que me hacen más feliz

                                y menos libre.

A veces, sin embargo,

la esclavitud se muestra soberana

y me siento señora del destino.

    Porque sé amar, porque probé la fruta

    y no maldije nunca su sabor agridulce,

   porque puedo ofrecer mi corazón intacto

   si el camino se digna requerirlo,

   porque resisto en pie, con humilde firmeza,

   el rigor de este fuego que enloquece.

En este fragor mudo en el que todos somos

rufianes, vagabundos, desposeídos y presos

no existen vencedores ni vencidos

y mañana no arrienda la ganancia de ayer.

Que no entre en la batalla quien sucumba

ante el rencor pequeño de las humillaciones.

Sabed, son necesarias descomunales dosis

de grandeza de espíritu y coraje

en las lides calladas de la pasión humana.

La recompensa, en cambio, es sustanciosa.

   Ser súbdito tan sólo de la naturaleza,

   no temer a la muerte ni al olvido,

   no aceptarle a la vida una limosma,

   no conformarse con menos que todo.

 

GUARDADO EN LOS BOLSILLOS (Daniel Rodríguez Moya)

Te dije que el océano

es un minuto azul sobre una eternidad,

un lento respirar,

una brecha en el tiempo del que espera.

Aún llevo en los bolsillos

un fragmento de abrazo y de silencio,

una voz que es tu nombre,

un puñado de arena que escapa entre los dedos.

Te dije que el invierno

es un camino blanco y un andar de luz tibia,

los rumores de un puerto,

el viajero que aguarda las llamadas.

Aún llevo en los bolsillos

el sabor de los mangos y el jocote,

la mirada de un niño,

            un temblor como un beso, un billete de vuelta.

****

Cambiamos de tercio y nos vamos a los cuentos mínimos.

Novedad en el blog de Javier Puche, Puerta Falsa. Un microrrelato que llega hondo, a la par tierno y crítico:

        EN LOS HUESOS

“Tras probar sin éxito incontables métodos para adelgazar, Wilson, obeso mórbido, decidió adentrarse en una jungla de plantas carnívoras. Éstas lo acogieron con famélico fragor, dejando a Wilson literalmente en los huesos. Ahora es feliz. Trabaja como esqueleto en la Facultad de Medicina. Y muchas jovencitas lo contemplan con admiración (e incluso lo acarician a veces). Algunas noches Wilson sale a pasear. Le encanta la lluvia. Y bailar sutilmente en los charcos mientras todos duermen.”

http://puerta-falsa.blogspot.com/

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ESTACIÓN ROCAFORT (Patricia Esteban Erlés)

“Las muchachas tristes siguen suicidándose de tanto en tanto en la estación del Metro de Rocafort. Chicas de piel muy blanca, que se descalzan en el andén y se asoman a la vía como a una piscina de agua que se intuye demasiado fría, al otro lado. Ellas se matan sin aspavientos, igual que se han vestido al levantarse o han mordido una m …anzana en el vagón que las trajo hasta aquí. Tropiezan con la muerte en el aire, a solas con los azulejos y el reloj parado y un banco sin viajeros. Se matan, aunque nadie mire los monitores apagados del puesto de control. Por más que todo el mundo asegure allá arriba, en la ciudad, que la estación permanece cerrada, que ya nunca cruzan trenes por esta vía.”

http://toditoslosdias.blogspot.com/

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Letras de Pablo Gonz:  http://pablogonz.wordpress.com/

El temor a la pérdida es la cara siniestra del amor.”

   EL IDIOTA

Aquel hombre, considerado por muchos como un idiota, pasó toda su vida entregando ideas con las que otros se enriquecieron; y, sin embargo, conservó hasta el final la sonrisa de un niño. Ya en los umbrales de la muerte, se detuvo, miró hacia atrás y vio que el mundo era muy parecido a lo que él siempre soñó.

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Un micro de Antonio Baéz, viajar del exterior al interior … http://cuentosdebarro.blogspot.com/

    PIC NIC

-¿Hacemos un picnic?
-Qué buena idea, la verdad es que hace un día magnífico, pero lo siento, hasta la semana que viene no tengo ni un solo día de descanso.
-Yo estaba pensando, bueno, en matar dos pájaros de un tiro.
-No te entiendo.
-Mira, podemos, no sé, te acompaño al trabajo y ya buscaremos ocasión para sacar la merienda. ¿No dices siempre que en el patio de la cárcel hace un sol espléndido y que los presos se distribuyen alrededor de un gran rectángulo imaginario como si fuese una piscina imaginaria?
-Sí,se broncean, hacen ejercicios de gimnasia, toman refrescos y fuman como si no hubiese cosa en este mundo que les preocupase. Pero hay algo que no tienes en cuenta: ellos están dentro, no pueden salir; tú estás fuera, no puedes entrar.
-Podría ser una fuga a la inversa, escapar del exterior, huir hacia dentro. Me has contado tantas cosas bonitas de la cárcel, del tiempo libre que todo el mundo goza, de las aventuras que se corren, que esta mañana me he levantado con esa fantasía.
-No es algo que esté fuera del alcance de nadie, basta con un simple robo con fuerza, un sencillo asesinato, una tímida violación.
-Ay, bueno. Mi idea era sólo hacer un picnic, estar contigo en un lugar tranquilo, soleado, y como me has hablado tantas veces de lo mismo…

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Esto es todo por hoy. Os dejo con un directo espectacular. http://www.youtube.com/watch?v=qemWRToNYJY

Sed felices. Besos mil, Valeria.


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Buenísimos días

Hola, hola, ¿qué tal el fin de semana? Fiesta, fiesta y más fiesta, seguro. Es lo que tiene el mes de diciembre, ¡que no para uno!

Imágenes del viernes, para que os hagáis una ideilla:

   

Vamos a por las letras:

– “Pipa de la paz“, nuevo microrrelato de Víctor Lorenzo Cinca en Realidades Para Lelos: http://realidadesparalelos.blogspot.com/ (fumar sienta mal, jajaja).

-Uno de Zombi … “Aplastado por el tedio, se arrojó a la calle en pos de aventuras…” de Javier Puche en Puerta Falsa:  http://puerta-falsa.blogspot.com/ (¿Cúantos no se echan a la calle en busca de vete a saber qué y al final regresan a casa mucho peor de como salieron? Ayyy, si es que…)

-Se está hablando mucho, pero que mucho de un libro de relatos. Se trata de “Lo inolvidable” del argentino Eduardo Berti. Os dejo el enlace a una de las reseñas que ha recibido éste libro: http://www.elplacerdelalectura.com/2010/12/lo-inolvidable-eduardo-berti.html y una entrevista al autor en el programa de RNE, El Ojo Crítico: http://www.rtve.es/mediateca/audios/20101217/ojo-critico—cuentos-inolvidables—17-12-10/967565.shtml (¿Realmente hay algo inolvidable? ¿Qué recuerdos deja uno a su paso por la vida? ¿Cómo llegaremos al juicio final, no al divino, sino al que a cierta edad todos nos autoimpondremos? ¿Podremos descansar tranquilos? ¿Nos arrepentiremos de algo? …)

-Os dejo enlace al cuento “El diestro” de Trifón Abad. Es el relato que ganó la XXIII edición del concurso Clarín de cuentos, publicado en exclusiva en Culturamas: http://www.culturamas.es/blog/2010/11/16/el-diestro-de-trifon-abad-premio-clarin-de-cuentos/

-Mmmm, ¿cúantos saben actuar llevados por el sentimiento? No es tan fácil, ¿verdad? A veces prima el orgullo, el pudor…   Gemma Pellicer da con la fórmula para poder hacerlo, en tan sólo una línea y basado en una obra de Lola Valls, “El alquimista“: http://megasoyyo.blogspot.com/

      Para cerrar, os dejo un clásico. El relato “La Estrella sobre el bosque“, de Stephan Zweig (me gustaría dejar por aquí la magnífica “Carta de una desconocida“, pero está claro que no lo hago por cuestión de espacio)

LA ESTRELLA SOBRE EL BOSQUE

Un día, cuando el diligente y apuesto camarero François se inclinó sobre el hombro de la bella condesa polaca Ostrovska, sucedió algo extraño. Sólo duró un segundo y no fue un estremecimiento o un sobresalto, un temblor o una emoción. Y, sin embargo, fue uno de esos segundos que abarcan miles de horas y de días llenos de júbilo y tormento, como el vigor vehemente de los grandes y fragorosos robles con todas sus ramas que se mecen y sus copas que se inclinan está contenido en un solo granito de semilla. En ese segundo no sucedió nada visible. François, el dúctil camarero del gran hotel de la Riviera se inclinó aún más, para presentar con mayor comodidad la fuente al cuchillo indeciso de la condesa. Pero su rostro descansó ese momento a pocos centímetros de las ondas dulcemente rizadas y perfumadas de su cabeza, y, cuando instintivamente alzó la mirada devota, sus ojos turbados vieron la suave y luminosa línea blanca con la que su cuello surgía de esa marea oscura y se perdía en el vestido rojo oscuro abullonado. Una llamarada color púrpura lo invadió. Y el cuchillo vibró suavemente en la fuente, presa de un imperceptible temblor. Aunque en ese segundo François intuyó las graves consecuencias de este repentino hechizo, dominó hábilmente su agitación y siguió sirviendo con el entusiasmo reservado y un poco galante de un garçon de buen gusto. Alargó la fuente con movimiento medido al acompañante habitual de la condesa, un aristócrata maduro dotado de una imperturbable elegancia, que relataba cosas indiferentes con entonación refinadamente acentuada y en un francés cristalino. Luego se apartó de la mesa sin alterar su mirada y su gesto.

 Estos minutos fueron el comienzo de un estado de ensueño muy extraño y ferviente, de un sentimiento tan impetuoso y exaltado que apenas le corresponde el término grave y noble de amor. Era ese amor, de fidelidad canina y desprovisto de deseos, que los seres humanos generalmente no experimentan en la flor de su vida, que sólo sienten las personas muy jóvenes o muy ancianas. Un amor sin reflexión, que sólo sueña y no piensa. Olvidó por completo ese injusto y, sin embargo, inalterable desprecio que incluso personas inteligentes y circunspectas manifiestan hacia seres humanos que visten el frac de camarero; no especuló sobre posibilidades y casualidades, sino que aumentó en su sangre esa extraña inclinación hasta que su profundidad escapó a toda burla y crítica. Su ternura no era la de las miradas secretamente alusivas y al acecho, la temeridad de los gestos atrevidos que de repente se desata, la pasión sin sentido de labios sedientos y manos temblorosas; era una aplicación silenciosa, un prevalecer de aquellos pequeños servicios que son tanto más excelsos y sagrados en su modestia cuanto que permanecen a sabiendas ocultos. Después de la cena alisaba las arrugas del mantel delante de la silla de la condesa con dedos tan tiernos y dulces como quien acaricia las manos queridas y plácidas de una mujer; colocaba las cosas en su proximidad con simetría devota, como si las dispusiera para una fiesta. Con el mayor cuidado llevaba las copas que habían tocado sus labios a su estrecha y poco aireada buhardilla y de noche las dejaba relucir a la luz perlada de la luna como si fueran joyas preciosas. Constantemente era, desde cualquier rincón, el secreto observador de sus movimientos y actividades. Bebía sus palabras como quien paladea lascivamente un vino dulce y de perfume embriagador. y recogía las palabras y las órdenes ávido como los niños la rápida pelota en el juego. Así su alma embelesada introdujo en su pobre e indiferente vida un brillo cambiante y opulento. Nunca se le ocurrió la sabia necesidad de trasponer todo el episodio a las palabras frías y destructivas de la realidad de que el miserable camarero François amaba a una condesa exótica y eternamente inalcanzable. Porque él no la sentía como realidad, sino como algo excelso, muy lejano, que bastaba con su reflejo de la vida. Amaba el imperioso orgullo de sus órdenes, el ángulo dominante de sus cejas negras que casi se tocaban, el pliegue indómito alrededor de la boca fina, la gracia segura de sus gestos. La sumisión le parecía a François algo natural y sentía como dicha la proximidad humillante del servicio modesto, porque gracias a ella podía entrar tan a menudo en el círculo seductor que rodeaba a su amada.

 Así despertó de repente en la vida de un hombre sencillo un sueño, como una flor de jardín noble y cuidadosamente criada, que florece en una carretera donde el polvo de los caminantes ahoga todos los brotes. Era el vértigo de un ser sencillo, un sueño embriagador y narcótico en medio de una vida fría y monótona. Y los sueños de seres como él son como barcas sin timón, que van a la deriva presas de una voluptuosidad fluctuante sobre aguas silenciosas y espejeantes, hasta que de pronto su quilla choca con una sacudida seca en una orilla desconocida.

 La realidad, sin embargo, es más fuerte y sólida que todos los sueños. Una noche el corpulento portero procedente del Waadtland le dijo a François al pasar: «La Ostrovska se marcha mañana en el tren de las ocho». Y luego añadió otros nombres sin importancia que él apenas escuchó. Porque esas palabras se habían transformado en su cerebro en un confuso remolino tumultuoso. Varias veces se pasó los dedos mecánicamente por la frente afligida, como si quisiera apartar un sedimento pesado, que allí reposaba y obnubilaba la razón. Dio unos pasos titubeantes. Inseguro y atemorizado cruzó delante de un alto espejo de marco dorado, del que le salió al encuentro un rostro mortalmente pálido y extraño. Los pensamientos no acudían a su mente, estaban por así decir aprisionados tras un muro oscuro y nebuloso. Casi inconsciente, descendió, agarrándose a la balaustrada, la amplia escalera hacia el jardín sumido en sombras, en el que los altos pinos se erguían solitarios como pensamientos sombríos. Su silueta intranquila dio unos inciertos pasos más, como el vuelo bajo y tambaleante de un ave nocturna enorme y oscura, y por fin se dejó caer en un banco, apoyando la cabeza en su frío respaldo. El silencio era absoluto. A su espalda, entre los arbustos redondeados, relucía el mar. Luces suaves y trémulas chispeaban sobre su superficie, y en el silencio se perdía la monótona cantinela murmurante de lejanos rompientes.

 Y de pronto todo estaba claro, muy claro. Tan dolorosamente claro que François casi sonrió. Todo había acabado, sencillamente. La condesa Ostrovska se marcha a casa y el camarero François queda atrás en su puesto. ¿Acaso era tan raro? ¿No se marchaban al cabo de dos, tres o cuatro semanas todos los extranjeros que venían? Qué tontería no haberlo pensado antes. Porque todo estaba tan claro como para reír o llorar. Y sus pensamientos bullían y bullían. Mañana por la noche, en el tren de las ocho en dirección a Varsovia. A Varsovia…, horas y horas a través de bosques y valles, a través de colinas y montañas, a través de estepas y ríos y dinámicas ciudades. ¡Varsovia! ¡Qué lejos quedaba! No podía siquiera imaginar, aunque sí sentir en lo más profundo, esa palabra orgullosa y amenazadora, dura y lejana: Varsovia. Y él…

Durante un segundo aleteó una pequeña y fantástica esperanza. Podía seguirla. Y buscar empleo allí como criado, escribiente, cochero, esclavo; estar allí en la calle como mendigo, todo menos estar tan horriblemente lejos; al menos respirar el aliento de la misma ciudad, verla quizá pasar, ver su sombra, al menos, su vestido y su cabello negro. Ya surgían precipitadas visiones. Pero el momento era duro e implacable. François vio lo inalcanzable desnudo y claro. Calculó: cien o doscientos francos ahorrados, en el mejor de los casos. No bastaban ni para la mitad del camino. Y entonces ¿qué? Como a través de un velo desgarrado vio de pronto su vida, presintió lo pobre, miserable y fea que indefectiblemente sería de ahora en adelante. Años vacíos ejerciendo su profesión de camarero, torturado por un insensato deseo, esa ridiculez iba a ser su futuro. Lo recorrió un escalofrío. Y de pronto todas las cadenas de pensamientos confluyeron arrebatadas e imparables. Había únicamente una posibilidad.

Las copas de los árboles se mecían en una brisa apenas perceptible. La noche oscura y negra se alzaba amenazadora ante él. Entonces se alzó, seguro y sereno, del banco y se dirigió por la grava crujiente hacia el gran edificio que dormía en blanco silencio. Debajo de una de sus ventanas hizo un alto. Estaba ciega y sin un signo brillante de luz en el que se hubiera podido encender el deseo soñador. Ahora su sangre circulaba con latidos tranquilos, y se alejó como alguien al que ya nada confunde y engaña. En su cuarto se echó sin agitación alguna sobre la cama y durmió con un sueño denso y sin imágenes hasta la señal matutina del despertar.

Al día siguiente, su comportamiento se ciñó por completo a los límites de la deliberación meticulosamente definida y de la calma forzada. Con fría indiferencia cumplió con sus obligaciones, y sus gestos tenían una seguridad tan absoluta y tan despreocupada, que nadie hubiera imaginado detrás de la máscara falaz la amarga decisión. Poco antes de la hora de la cena, acudió con sus pequeños ahorros a la floristería más selecta y compró flores exquisitas que en su espléndido colorido le sugerían palabras: tulipanes del color del oro fogoso, que eran como la pasión; crisantemos blancos de amplia corola, como sueños luminosos y exóticos; finas orquídeas, las imágenes estilizadas del deseo, y unas soberbias rosas embriagadoras. Y luego compró un valioso jarrón de cristal con destellos opalescentes. Los pocos francos que aún le quedaban se los regaló al pasar, con un gesto rápido y distraído, a un niño que pedía limosna. Luego volvió al hotel. Con solemnidad melancólica colocó el jarrón con las flores delante del cubierto de la condesa, que dispuso por última vez con voluptuoso y minucioso esmero.

Llegó el momento de la cena. François sirvió la mesa como siempre: reservado, silencioso y competente, sin alzar los ojos. Sólo al final envolvió la silueta cimbreante y orgullosa de la condesa con una mirada infinita, que ella no percibió. Nunca le había parecido tan bella como en esta mirada última y libre de todo deseo. Luego se apartó con serenidad de la mesa, sin gesto alguno de despedida, y abandonó la sala. Como un huésped ante el que se inclinan los criados, atravesó los pasillos y descendió la elegante escalera de recepción hasta la calle: era evidente que en ese momento dejaba atrás su pasado. Delante del hotel se detuvo un segundo, indeciso; entonces empezó a caminar, bordeando iluminadas villas y amplios jardines, siempre adelante como un paseante ensimismado, sin saber adónde se dirigía.

Así vagó inciertamente hasta el anochecer en un estado de enajenación ensoñada. Ya no pensaba más en las cosas. Ni en las pasadas ni en las inevitables. Ya no le daba vueltas a la idea de la muerte, como sin duda en los últimos momentos el suicida circunspecto sopesa en la mano el brillante y amenazador revólver de profundo ojo y lo vuelve a dejar en la mesa. Hacía tiempo que se había sentenciado a sí mismo. Por su mente sólo pasaban imágenes en raudo vuelo, como golondrinas de viaje. Primero, los días de la juventud hasta aquella fatal hora de clase cuando una estúpida aventura lo propulsó violentamente desde la perspectiva de un futuro prometedor a la confusión del mundo. Luego los viajes incesantes, las dificultades por el sueldo, los proyectos, una y otra vez fracasados, hasta que la gran oleada negra, que llamamos el destino, quebró su orgullo y lo dejó abandonado en un puesto indigno. Muchos recuerdos multicolores pasaron revoloteando por su mente. Por fin relució el suave reflejo de los últimos días en sus sueños despiertos; y de nuevo abrieron violentamente la oscura puerta de la realidad que debía traspasar. Recordó que deseaba morir en ese mismo día.

 Durante un rato recapacitó sobre los muchos caminos que conducen a la muerte, y comparó su respectiva amargura y su definitiva prontitud. Hasta que lo traspasó un pensamiento. En su sombría cavilación se le ocurrió un funesto símbolo: así como la condesa había arrasado inconsciente y destructivamente su vida, así debía arrollar también su cuerpo. Ella misma lo llevaría a cabo. Ella misma consumaría su obra. Y ahora sus pensamientos se aceleraron con increíble seguridad. En algo menos de una hora, a las ocho, salía el expreso que la llevaba a su encuentro. Se arrojaría debajo de sus ruedas, se dejaría destrozar por la misma fuerza arrebatadora que le arrancaba a la mujer de sus sueños. Se desangraría debajo de sus pies. Los pensamientos galopaban y se perseguían jubilosos. François ya conocía el lugar. Más arriba, al borde del bosque, donde las copas frondosas de los árboles oscurecían la última vista sobre la cercana bahía. Miró el reloj: los segundos y los latidos de su sangre casi marcaban el mismo ritmo. Era hora de ponerse en camino. Y ahora, de repente, sus pasos cansinos se volvieron elásticos y decididos, con ese ritmo duro y precipitado que el sueño mata en su avance. Agitado se precipitó en el esplendoroso crepúsculo del anochecer meridional hacia el lugar en el que, entre lejanas colinas cubiertas de bosque, el cielo aparecía incrustado como una línea color púrpura. Y corrió hasta llegar a las vías del tren, que relucían como dos líneas plateadas y le mostraban el camino. Lo condujeron por una ruta sinuosa hacia la altura, a través de perfumados y profundos valles, cuyos velos de niebla atenuaban plateados la luz cansina de la luna; lo condujeron ascendiendo a las colinas, desde las que se veía lo lejos que el mar vasto y nocturno refulgía con sus brillantes luces costeras. Y le mostraron por fin el profundo bosque mecido por el inquieto viento, que sumergió las vías en las sombras que se cernían.

Ya era tarde cuando François llegó con respiración entrecortada a la ladera oscura del bosque. Los árboles lo rodeaban lúgubres y negros. Sólo arriba, entre las copas transparentes, asomaba la luz temblorosa y pálida de la luna entre las ramas, que se quejaban cuando la ligera brisa de la noche las tomaba en sus brazos. De vez en cuando resonaban extrañas llamadas de lejanos pájaros nocturnos en el apretado silencio. Los pensamientos se le paralizaron por completo en esa aprensiva soledad. François sólo esperaba, esperaba y miraba fijamente si allá abajo, en la curva de la primera serpentina ascendente, asomaba la luz roja del tren. De vez en cuando consultaba nervioso el reloj y contaba los segundos. Luego volvía a prestar atención al lejano grito del tren. Pero era imaginación suya. El silencio era total. El tiempo parecía haberse congelado.

 Por fin brilló allá abajo la luz. En ese segundo François sintió una sacudida en el corazón, aunque no hubiera podido decir si de temor o de alegría. Con un movimiento impetuoso se tiró sobre las vías. Al principio sólo sintió un instante el agradable frío de los raíles de hierro en su sien. Luego aguzó el oído. El tren aún estaba lejos. Podía tardar algunos minutos. Ahora no se oía nada excepto el susurro de los árboles en el viento. Los pensamientos saltaban confusos. Y, de pronto, uno que permaneció clavado como una dolorosa flecha en su corazón: que él moría por ella y que ella nunca lo sabría. Que ni la más pequeña ola de su vida encrespada había tocado la de ella. Que ella nunca sabría que una vida ajena había venerado la suya y se había destrozado contra ella.

Apenas perceptible y muy lejano se oía jadear por el aire casi quieto el golpeteo rítmico de la máquina que remontaba la pendiente. Pero el pensamiento seguía quemando con igual fuerza y atormentaba los últimos minutos del moribundo. El tren se aproximaba más y más con su estrépito metálico. Y entonces François abrió una vez más los ojos. Sobre él se extendía un cielo mudo de un azul casi negro y las copas intranquilas de unos árboles. Y sobre el bosque resplandecía una estrella blanca. Una estrella solitaria sobre el bosque… Los raíles empezaron a vibrar suavemente y a zumbar bajo su cabeza. Pero el pensamiento ardía como fuego en su corazón y en la mirada que abarcaba toda la intensidad y la desesperación de su amor. Todo el deseo y esta última dolorosa pregunta se volcaron en la estrella blanca y reluciente, que miraba benignamente sobre él. El tren se aproximaba más y más. Y el moribundo envolvió una vez más con una última e inefable mirada la estrella sobre el bosque. Luego cerró los ojos. Los raíles temblaron y vibraron, la marcha estrepitosa del presuroso tren se acercaba más y más y el bosque resonaba como grandes y martilleantes campanas. La tierra pareció tambalearse. Aún un aturdidor chirrido, un estruendo arremolinado, luego un estridente pitido, el grito de animal asustado del silbato del tren y la queja disonante de un freno inútil.

La bella condesa Ostrovska ocupaba en el tren un compartimiento reservado. Desde el inicio del viaje leía una novela francesa, mecida suavemente por el balanceo del vagón. El aire del estrecho habitáculo era sofocante y estaba cargado del denso perfume de muchas flores a punto de marchitarse. En las magníficas cestas de despedida los racimos de lilas blancas ya dejaban caer la cabeza, cansinas como frutas excesivamente maduras, las flores colgaban flácidas de sus tallos, y los cálices pesados y dilatados de las rosas parecían consumirse en la nube caliente de los aromas embriagadores. Un atosigante bochorno calentaba las pesadas oleadas de perfume, suspendidas perezosas incluso en la presteza acelerada del tren.

 De pronto, la condesa dejó caer el libro con dedos fatigados. Ni ella misma sabía por qué. Una sensación misteriosa la invadió. Sintió una presión sorda y dolorosa. Un dolor repentino, inexplicable y angustioso se apoderó de su corazón. Creyó que iba a asfixiarse en el vaho turbador y cálido de las flores. Y ese aterrador dolor no cedía, sentía cada vibración de las ruedas veloces, la ciega marcha hacia delante la martirizaba indeciblemente La asaltó un deseo fulminante de parar el impulso acelerado del tren, de detenerlo ante el oscuro dolor hacia el que se precipitaba. Nunca en su vida había sentido su corazón atenazado por algo tan horrible, invisible y cruel como en esos segundos de dolor inconcebible y miedo inexplicable. Y esa sensación se hizo más y más acuciante, y más apretada la presión alrededor de su garganta. Como una plegaria surgió en ella el deseo de que el tren parara.

 Ahí, de repente, un estridente silbato, el grito salvaje de aviso del tren y el quejido de los frenos con su lamentable chirrido. Y el ritmo ralentizado de las ruedas aladas, más y más lento, luego un tartamudeo mecánico y un golpe brusco.

Con dificultad se acercó a la ventanilla para aspirar a bocanadas el aire fresco. El cristal descendió ruidosamente. Afuera siluetas negras, corriendo… Palabras al vuelo de múltiples voces: un suicida… Bajo las ruedas… Muerto… En pleno campo…

La condesa se estremece. Instintivamente su mirada se alza hacia el cielo alto y silencioso y hacia los árboles negros mecidos por el viento. Y sobre ellos una estrella solitaria sobre el bosque. La condesa siente su mirada como una lágrima refulgente. La contempla y de pronto siente una tristeza como nunca la ha sentido. Una tristeza llena de fuego y deseo, como nunca existió en su vida…

El tren reanuda lentamente su marcha. La condesa se reclina en la esquina de su butaca y lágrimas silenciosas se deslizan por sus mejillas. La angustia sorda ha desaparecido, ya sólo siente un profundo y extraño dolor, cuyo origen busca explicarse en vano. Un dolor como el que tienen los niños asustados, cuando despiertan en la noche oscura e impenetrable y sienten que están por completo solos..

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Creo que esto es todo por hoy. A seguir disfrutando de la Navidad, de los amigos y de la familia. Os dejo con Henry Lee: http://www.youtube.com/watch?v=ESdzdkTHz3s