IoSonoValeria

Mi diario de a bordo


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Anda…

que haceís los deberes!!! Y eso que estamos en plenas evaluaciones. ¿O es que estáis tod@s preparándoos para ver el mejor streep tease cinéfilo habido y por haber? Ein? (Que a Mentiras Arriesgadas le queda una horita, aún, jejeje).

Pues nada, os quedáis sin recompensa… Aquí está el poema completo, que es de Felipe Juaristi:

“Federico versus Esteban”

Hay destinos que están escritos

antes del tiempo y antes del mundo,

cuando todo es nada

y la nada se extiende a todo

como un latido, un río de sangre y agua,

cosas que recordar.

Federico y Esteban,

se conocieron sin verse,

sin saber de sus rostros

amalgama de nubes

galopando

en una llanura sin fin

Lauaxeta se miró en el espejo

de las metáforas ardientes

y encontró a García Lorca.

Una misma mano

los llevó de palabra en palabra

hasta el jardín dormido de la poesía,

que espera la nieve y el despertar.

Lauaxeta y García Lorca

se unieron, por fin, en la muerte blanca.

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Y… ¿esto otro?

Has venido hacia mi antes que el sol:

hacia mi que soy el mas solitario.

Somos amigos de siempre:
nos son comunes nuestra tristeza,

y el fondo de nuestro ser:
el sol mismo nos es común.

Como sabemos demasiadas cosas
no nos hablamos;

callamos y nos comunicamos nuestro
saber por medio de sonrisas


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Y… ¿quién habrá escrito estas líneas?

“En la vida has ido conociendo algunas cosas pero has fallado en lo esencial, es decir, has fracasado. Esa idea te deprime y entonces es cuando buscas apresuradamente un remedio para poder arrastrar con dignidad el futuro. Ahora no tendré a nadie a mano cuando me asalte el miedo. “


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Por si alguien andurrea por aquí…

¿Autor? ¿título?

“Me llamo Lucía, pero me llaman Lucy. Tengo cuarenta años. Soy economista, lo que no quiere decir que ejerza de la forma en que yo había imaginado. Soy apoderada en un banco, gozo de cierto prestigio profesional, gano un buen sueldo y no trabajo más que por las mañanas. Alguna vez también por la tarde, cuando mis jefes deciden reunirse después de una comida opípara a la que por supuesto yo no estoy invitada. Los espero con los papelres que necesitan, y aunque esa tarde la pierdo, lo tomo con resignación porque es sólo muy de vez en cuando y sé que a mis jefes les gusta que sea yo la que prepare toda la documentación. ”

y otro:

“Conozco la historia de una mujer que amó demasiado y pareció morir de puro olvido, como está escrito que deben ser las buenas historias de amor. Tenía un novio. Uno de los de toda la vida; un piso, nuevo, en el centro, que ponían los padres de él y un ajuar completo que su madre había atesorado con sacrificio y con mimo desde que nació, dando por sentado que el único destino de una mujer era el matrimonio: sábanas de hilo, matelerías de lino, toallas de rizo, visillos y cortinas con bodoques, cubertería de alpaca, vajilla de porcelana, cristalería de la mejor calidad. Su novio era bueno. La quería de verdad, y la respetaba. Nunca le hizo daño, ni se le pasó por la cabeza tratarla mal. Para él, era sagrada.”


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Y más

vamos, que os “leo” dormititos esta mañana:

“Había una vez un hombre muy querido de su pueblo porque contaba historias. Todas las mañanas salía del pueblo y, cuando volvía por las noches, todos los trabajadores del pueblo, tras haber bregado todo el día, se reunían a su alrededor y le decían:
-Vamos, cuenta, ¿qué has visto hoy?
Él explicaba:
-He visto en el bosque a un fauno que tenía la flauta y que obligaba a danzar a un corro de silvanos.
-Sigue contando, ¿qué más has visto? -decían los hombres.
-Al llegar a la orilla del mar he visto, al filo de las olas, a tres sirenas que peinaban sus verdes cabellos con un peine de oro.

Y los hombres lo apreciaban porque les contaba historias.
Una mañana dejó su pueblo, como todas las mañanas… Mas al llegar a la orilla del mar, he aquí que vio a tres sirenas, tres sirenas que, al filo de las olas, peinaban sus cabellos verdes con un peine de oro. Y, como continuara su paseo, en llegando cerca del bosque, vio a un fauno que tañía la flauta y a un corro de silvanos… Aquella noche, cuando regresó a su pueblo y, como los otros días, le preguntaron:
-Vamos, cuenta: ¿qué has visto?
Él respondió:
-No he visto nada.


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Vamos allá…

¿Quién tiene las neuronas fresquitas questa mattina? Autor, título…

Dice el diccionario que es puntual quien hace una cosa exactamente en el momento señalado. Eso quiere decir que, si quedas citado a las siete, eres puntual si te presentas a las siete. Hasta aquí todo claro. Lo que ya no queda tan claro es cómo definir a quien, habiendo quedado citado a las siete, a las seis ya está dando vueltas por calles cercanas a la del lugar del encuentro, y a las seis y media se para al lado del quiosco, que es el lugar acordado, más que nada porque es viernes y los viernes los quioscos florecen como jardines en tiempo de primavera: todos los periódicos de fin de semana aparecen de golpe, y a la hora de esperar hay pocas cosas más distraídas que observar lentamente portadas de revistas (y de libros, que llenan los escaparates laterales). A las siete menos cuarto, sin embargo, ya están vistas todas las portadas y, como todavía falta un cuarto de hora, no queda otro remedio que comprar finalmente una revista o un periódico y hojearlo perezosamente.